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COMO CAMBIÓ MI VIDA
Escrito por Isabel60 (
COMO CAMBIÒ MI VIDA
Jefferson era una persona alegre, muy activa aunque algo gruñona. Esto último no le impedía gozar de buena salud y estar rodeado de buenos amigos con los que compartía muchas de sus actividades. Estaba soltero pero tenía un hijo llamado Enrique. Una noche, como otras muchas, que disfrutaba de cena, baile y cama con alguna de sus amigas a las que tenía cierto cariño, se descuidaron y la pasión no les frenó en el punto culminante en que a Jefferson, con su miembro viril dentro de la vajina de Rosana, se le puso erguido y comenzó a aflorar de él un liquido pegajoso, algo pastosillo y lleno de espermas muy vivos, juguetones que una vez se vieron libres, comenzaron una gran maratón a todo carrera llegando a fertilizar uno de los óvulo de Rosana que estaba a punto de caramelo. A los dos meses, su amiga le dijo que iba a ser padre. Jefferson no se negó, no puso problema alguno y confió del comunicado de Rosana. Ayudó en todo momento a Rosana y estuvo presente en el parto. Le dio sus apellidos a la criatura y seguía con su vida como un solterón de oro. De vez en cuando quedaba con la madre de su hijo y hacían escapadas como antes de tener el niño. A Enrique, su madre, lo dejaba a cargo de una canguro que contrataban para ese fin de semana. Partieron diez parejas a una cabaña que tenían alquilada y dispuestos a disfrutar del aire puro de la montaña, de excursiones con la mochila a la espalda... Pasaron un fin de semana de lo más bonito, y se cargaron de energía para toda la semana. De regreso a casa después de un fabuloso fin de semana, Jefferson que siempre era el primero en todo, era el que encabezaba la marcha por la carretera camino a casa. Iban cantando, escuchando música. Eso sí él atento a la carretera, era buen conductor y procuraba no saltarse las normas. De pronto y sin tiempo de reacción alguna ve que un camión queda volcado en la calzada. Aminora la velocidad y hace uso de pilotos de emergencia. Su coche estaba iluminado con una luz roja cegadora que en constante intermitente anunciaba de alguna cosa peligrosa en plena carretera. Los coches de atrás aminoraron velocidad e incluso pudieron ir parando a un lado, bien pegados a la calzada. A Jefferson no le dio tiempo echarse a un lado y tampoco pudo esquivar un cuerpo que rodaba y fue justo a meterse debajo de sus ruedas. Frenó en seco pero el coche no le hizo caso, arrolló al conductor del camión que había sido lanzado fuera de la cabina y de pronto vio como el coche daba varias vueltas de campana y se caía por un precipito. Al mes de éste brutal accidente despertó en un hospital. No sabía quien era ni porque estaba allí rodeado de tubos y máquinas, y batas blancas y verdes. Ese día como cada uno de los días que él estuvo en coma, recibió la visita de Rosana. Ella puso sus labios rojos en sus mejillas, él a cambio no la dio nada. Por sus ojos corrieron dos lágrimas que fueron absorbidas por el blanco y mullido almohadón. Seguidas otras dos… Hubo silencio, solo miradas… ella le tomó la mano y se la acariciaba. Así durante una semana en la que Jefferson comenzó a hablarle. Por quien primero preguntó fue por Enrique, su hijo. Seguidamente se interesó por los amigos. Nada pudo decirle Rosana de los amigos, sólo que estaban bien. A los cuatro meses ya recuperado, salió del hospital. Le faltaba una pierna y su apoyo era Rosana. Una vez en casa llamó por teléfono a sus amigos. Éstos estaban demasiado ocupados y ninguno se acercó a visitarlo. Él estaba muy afectado, además de perder una de sus piernas, se dio cuenta que perdió a aquellos que él creía sus amigos. Realmente ahí es cuando se ve al verdadero amigo y sólo aquellos que te querían de verdad y no por egoísmo, estarán a tu lado. Uno puede estar rodeado de muchos amigos y pensar que de verdad lo son y te quieren, pero la pura verdad y la realidad llega cuando tu vida por circunstancias del propio destino, cambia y ya no puedes hacer lo que hacías antes. Has de adaptarte y hasta poner en orden tu vida y acostumbrarte a la nueva situación… Cambiaron de costumbres y se centraran más en criar al niño y salir al cine, teatro… La vida no es la que tiene que marcar nuestro rumbo si no nosotros cambiar el rumbo de nuestra vida cuando ésta cambio nuestra situación. - FIN -
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