|
CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO (parte 1)
Escrito por ReGnuM (
![]() II
EL ENCUENTRO "Duren o da sista omeno, ("Dicen que si está en tu mano,) o canga moure non moure peris" (no puedes faltar a la llamada de un amigo") ’’Es su cabello lila de pelos lisos del color del azabache y violetas, y algunos como finos hilos de alambre del más preciado de los metales. Son sus ojos de sabiduría inmensa y condensada. Es su piel a la vista frágil, pero dura y suave como la porcelana. Con solo su mirada hechiza, y encandilan sus ojos al más salvaje de los animales del Universo. Su rostro, contiene en sí mismo toda la esencia pura de la belleza y la magia brota desde todas las partes de su ser envolviéndola bajo una aureola de colores de arcoiris.’’ El Solulari, el mas grande de los astros de Tach-Lor, hacía su ascensión entre las Montañas de Niebla y enviaba sus primeros rayos de luz sobre las copas de los arboles pintándolos con una agradable capa de brillo. Los pájaros cantaban su canción matinal con alegres trinos repentinos y de variados tonos, como queriendo dar las gracias al Sol por iluminarles la vida, otro día más. Mientras tanto avanzaba penosamente por un camino denso en vegetación, espeso de arbustos, y a base de abrirse paso entre la maleza a golpes de espada, un diablo de porte alto y corpulento, vestido con una armadura ligera de plata, pieles de color marrón desgastado, y debajo, apenas se apreciaba una cota de mayas desgarrada de cuero negro y escamas de metal pálido. Resaltaba de su presencia la piel blanquecina, quizá pintada con algún tipo de talco y llena de tatuajes tribales, la enorme espada con la que hacía trizas todo cuanto se iba atravesando en medio del camino, así como el bulto que llevaba cargado a su espalda a modo de macuto, y que por varios palmos, sobresalía por encima de su cuerpo. Su cabeza estaba libre de pelo y relucía con los rayos de Solulari, sus ojos de color rojo centelleaban fuego, estrellados y profundos, y su rostro severo y agrio cargado de cicatrices daba a entender que era un vampiro guerrero con muchas luchas en su historia. Siguió avanzando de esa manera, ágilmente, por lo que parecía un camino abandonado en el tiempo, hasta que por fin llego a un abierto claro donde desaparecían los matorrales y las zarzas, y empezaba a verse un manto suave de hierbas y broza. Encintó su espada de doble filo a su cadera, y apoyándose en una piedra que le servia de asiento, tomo el macuto que llevaba a la espalda y lo puso en el suelo. Rebuscó por dentro unos segundos sacando seguidamente un trapo envuelto que contenía dentro unos bocados de comida, y se dispuso a descansar y alimentarse, ajeno por el momento a lo que sucedía a pocos metros de distancia. Envolvió la comida en el trapo, lo metió deprisa dentro del saco, se levantó, y desenvainando de nuevo su espada dispuesto a encontrarse con alguien que se acercaba se quedó plantado en medio del claro esperando para ver quien aparecía. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por ReGnuM (
Eran dos amazonas —juzgó él— de piel desnuda y tintada de forma natural a rayas negras y blancas. Tenían un aspecto salvaje, pero a su vez, estaban completamente integradas estéticamente con sus respectivas monturas que también mostraban ... Leer mas
Comentarios
Te gustaría comentar aquí
|
Mensaje |
||
Exito |
||
Error |
||
Aviso |
||