![]() Sinopsis
EL ARTE DEL BUEN SEXO!
Marcelo, Sebastián y Juan Ignacio De su amor quieren dar líquidas pruebas, Mientras tanto ostento vanidosa Por mi cotilla mujeril gran mar de tetas Donde la vista en su extensión se pierde Y mueve tempestad en las braguetas. Francisco , Oscar Luis y Federico Con el miembro anhelante desesperan Fruto de bendición encarcelados Por esto y por hallarse lo guardado Demostrarme quieren todo Lo que ansían. Patricio, Federico y Alejandro Con su virilidad pretenden atragantarme La garganta de abajo boca arriba. Oh! bien de Jerónimo el muy serio Queriéndolo arrastrar más allá de su ombligo. No puedo menos de aplaudir a Juan Ignacio, En el acorde vaivén de mi galope; Ningún miembro por grande se me atasca, Todos plenos, demuestran sus virtudes. ¡Oh viril miembro, blasón de los guerreros, Grandes falos y tan diestros dedos! Más no tiene, importancia alguna Juro no mirar el brillo de sus ojos Solo me guiaré por la fuerza de sus músculos Que tan grandes, venosos Erguidos se me muestran. Qué ancho vi, qué longitud y qué señorio! Pero dejemos esto, que escribiendo Solamente, me estoy humedeciendo. Y eso que aún no me recuerdo de Maximiliano y ¡oh Leonel Germán! a ti me vuelvo. ¡Oh Enrique! tu gracia y tu belleza; Miente la fama que a decir empieza Que es tu sexo sabrosísimo homicida; Y en mi carne desfloro tu vergüenza . Andres, Jorge Luis y Enrique Victor, Diego Juan y Adrián Pablo Sebastían, Rubén, Marcos y Alexander Presentan sus armas varoniles Demostrando encantos altivos Con quiebros y lascivos esperezos. OH, putañeros, a quien la piel mía Condujo a tal altura peregrina Por muchos rumbos que otros no surcaron, No mis buenos propósitos cesaron! Anibal, Humberto y Jorge Carlos Escudriñando las tubas falopianas; Gustavo, Oscar, Maximiliano Su miembro donan Y están tan ávidos y ardientes, A que mis manos diestras Ofrezcan, en ponerlo tieso. Oscar y su grosor endemoniado Produce escalofrios en mi espalda Su vaivén enciende tempestades Hogueras insaciables que me recorren a mansalva. Juan Emmanuel, el del color blanquesino Que me entrega su potencia desbordada Con manojos de tan grueso calibre Se adentra en mis surcos, Se aquieta en mis nalgas. Vicente, el de la ancha espalda Que me abraza tan paternal y potente Gritándome sus furiosos orgasmos Con tan singular modo de correrse. Él se muestra tan expresivo Casi tanto como Mariano Esteban, Aunque éste disimula sus fervientes jadeos Hundiendo en mis pechos Su descomunal lengua. Que seria de Roque y de Sergio Si yo no hablara de su privilegio De ser a su antojo precisos Y demorar lo que necesita el jadeo. Cuando cuatro circundan mi cuerpo Miembros, manos, lenguas cóncavo y convexo. Cuatro falos erguidos, viriles demostrando todo su provecho. En mis manos, mi boca, mi todo Se agiganta derrochando humedades Y brindando por el Buen sexo ofrecido Les doy mil gracias A tan magnificos ejemplares. Hombres que tan gentiles y probos Saben ejercitar como nadie Derramar en mi cuerpo caliente El elixir de su cuerpo vibrante. Y en el correr de mi carne afiebrada Sin demoras, ni precocidades En el sexo, lujurioso y venerado Sus destacados atributos masculinos Sean firmemente LOADOS! Autor: MONICA BUGLIONE Etiquetas
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