Primer contacto con otros ludópatas
Escrito por Isabel60 (Desconectado Offline), el 10 de julio de 2008
Anastasio era un señor maduro. Su cabeza estaba cubierta de un pelo sedoso y plateado. Sus mejillas, aun lucían algunos hoyuelos que en su infancia le quedaron marcados por la viruela. Tenía un elegante bigote negro con alguna que otra cana que agraciaba su cara. Era un hombre fino y muy elegante. Vestía traje de paño a rayas. Sus dedos estaban ensortijados con anillos con forma de cara de animales. Uno de los anillos era la cabeza de una serpiente con dos rubís por ojos. Otro de sus anillos lucia la cabeza de una pantera y dos enormes esmeraldas. Sus zapatos estaban brillantes, relucientes como un espejo.
En esos momentos comenzaba a hablar en una sala llena de personas, en donde por lo general, la gran mayoría eran hombres con diferentes problemas en la vida. Pero cada uno de ellos compartía el mismo problema. ¡¡Todos ellos eran ludópata!!. Unos estaban más avanzados en la cura de su enfermedad. Otros como Jerónimo, y su esposa Aurora que le acompañó, era la primera vez que acudían a la terapia en grupo.

Anastasio tenía la boca seca y con bordes blanquecinos a los lados de cada comisura. Esto no le impidió comenzar y, que su boca se quedaba pegajosa, al abrir los labios; unos hilos pastosos de saliva muy tupida y blanquecina intentaban sellar sus comisuras de los labios. Hizo un gran esfuerzo y en toda la sala se escucho su voz:


- Agradezco a todos y cada uno de vosotros que “no juego”, no. Hace quince meses que no juego. Y gran parte de mi rehabilitación se la debo a Inmaculada por tolerarme…, por aguantar cada día mis impertinencias. A vosotros por vuestro apoyo, gracias al cual he aprendido a quererme y a controlar mis impulso. Me costa que sois mi gran familia. Seguramente sin Inmaculada y sin vosotros, esto no hubiera sido posible en mí. Pienso que sin esta gran familia, nunca me hubiera dado cuenta de mi enfermedad, y no hubiera podio salir del pozo en donde me estaba ahogando.
Anastasio inspiró profundamente mientras les miraba detenidamente uno a uno, intentando darles ánimo con su mirada, y al cabo de unos segundos que le sirvieron para que descansaran sus cuerdas vocales, continuó hablando:

- Ahogué en este naufragio a toda mi familia y amigos. A mis hijos, ¡¡¡ni siquiera por ellos pude cambiar y dar el paso atrás que necesitaba!!!. Hundí a todos mis seres más queridos, a todo el que me rodeaba o se acercaba a mí con buenas intenciones. Terminé con todos ellos. Me vi solo. Me quede sin nadie y hoy de nuevo… tengo amigos. Amigos de verdad, no de juegos ni borracheras. Ya estaba dando los últimos coletazos para ahogarme y, pedí ayuda.

Inmaculada su psiquiatra y amiga, le llevó un vaso de agua fresca. Anastasio paró un segundo, sus ojos se veían húmedos. Inmaculada le dio un apretón de manos para darle ánimos, pero no le dijo nada.

- Tuve días muy duros - continuó con su charla Anastasio -. Días de autentico calvario y angustia. Aquí están mis últimos 25 años, ese es mas o menos el tiempo que hace que empecé a jugar, creo…….realmente no lo sé. Los primeros meses, se comienza coqueteando y después ya no es coqueteo si no, que es pura necesidad. Hay días en los que pienso que todo fue un sueño. Me basta mirar a mí alrededor, para darme cuenta de que no, no es un sueño. No encuentro a nadie de mi familia, nunca más vi a nadie de mi familia ya sea de sangre o con la que un día formé un hogar, cuando miro alrededor mío no están. ¡¡Me quedé solo!! Esa soledad se la debo al juego y a las borracheras, es una parte del coste que hay que pagar, y no es la más execrable… Otros pagaron con su vida… Las fuerzas les abandonaron y se dejaron morir. No sé en que período, ni en que lugar, ni de que forma comenzó, pero sucedió, y sin darme apenas cuenta me convertí en un autentico ludópata. Esto lo supe muchos años después. En casa, mi esposa constantemente me lo decía, pero yo estaba ciego y no lo quería, o no lo podía entonces ver. Es mas, hasta hace unos pocos años, ni siquiera sabia que tenia un problema, ni mucho menos que ese problema fuera las maquinas tragaperras, y que se llamara ludopatía.
El paciente vertió de una botella un poco de agua en el vaso, bebió un ligero sorbo para enjuagarse la boca. Volvió a dejar el vaso con suavidad sobre la mesa, y se dirigió nuevamente a la audiencia que ensimismada le escuchaba:

