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CAPITULO 18
Escrito por zayas (
El sábado llego antes de lo que yo pensaba, quizás porque no esperaba nada especial para la fiesta de la tortuga. Alice y Thomas acurrucaditos toda la santa noche, esperando al momento de la llegada del ovíparo, dándose besitos continuamente, sin censura, y yo muerta de asco y envidia. No me parecía la noche mágica que apuntaban para nada.
- Venga Mery, animate. Disfruta del acontencimiento. - me intento animar Alice. - Ya, claro Alice. - Ya veras como al final si viene .- me susurro al oido para que no la oyera nadie.- - No, no lo creo Alice. Tenia trabajo. - Tu confia en mi. Me lo ha dicho un pajarito. - No me hagas tener esperanza, Ya no quiero ilusionarme mas. - Que tonta eres Mery. Vendra. - me dijo alejandose hacia la orilla – Ya lo veras. Ójala tuviera razón. Pero lo veia imposible. El mismo me confirmo la noche de trabajo y la verdad es que en la television lo vi programado para esa misma noche. Asi que no lo creia. En otro momento seria nuestra charla. Pero esa noche no. Aunque me moria de rabia por dentro por estar en esa situacion. Al fin y al cabo todo habia sido culpa mia. Yo le habia dejado para pensar en lo nuestro, y el que penso en lo nuestro fue él. No podia echarle nada en cara. Me lo merecia. Recogi el bolso para irme a casa. Habia refrescado mas de lo que yo habia planeado y aunque estaba denlante de una maravillosa hoguera no me habia traido ropa de suficiente abrigo. Decidi ir a verle por lo menos por la tele. El sow al que iba por lo general me divertia siempre. Asique así mataba dos pajaros de un tiro. Le veia y me reiria mas que en la playa. Eso seguro. Vaya ya te marchas .- escuche su voz detras de mi – Llego tarde una vez mas. Era él. Había venido. Tan elegante como siempre, aunque fuera para venir a la playa. ¡Que bien le sentaba ese jersey de cuello alto!. -Oh no, no. Esque yo.... Yo no te esperaba, me empezaba a encontrar incomoda aquí con el frio y con la parejita siempre acaramelada, pues no me iba este plan. Pero, tu, ¿tu no trabajabas?. Iba a ver el programa ahora mismo. .. - No era en directo Mery. Lo grabamos esta mañana y acabo de salir hace un par de horas de alli. - Oh¡ era indiferido. - Si con tres horas de diferencia. No lo sabia. Lo prometo. Bueno ya que vine, me invitas a pasar un rato en tu fogata ¿no? - Claro, claro. La verdad es que hace frio. Sus ojos no dejaron de mirarme en un buen rato. Solo se apartaban de mi para mirar al oleaje tenue que llegaba a la orilla. Pero los dos permanecimos en silencio durante un buen rato. Parecía estar agusto en esa situación, estaba disfrutando del momento. Solo cambio su expresión cuando una voz conocida vino del fondo. - Mery, Mery .- chillo Alice toda emocionada – ya es el momento. Corre ven. ¡Oh¡ Ben tu por aquí. - Ajá – contesto Ben con paciencia_ - Ya te dije que vendría – me susurro Alice al oido- - ¿Que es eso del momento? - pregunto Ben con curiosidad. - Nada serio – le conteste – Es una tradicion por aquí. Tenemos una especie de “mascota” Una vieja tortuga con una vieja leyenda. Dice la leyenda que una noche una joven princesa llego varada a la orilla. Venia cansada y casi agotada. La luna se fijó en ella y la brindó su ayuda. La salvo de morir ahogada. A cambio la pidio que el primer hombre del que se enamorara pasaría a ser propiedad de la luna. Asi hicieron ese pacto, hasta que un día la luna la vio pasear de la mano con un joven apuesto. Se enfado mucho y castigó a la princesa convirtiendola en una tortuga, por no haber cumplido su promesa. Desde entonces esa misma noche de cada año regresa la tortuga a esa playa, para ver si su amado sigue esperandola. Pone sus huevos en la orilla con la tenue ilusión de que un día aparezca el joven. Un día, un niño se encontro con la tortuga y ésta la confesó que estaba hechizada y que la única forma de romper dicho hechizo era que esos huevos enterrados en la arena fueran vigilados hasta su regreso. El niño prometio quedarse alli esperando, y cuando la tortuga regresó el niño se habia convertido en joven. Por haber cumplido su promesa la tortuga le dijo que cuando los huevos eclosionaran, debia cuidar de las crias hasta que se adentraran en el mar, y por cada cria salvada le concedería un deseo. El niño se centro en sólo una tortuga y cuando la hubo acompañado hasta el mar pidio su deseo: sólo tengo un deseo, convertirme en tortuga para estar siempre contigo bajo el mar.La leyenda termina diciendo que la tortuga le concedio su deseo aun sabiendo que esto le quitaria su hechizo y la volveria a convertir en humana, por lo que volveria a perder a su amado ahora convertido en tortuga , y aquella vieja tortuga convertida en princesa era lo que era: un ser incapaz de encontrar la felicidad. Por eso dice la leyenda, que debemos coger una cria de tortuga y meterla en el mar mietras pedimos un deseo, siempre y cuando la luna llena nos mire sonriendo. - ¿Y si no sonrie? -pregunto él con una risa burlonica - Nos convertiremos en tortugas , ja ja -le respondi con un ataque de risa - - Pues nada, abra que ir a tirar a las