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Hacer que vuelvas
Escrito por modestoh (
Hacer que vuelvas no es una obsesión, es una pregunta que se ha quedado sin respuestas, no son ganas de ti y de tus besos como zumbidos de la miel al depositarse en el panal de mis deseos aniquilados por tu ausencia; hacer que vuelvas es mas fuerte que la carne, el propio deseo de sentirte entre mis piernas, es corregir la brújula que un día anotó su rumbo a Casiopea, no es replicar los cráteres como poros del silencio por una piel que adormece mis sentidos, no es quedarnos en los mares de polvo, secos, ahogados por las constantes paradas en la estación del lado oscuro.
Hacer que vuelvas va más allá de los enredos de la Psique, es ingresar a la lucha del guerrero, vivir con el absurdo, combatir la rutina, desprenderme de mis malestares urbanos, ser residente de otro planeta en el que solo tu mirada me caliente y el sonido de tu risa se prolongue hasta el ocaso, es combatir de otra forma a los vigías de la ruina de esos momentos que también llamamos vida. Es desnudarse de relatos personales, de pronombres, de secretos ocultos en la mitad del cielo y de la tierra, caminar sobre espejos que repiten nuestra imagen reflejada en el otro ser igual a nadie y todos, el otro ser que no es ni tu ni yo y sin embargo es nosotros, desnudarse de historias repetidas y cuentos sin misterio, resolver la ecuación, el teorema, la paradoja de esa pregunta nuevamente sin respuestas en que estaba escrito en que tu y yo no existiríamos. Hacer que vuelvas es mirar a la luna desde el monte palomar, la ventana, el lago reflejando su figura, la poesía, la ciencia misma y sorprendernos diariamente de su embrujo milenario, saber la referencia, el punto de ida y vuelta, el viaje sin retorno al infinito, viajar con ella y desdoblarla poco a poco, hasta que de pronto en esos malabares de la magia, tu aparezcas de la nada sin decirme nada y quedarnos en silencio dialogando desde el fondo de tus ojos a esos ojos que son los ojos míos, besarnos en el flujo de mirarnos, con su soplo, viajar con ella hacia el punto mas lejano de los mundos, es decir, a ninguna parte que este sitio prolongado del vacío en espera de tu ahora, volver hacer añicos todo en ese largo pasillo de espejos repetidos que ahora si devuelven nuestra esencia. La luna, mi fiel amada, me transforma en amante silencioso, guerrero de otras luchas en que el miedo a lo abstracto es la batalla, la verdadera faz de mi muerte obligatoria y entonces no morir es vivir, seguir viviendo, morir otra vez y seguir muriendo hasta no morir; no vivir, dejar de ser lo que en este mundo nos limita, volver a ser nosotros, es decir, ni tu, ni, yo, ni todos, solo nadie, ese nadie que denunció a su agresor en una batalla inexistente y le quitó la vista, el mirar de los brujos, el no hacer, el no vivir, el no morir, el deslizarse en una enorme colina como una resbaladilla de la noche en que el sol es algo inexistente, como la muerte, solo la luna en su reflejo lo recuerda olvidando quien es el que nos da vida y nos la quita. La luna es mi aliada, la sinrazón de mi espera, de mi conjuro, de mis cábalas, de mis hechizos metafóricos para hacer que vuelvas la vista a otro lado en que la palabra vida o muerte no tengan cabida. Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.
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