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Y aquí esta carta se termina...
Escrito por Machuca (
"...Y aquí esta carta se termina, sin ninguna tristeza, con tu nombre en mi boca y un beso que jamás se apartó de la tuya".
El, como cada día en esos tiempos turbulentos de vino y rosas, concurrió temprano a clases tarareando aquella canción que lo conectaba con María. Su vida transcurría plena de emociones y asombro cotidiano. Estar en el Komsomol era tal vez la aventura mayor vivida hasta sus precoces 21 años. La había dejado cual Penélope en las tierras de la Patagonia, enamorada, nostálgica y algo enojada por sentirse postergada por los afanes revolucionarios de Salvador. La noche previa, recordándola desde las estepas rusas, había vuelto a leer la última carta de amor que le enviara hace unas semanas. "Adiós, pero conmigo serás... era uno de los versos escogidos de "La carta en el camino", uno de los más bellos poemas de Pablo Neruda. Pensó nuevamente que esta carta le había quedado llena de magia, que produciría alto impacto en el corazón de María. No podía ser de otra manera. Tomó la última carta de María y la leyó por enésima vez. Era para no creerlo. Contenía los mismos versos escogidos de aquel poema de Neruda. Jamás lo habían leido juntos, jamás habían comentado siquiera sobre tal poema. No, no era "similar", era idéntico! En ambas cartas sólo estaban ciertos versos, los mismos, escritos por dos enamorados distanciados por un océano y dos continentes. Salvador sabía que las desde la patagonia a las estepas urales las cartas demoraban ocho días en llegar a destino. Ocho días después de enviada la suya había recibido la de María. Parecía que este amor si estaba destinado a grandes alamedas. Cómo podría dudarse si las cartas de amor, con los mismos versos escogidos se habían cruzado tiernamente al medio del Atlántico, si quizás sobrevolando aquella fábula de la Atlántida, el continente perdido en que naufragaban los marineros desahuciados del amor. Esta mañana correspondía recibir carta de María, se cumplía un mes desde aquella última, La esperaba con ansias, le hacía falta su voz más cercana. Llamó a la puerta Enrique, el joven profesor jefe del curso, interrumpió la clase y le pidió a Salvador que saliera. Venía con un sobre más grueso que de costumbre, los estudiantes extranjeros le conocían como el mensajero del amor. Salvador lo saludó con aprecio, como de costumbre, Enrique le respondió nervioso. Salvador sintió un fuerte hormigueo por su espalda que le cambió la temperatura de sus manos, que inesperadamente comenzaron a sudar. -Te llegó carta Salvador, le dijo en voz suave y con marcado aroma de pesar, parece tener más hojas que de costumbre, te saqué de la clase porque me dá la impresión que es algo importante para tí. Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.
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