La Cápsula

Escrito por: Giuseppe Petrella (Desconectado Offline), el 27 de noviembre de 2009
La Cápsula
Sinopsis
I

8.45 a.m. Oficinas de “GoreShow”

En aquella fría oficina, las suaves notas de Bach sonaban con armoniosa elegancia.
Mario no pensaba en nada; su mente en blanco total. Los nervios lo tenían arrebatado en un paroxismo de agonías y miedos que sólo él conocía. Escuchaba lejanamente la música mientras veía con timidez al hombre de los inmensos lentes que lo entrevistaba.
El clavicordio exquisito; suaves violines acompañaban las notas con resuelta y bella armonía. Mario sabía que era Bach lo que escuchaba lejanamente ya que su ipod traía una buena selección de este compositor.
Esa mañana, el joven nervioso comienza a pensar más, de acuerdo a lo que va escuchando. Su mente comienza a procesar ideas de renombre si acaso salía seleccionado. Quizás se podría decir que tuvo un pequeño despertar que dejaría profunda huella en su mente y ser.
-¿Sabe usted la prueba que tendrá que afrontar?- le preguntó el hombre de los inmensos lentes; los labios de éste eran asquerosamente gruesos, la mata de pelo desarreglada, con ojeras y barba de quizás cinco días. Varios pelillos le salían de la nariz.
¡Sí! Sé lo que debo afrontar- respondió Mario, con absoluta seguridad. El Hombre de los inmensos lentes le ofreció un bolígrafo y señaló en un papel. –Firme ahí. Ya le avisaremos –terminó de decir el entrevistador.
Cuando Mario se levantó, volvió a ser el mismo de siempre. Sólo que tuvo una impresión de haber echo un pacto con el mismísimo Diablo.

II

9.15 p.m. “Cine El Acueducto”

Colocó la película con destreza en el viejo proyector. Una destreza completamente aburrida y monótona.
En algún momento, Mario pensó que la vida de un proyeccionista era conocer gente y, más que nada mujeres para llevarlas a las oscuras salas del viejo y descuidado cine. Ninguna de esas dos opciones se le había presentado en los 18 meses de trabajo. Era raro que pudiese ver una película, y eso que él se consideraba cinéfilo.
Revisar las salas era quizás lo único más excitante de su trabajo. Podía ser que consiguiese algo que los demás sin querer habían botado.
Se asomó por la ventanilla que conectaba al amplio teatro. Solamente había tres personas para ver la película, y maldita sea, tenía que pasarla. ¡Tres horas de función para tres idiotas que no tenían más nada que hacer en esa estúpida y fría noche!
Se sentía burlado. Una ira fastidiosa le hacía a veces perder la cabeza. Este era uno de esos momentos.
La gente del canal no había llamado.
Esperaba una prueba que no fuese tan dura.
La ultima prueba que vio por cable, fue la del hombre que casi hacía los cuatro días encerrado en La Cápsula. Creo que casi salió loco. Y le faltaban tres días más.
El premio estaba demasiado jugoso con todos esos acumulados esperándole.
En un fugaz pensamiento, imaginó a la animadora del show.
“Más que hermosa, toda sensual la yegua”, pensaba morbosamente Mario.
No sabía si el show lo veía por lo que pasaba o por esa mujer que denotaba sexo a toda hora que vislumbraba el canal.
¡Cuánto anhelaba llegar temprano a su casa, sentarse en su silla de oficina, y tener una sesión de goce mutuo viendo uno de los tantos videos pornográficos que corrían por la red de internet que tan caro le salía al final de mes!
Muchas veces pensaba en su suerte. Estar hasta pasada la medianoche colocando viejas películas de “culto” e irse caminando para su casa todos los días de su actual existencia.
Se aproximó a la desvencijada planta de sonido. Le colocó audio seco y retumbante al viejo cine mientras comenzaba la película.
Algo en su interior, en su muy pesado, patético y negativo interior le decía que no iba a quedar seleccionado para el programa.
“Hice un casting sólo para nada” terminaba de pensar.
Apagó la luz de la sala, y se sentó en la arcaica escalera de caracol que daba al cuarto de proyección.
Se auto-examinó mentalmente.
Mario no era un chico que le faltase una pierna o un brazo.
Le faltaba autoestima.
Se vió mentalmente como siempre se comprendía, y el narciso de todo ser humano se escondió mas profundamente en su ser.
Su mente ilustró la pequeña cicatriz debajo del mentón. El pelo grasoso y lleno de caspa. El principio de joroba que le salía en su ancha espalda. Las manos carrasposas que nunca gustaban en brazo o espalda, de alguna mujer que en algún momento le prestó atención.
La lista continuaba.
¡Le había dicho SÍ al hombre del show, y no sabía por qué!
Sus ojos comenzaban a cerrarse.
Si tenía alguna suerte, y el proyector no hiciese que la película se enredase dentro de ella, dormiría un buen rato.
Se colocó los audífonos de su ipod, apretó play, y la música clásica hizo el resto. Sus ojos se cerraron poco a poco, y comenzó a soñar sobre aquel bizarro y extraño programa, y sobre la fortuna que ganaría con él.