tortugas al mar. Solo vale uno no. - Si, solo una ha de ser. - Creo que con un deseo me vere satisfecho. E hicimos lo que todo el mundo hacia en ese momento. Cogimos un huevo que simulaba a las crias de la tortuga, nos remangamos los pantalones para meternos en la orilla y tiramos lo mas lejos posible el huevo. El agua estaba helada y yo apenas si meti los pies, pero Ben se metio hasta la rodilla, con tal mala suerte o mas bien diria y,o con su torpeza en los andares, se cayo empapandose hasta las cejas. No paramos de reirnos en un buen rato. Era tan simple aquel momento y tan sencillo que jamas se me olvidaria aquella noche de tradición - Vaya, ahora si que hace frio – tirito Ben. - Ya lo creo – contesto Thomas – Al final vas a coger una pulmonia. Anda toma, coge mi chaqueta y toma las llaves del coche, y quitate la ropa mojada, la secaremos mientras en la hoguera. - No, no hace falta. Mi casa esta alli arriba. Si quereis no vamos ya y cenamos algo de paso – me apresure a decir- - Mery yo no puedo- me dijo Alice – mañana a primera hora tengo reunion al otro lado de la ciudad. He de marcharme pronto. - Yo te acompaño a casa, - le contesto Thomas mientras la ponia el abrigo por encima. - Bueno en tal caso, solo quedo yo y no creo que ir desnudo en el coche hasta el hotel fuera de lo mas practico ¿no? - me dijo riendose – Me seco en tu casa Mery. - Bien pues vamos, que al final Thomas tendra razón, cogeras una pulmonia. Nos despedimos de Thomas y Alice, y nos fuimos a casa. Mientras nose dirigiamos por el sendero trasero a mi vivienda me preguntó: - ¿Puedo saber cual es el deseo que has pedido a la tortuga? - Quizás en otro momento Estaba mas nerviosa que la primera cita que tuvimos en la feria. De aquella noche no pasaba para conversar con el de nuestra situacion, de mi decision. - Arriba hay todabia algun pantalon tuyo de las ultimas veces que anduvistes por aquí. Subo a por el y te cambias. Estaras congelado -le dije mirandole muy tiernamente- - ¿No te has deshecho de todo todavia? - ¿Por que iba a hacerlo? Me gusta tener recuerdos de mis amigos. Con tu ropa te tengo en mi mente cada vez que abro el armario. - Es bueno saber que estoy en tu mente. - Tu siempre has estado en mi mente, Ben. Quizas mi mente no ha estado contigo siempre, pero nunca me he olvidado de ti. No he sido capaz de ello. - ¿Lo has intentado? - Si te soy sincera, si. La ultima vez que sali huyendo esperaba no volver a verte. Me hacias tanto daño que preferi escapar. Pero no fui sincera conmigo misma y las dos horas de estar en MontGreen, ya me habia dado cuenta de mi error. Volvi en cuanto pude para decirtelo, pero tu, tu ya no estabas donde te deje. - Pense que ya no querias saber nada mas de mi. Estube enfadado con el mundo todos esos dias. Asi que tire todo lo que me recordaba a ti Mery, me dejastes plantado de un dia para otro, con la escusa barata de siempre. - Lo siento Ben, lo siento tanto que no se si seras capaz de perdonarme alguna vez. - Ya lo hize Mery. El dia de mi cumpleaños reconozco que me encolericé al verte en la fiesta, pero no, no pude seguir enfadado con igo. Te añoraba mucho. - Ben, yo de verdad... lo siento. Fue el error mas grande cometido en los ultimos tiempos. Yo lo unico que espero es que me perdones y que podamos al menos seguir siendo buenos amigos. - ¿Amigos Mery? - Amigo no, buenos amigos. - Pues yo esperaba seguir siendo buenos amantes. - ¿Amantes? - Amantes no, buenos amantes. Y se acerco lentamente a mi, con esa mirada tan tierna que solo él sabe ponerme y alzo sus manos a la altura de mi cabeza. Me acaricio el pelo como tantas otras veces lo hizo y paso su dedo por mis mejillas para limpiarme todas esa lagrimas que estaban alli sin permiso. No dijo nada mas. Me volvio a mirar y me dio un cálido beso, muy brebe como si estuviera esperando una respuesta a esa acción. Abri los ojos y fui yo la que dio el siguiente paso. Me aupe de puntillas haci él, le cogi su rostro entre mis manos y me deje llevar. El volvió a preguntar: - ¿No quieres saber cual fue mi deseo? - No me importa demasiado si no me lo quieres contar ya que el mio se está cumpliendo en estos momentos. Fue la primera noche de muchas y una de la mas maravillosas que puedo recordar. Hubo muchas posteriores, muchos días venideros. A decir verdad aun sigue siendolo, pero como me senti en la noche de las tortugas, jamas volvi a sentirlo. Todo mi miedo a su rechazo, a que ya no me amase, a que ya no fuera correspondida por mi torpeza, por mi culpa, se vio disipado aquella velada. Jamas habia sentido nada por nadie hasta ese momento, pero hasta esa noche no habia deseado a nadie a mi lado como lo hacia con él. El mundo cambio, me imagino, mucho antes de esa noche, quizas la primera vez que le vi en aquel teatro. Pero yo no me di cuenta de ello hasta ahora. Por primera vez era feliz, le aceptaba tal cual , sin celos ni exigencias, y yo era la unica culpable de ello. Era culpable de un cosa positiva. De amarle como a mi vida misma. Yo culpable. FIN... Publicado por ZAYAS (http://quimerazayas.blogspot.com/) - FIN -
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