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DESEOS LOGRADOS
Escrito por Isabel60 (
![]() Antonio cambió después de la experiencia y de la relación tan placentera que tuvo al proporcionarse él mismo autoplacer. Se arreglaba más en su aseo personal, planchaba bien las camisas y las rayas de los pantalones. Se aseaba más a menudo y fue al peluquero para que le cortara la coleta que habitualmente llevaba con una goma común. Ésta normalmente corta los cabellos y los deja como estropajosos, con las puntas como quemadas. Lucía unos pelos con mucha grasa. Parecía que cada día lo lamiera una vaca y dejara sus cabellos pegados unos con otros, bien adheridos al cuero cabelludo. Para ser cincuentón sus pelos eran totalmente plateados.
Pero el aroma de Elvira y su la belleza lo cautivaron. Estaba loquito por la muchacha y en su cabeza maquinaba como decirle que la quería y que estaba locamente enamorado de ella. Él tenía temor de ser rechazado, sabía que si no lo aceptaban nunca más volvería a intentarlo. Era un hombre tímido y muy depresivo. Cuando su mujer murió quedó muy lastimado y se encerró en casa. Dejó de ver a los amigos y olvidó por completo que tenía familia. Vivía como un verdadero ermitaño. De casa a la compra y de la compra a cosa. Trataba de no coincidir nunca con nadie en le ascensor. Y si coincidía, agachaba la cabeza y no daba ni los buenos días… eso sí, si los demás le saludaban, él se limitaba a asentir con la cabeza. “Hola Elvira, que guapas eeeestas esta mañaaaaana ¿Te apetece tomar un caaafé antes de eeeeentrar a trabaajaaar? Estabaaaa yo peeensando que haríaaamos buena pareja los dos papapara ir juntos al cine. ¿Tetete apetetece que vayyayaamos a ver una pelililicula?” No, no así no entres Antonio sé un poco más romántico se decía él mismo con gran tartamudeo. Nunca se fijará en mí, como va a salir con alguien que tartamudea a la hora de decirle a una dama que es guapa y que se la quiere invitar. Por un momento deshecho la idea de pedirle a Elvira. Pero su cabeza solo pensaba en ella y solo se veía haciendo el amor con ella. Era tal la obsesión que pilló, que cada mañana madrugaba y espiaba todos los movimientos de Elvira hasta que ella llegaba a su trabajo. Pensaba que de esta forma la conocería mejor y no seria tan difícil dar el paso de pedirle salir con él. Así estuvo como quince días seguidos en los que en cada uno de ellos, cuando llegaba a casa, se metía en la habitación y acariciaba su pene y fantaseaba con Elvira. Veía sus muslos apretados, esos muslos que custodiaban aquella dulce flor. Percibía entre ellos una bella Rosa olorosa y con los pétalos abiertos. La mejor Rosa de un hermoso jardín, él quería ser el jardinero que la regara cada día y la cuidara con esmero y pasión. Antonio imaginaba entre sus manos y acariciada, saboreaba en su boca el mejor de los elixires. Mecida su falo dentro de ella, y se giraba haciendo piruetas que a ella la excitaban más y más, entraba y salía, sus sexos ardían y se envolvían en sus esencias cálidas y aromáticos. Él bebía del elixir de esa fresca flor. Mientras pensaba todo esto, un gran escalofrío recorría su cuerpo y tenía un gran orgasmo en solitario. No veía el momento de compartir aquello que tanto le gustaba y que sabía que cuando compartiera con Elvira, seria algo magnifico y muy gozoso para los dos. Después de treinta días de ir al supermercado y de mirar a los ojos a Elvira Por fin tomó la gran decisión y en un momento que ella le devolvía el cambio Antonio le dijo rápidamente y sin tartamudear ni una sola palabra - Te espero a la salida, tengo dos entradas para el cine. Elvira quedó pasmada y asintió con la cabeza. Antonio quedo atónito, nunca pensó que fuera tan fácil convencer a una dama tan bella. Pensaba que Elvira estaba fuera de sus posibilidades. “Seré idiota se decía una y otra vez mira que soy ganso, jejeje se ve que le gustó y no se lo ha pensado dos veces. Tonto de mí salían de sus labios una y otra vez esas palabras, tonto sí. Pero que idiota soy, podía llevar con ella casi un mes y por ser tan corto y miedoso me he perdido esos días de tenerla y disfrutar de su compañía”… Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Isabel60 (
Antonio quedó conforme y pensativo a esa afirmación tan rotunda de Elvira. Ya pensaba en la cita con ella y su cabeza maquinaba lo que haría una vez sentado en la oscuridad.
¡¡Iluso!! ¡¡ Pobre hombre!!
No sabía que toda la fila ... Leer mas
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