III

9.50 p.m. Oficinas de “GoreShow”

Todos discutían en la mesa sobre quién debía aparecer en el programa número 1 de las 24 horas de bizarras pruebas. La Cápsula.
Por el Canal mas grotesco y arrogante del mundo: “GoreShow”.
Más de cinco mil personas se presentaron en esos últimos tres días, convencidos de ganar su pase al estrellato.
¿Quién debía ser el afortunado, o infortunado, que daría el todo en esta máxima prueba televisada para todo el mundo?
Necesitaban una persona que rompiera los moldes de los demás. Una persona que no fuese profesional (como los anteriores).
Que no tuviese entusiasmo de querer aparecer en cámaras durante siete días. Solo seguridad en sí mismo.
Anteriormente, y pensando que podían llegar hasta el final de la “prueba”, habían elegido doctores o profesionales que supuestamente tenían un nivel de caracterización o aguante. ¡Incluso, un militar estuvo presente!
Pero hasta ahora, nadie ha podido pasar la famosa “prueba”, y eso es malo para el rating. ¡Tiene que haber un ganador!
Ya tenían a la persona que prestaría su cuerpo. Solo debía fallecer, e inmediatamente la clínica llamaría para informar al respecto.
¡Pero tenían que conseguir a alguien que aguantase los siete días enteros, y que quedase cuerdo!

IV

10.22 p.m.
El Cuerpo cayó en el sopor mortal.
Su ritmo cardiaco y respiratorio cesó.
El doctor de turno verificó la muerte examinando el reflejo de la córnea de este ser humano.
Seco. Sin brillo. Sin vida.
Luego el pulso. Ninguna marea de sangre correteando en las venas.
Nada de Vida.
Dirige vista a sus ayudantes.
Sonrisa en labios. Con entusiasmo y como si fuese un brindis en una fiesta, dice en voz alta a los presentes -¡Señores, El Show debe comenzar!

V

10.32 p.m. Oficinas de “GoreShow”

Mario ya era el favorito para cuando llamaron de la clínica confirmando la presencia de un “Cuerpo”.
Veían las cintas de video de su entrevista, y el Sí con el que confirmaba los dejó atónitos. Era un Sí decidido.
Era hora de comunicarle su momento de tratar de ser una estrella.
Hablarían con él para inspirarlo a ganar. Para alcanzar la meta que todos han perdido.
Marcaron el número de su celular, y esperaron sin conseguir respuesta.
Diez minutos después, salía una camioneta hasta su lugar de trabajo, y otra hasta su lugar de residencia. ¡No debían perder tiempo!

VI

10.47 p.m. “Cine El Acueducto”

Sintió un jalón que lo despertaba del mundo de los sueños, e instintivamente, Mario se levantó casi corriendo hacia el ruidoso proyector, pensando que se había enredado o terminado la película.
Pero unas poderosas manos lo atajaron con gran facilidad. Un hombre de gruesa barba le habló. Mario no entendía. La música clásica seguía sonando en sus oídos. Se quitó los audífonos del pequeño aparato mientras forcejeaba con el grueso hombre barbudo. Terminó de escuchar un “nosotros”.
Ya para este momento, se le unió al tipo de la barba otro personaje que no llegaba a reconocer.
Con un tartamudeo, y comenzando a sentir pánico en su ser, Mario pregunta
-¿Qué, que pasa?
El hombre de la barba, con fastidio, volvió a recitar –Ha sido usted seleccionado para estar en nuestro show. ¿Querrá venir de inmediato con nosotros?
Igual que en la mañana cuando le hicieron la pequeña entrevista respondió un nervioso “Si”.
Y algo en su interior, ese algo que nos deja con la duda, le preguntó: ¿Estas seguro?


Continuará...

 

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Comentarios
César dijo:
esta buenaaa!! me gustaria ver la continuacion,si,asi tu lo deseas y te sientes comodo de seguirla,que estes bien.
Escrito: 7 meses atrás
Hhehe interesante. No me cuyadran mucho las frases pequeñas, pero es estilo, porque hacen que si siga la trama a buen ritmo.Felicidades joven.
Escrito: 7 meses atrás
gra dijo:
Muy bueno!!! me mantuvo espectante hasta el final de tu escrito, que no es el del cuento........o sea...debes continuarlo, no me puedo quedar con la intriga. mis felicitaciones !!!!!!
gra
Escrito: 6 meses atrás
Muchisimas gracias a todos... Para los primeros dias de enero se publicará nuevos escritos y la continuacion de la "Capsula", que les digo está quedando espeluznantemente ácida, con un gore que ni yo mismo me lo hubiese imaginado...
Uno se sienta a escribir, y es la historia que se escribe sola... Considero que no hago gran cosa...¡¡¡Parece magia!!!...
De nuevo muchas gracias y Feliz Nuevo Año para todos ustedes...
Saludos ...Giuseppe.
¿Por cierto, les comenté de mi otro seudónimo? Visitenme por aqui mismo (Literativa) con el nombre de Baréss... Ciao.
Escrito: 6 meses atrás
Gise dijo:
MUY BUENO!!! FELICITACIONES.SALUDITOS
Escrito: 1 mes atrás
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