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El eterno infinito se rompe efímeramente
Escrito por Javier valladolid (
![]() Aquella joven vivía sin esperar cambio alguno en su vida. Se sentía sumamente sola pues no podía compartir su situación con nadie más que con su hermanito. ¿Quién la habría creído? ¿Y de saberlo alguien solo les habrían hecho más daño del que pasaron?
Pasaban bastante desapercibidos entre la gente que apenas intercambiaban unas palabras con ella. Ella y su hermano eran personas muy extrovertidas y sociables pero un velo invisible se ciñó sobre su presencia tras el incidente. Comenzaron a tener una apariencia arisca de cara a los prejuicios de la gente pero ellos, aun resistiéndose a que la gente les viera de esa manera, acabaron por ser poco comunicativos. La calle estaba plagada de gente que la miraba a menudo pero su vista pasaba a través de ellos y el olvido regresaba a su memoria segundos después de percibirlos. Ellos se sentían observados pero no sabían que decir ni como comunicarse con el mundo. Su hermanillo contemplaba el día soleado con un pequeño alo de esperanza turbado por esa interminable marcha sin sentido. Ella por su parte se sentía amarrada a ese viaje en que el resto del mundo no importaba, pues necesitaba algo más que vagos ratos de interés en su vida y vivencias que le proporcionarán algún sentido a su otra vida. ¡Vivir para soñar! ¿Era acaso eso una vida? Ahí estaba su conflicto pero tampoco lo hacía solo por eso. Al despertar tenía que cuidar de su hermaniño. Ciertamente él daba una apariencia de pillo, nada más lejos de la realidad, que generaba el rechazo de algunas personas que trataban de ignorarle cuando se hacía imposible que no le vieran. Esto le desesperaba aunque le costaba mostrarlo. Paradójicamente no era un gran emprendedor y tampoco derrochaba ingenio. Tampoco se sentía muy a gusto con esa vida sin sentido que solo le servía para soñar. ¡Hay que ironía! Aun así no podía abandonarla pues tenía que despertar a su hermanica. Los gatos la seguían a todas partes. Era algo a lo que su hermana y él estaban acostumbrados. Ya lo comentó el pequeño al volver de la muerte. Era una de las pocas cosas que dijo y fue de manera críptica con las siguientes palabras: “Los independientes que arañan las alturas te seguirán”. Ese día el fuego no los dejaba respirar y quemó todos sus recuerdos. Ella no sabe como pudieron salir de allí mientras la casa se venía abajo por una razón original (Me refiero al origen del incendio) desconocida. En ese momento se acordó que no llevaban paraguas y su hermana veía muchas nubes en el cielo con amenaza de chubascos. Paseaba por la acera y contempló la calle que iba al barrio contiguo; un barrio gris con polución, fabricas y soportales hasta donde se podía ver pero con fantásticos parques interiores, barbacoas y fogatas de neumáticos más a lo lejos entres otras muchas cosas que hacían que la gente no se animara a volver. No quería de momento visitar aquel barrio aunque la curiosidad le acabaría por llevar allí tarde o temprano ya que cuanto más pasaba el tiempo mayor es la curiosidad por conocer los entresijos de aquel lugar una vez se pasaba el miedo inicial. Unos metros más adelante había un puestecillo de venta de paraguas regentado por dos amigos invidentes. Él estaba leyendo un libro pero extrañamente no estaba en braille. La joven miró a su hermano con cara de incredulidad y movió los brazos suavemente con gran silencio ante los ojos de aquel hombre. Su amiga dijo: -No podré ver la cara de incredulidad que has puesto ni el movimiento de mano que has hecho pero noto tus movimientos. -¿No eres ciega? -Sí pero desde hace tiempo puedo percibir la propiocepción de otras personas cercanas a mí o que mis sentidos enfoquen. Mi amigo hace brillar la piel de sus manos y ve lo que toca por medio de sus células cutáneas como si se le pusiera una linterna pequeña delante de los ojos en la oscuridad. Nos pasó tras un accidente de coche. -Tomad el paraguas que por lo que leo en este libro y lo que dice la radio va a llover. Tengo una casucha donde podéis quedaros un par de días. -Muchas gracias. Y así el eterno infinito se rompió efímeramente para bienestar suyo al no recordar lo imposible de manera absoluta. - FIN -
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