CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 4)
Escrito por ReGnuM (Desconectado Offline), el 12 de Mayo de 2008
—Así que por fin has llegado —quedó un momento cavilando—. ¿Cómo voy a llamarte?.
—Princesa, no debería estar aquí —dijo el escudero, que se encontraba oculto detrás del caballo sentado en una banqueta y preparándose para rasparle las herraduras al potro.
La muchacha dio un brinco en un acto reflejo, ya que no se había percatado de la presencia del joven hasta que este le habló. Y disimulando, para no parecer desprevenida, se acercó hacia el muchacho que perfilaba en la comisura de sus labios una sonrisa contenida.
—Es mi caballo. Me lo van a regalar por mi aniversario, y quiero montarlo. Ensíllalo. —ordenó entonces Ellewyn con el semblante serio.
—Pero no puedes montarlo todavía —replicó el muchacho— El rey me ha dado instrucciones de prepararlo a conciencia para que este todo dispuesto en la fiesta. Esta tarde podrás montarlo.
—¿Fiesta? ¿Que fiesta? ¿Hay una fiesta?.
Los ojos de la princesa estaban ahora abiertos como platos, mirando fijamente al escudero, y buscando respuesta. Estaba claro que aquel muchacho había estropeado lo que sin duda iba a ser una fiesta sorpresa para Ellewyn, y que tanto trabajo le había costado al rey mantener en secreto para con su hija. Hizo un ademán con los brazos para que la muchacha callase, y se puso visiblemente nervioso.
—¡Calla, por Crom! —dijo atolondradamente, olvidando por momentos que se dirigía a la hija del rey, y cogiéndola por un brazo la trajo a lugar seguro—. Si se entera el rey de que he estropeado la sorpresa es capaz de colgarme de una almena.
A la princesa se le había ocurrido de pronto una idea para aprovechar la situación a su favor y chantajear así al escudero, y que éste, preparase el caballo y le permitiera salir a pasearlo.
—Verás... —empezó a explicar Ellewyn, rascándose la punta de la nariz—... se me ha ocurrido que si no me ensillas el animal, y me dejas salir a hurtadillas a montarlo, mi padre estará una semana dándote palos, y yo me reiré mucho a tu costa. Será bastante divertido.
—No le harías eso a un sencillo escudero como yo. No te creo capaz.
Sin embargo, el joven vio en los ojos de Ellewyn un brillo suspicaz, y entendió que sus palabras reflejaban de verdad un ansia apenas contenida por salir a cabalgar. A regañadientes, y entre maldiciones, ensilló el caballo y lo preparó, pidiendo repetidas veces a Ellewyn, que no le obligase a hacer tal cosa.
—No te preocupes. Saldré ahora mientras se hace el cambio de guardia en la puerta principal, y regresaré antes de que se den cuenta de que me he ido.
—Es una locura —apuntó el muchacho—. Si te descubren y ven el caballo ensillado, sabrán que te ayude, y entonces si que tendré problemas.

 

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Escrito por ReGnuM (Desconectado Offline), el 12 de Mayo de 2008
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—Es una locura —apuntó el muchacho—. Si te descubren y ven el caballo ensillado, sabrán que te ayude, y entonces si que tendré problemas. —Lo he hecho otras veces. ¿Qué te crees que no sé salir y entrar del castillo sin que ... Leer mas


 
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