- Mi único interés era el juego. Me sentía bien, me deleitaba al máximo acudiendo a casinos y alguna que otra vez al bingo. Cuando iba perdiendo poder adquisitivo, comencé a visitar los bares… y sus maquinas. Cuando perdí toda mi fortuna: mi fabrica de coches, mis cinco chales en Marbella, dos barcos de recreo,… empecé con las maquinas tragaperras. Era un autentico volcán del juego. Seguro que en vuestras cabezas os haréis la siguiente pregunta. ¿Si entonces estaba solo? No, todavía no. Tenía esposa y dos hijos. Tenia amigos, muchos amigos, que poco a poco fui perdiendo por prestar mas atención al juego que a todos ellos. Además, con engaños, los embaucaba y pedía sumas elevadas de dinero que nunca los devolví. Así de cara dura e impresentable me había convertido. Anteponía todos mis tesoros, mi familia y amigos, por el juego.
Anastasio tomó un respiro mientras intentaba comprender la reacción que sus palabras causaban en la audiencia, especialmente en las dos personas nuevas.

- Muchos años de mentiras, astucias, estafas y no sé cuantas artimañas llegué a inventar - continuó su exposición Anastasio -. Cuando parecía que tocaba el fondo y era un barco a la deriva, me sumergía y tragaba algo de agua y de nuevo salía a flote con un nuevo trabajo bien remunerado. No sé cuantas veces me prometí, y cuantas veces me dije a mí mismo, que no iba a volver a jugar; pero mis palabras se las llevaba el viento. La de veces que llegué a maldecir el día en que nací. Me llamé pelele. Me odiaba a mi mismo por no tener ningún control sobre juego y la bebida. Me tiré de los pelos, me di cintarazos y a punto estuve de comerte un asesinato con mi persona. Pero todo se me olvidaba y de nuevo volvía a caer. Me avergonzaba de mi mismo, ¡¡yo no era persona!! Era un gran monstruo, el mayor del mundo. Pero mi cabeza me volvía a jugar una y mil veces las mismas trampas y caía, y caía… Seguramente, algunos de los que me estáis escuchando os veáis reflejados en parte o totalmente, y es curioso, porque lo mismo me sucedió a mí cuando comencé esta terapia, y supongo que le sucede a todo el mundo. Recordando todo lo que me ha sucedido por culpa del juego y de la bebida, se me pone un nudo en la garganta y podéis ver que las manos me rehílan de miedo. Aun así debo continuar, y digo debo, porque tengo un compromiso con todo el mundo. Una deuda que sólo puedo pagar de esta manera: trasmitiendo mi experiencia para poder ayudar a los demás, como a mí me han ayudado otros. Creo que es bueno contarlo para que las demás personas piensen en su rehabilitación. De esta manera, yo podré devolver una pequeñísima parte de lo que aquí he recibido.
De nuevo hizo otro alto para tomar una pizca de aire e intentar ver la sensación que sus últimas frases habían causado entre los que le escuchaban.

- Cada día que puedo acostarme sin jugar – continuó de nuevo -, me doy gracias a mí mismo y se lo dedico a esta asociación. Cada pequeña batalla ganada, para mí es una gran victoria que me hará ir sumando triunfos. Sé que me quedan aun muchas cruzadas por ganar, y que seguramente no todas ganaré, pero el conflicto que tengo conmigo mismo, tampoco lo perderé. Ya estoy adquiriendo seguridad y tengo fe en mi mismo. El grupo me da una perspectiva más real de las cosas, y aunque todavía mis pesadillas se cocinan en casinos, salas de juegos y maquinas quita sueldos, estoy aprendiendo a despertar a tiempo y sacudir mi cabeza para ponerla en alerta. También intento bañarme cada día con aguas limpias y no sumergirme en un mar de alcohol. Ya empiezo a ver el camino del cambio, y pronto seré libre. Libre para poder decidir y decir noooooooooooo. Mientras tanto, he de seguir en guardia.

Las manos de Jerónimo y Aurora estuvieron todo el tiempo entrelazadas…

 

Escoge el próximo pasaje
Versión
1
div
Escrito por Isabel60 (Desconectado Offline), el 04 de agosto de 2008
 1 voto · Leído 124 veces · 2 comentarios · 1 pasaje debajo
Jerónimo no estaba dispuesto a que su enfermedad durara tanto tiempo como la de Anastasio, y se prometió así mismo, hacer lo imposible por acudir cada día a la terapia y, poner toda la carne en el asador, salir victorioso en un tiempo ... Leer mas


 
Volver al
Pasaje 13º

 
Comentarios
hola me ha gustado tu pasaje

muy interesante.

pues te dejo este comentario y espero y pases a leerme y a dejarme tu voto o algun comentario.

cuidate mucho, bye
Escrito: 5 meses atrás
Isabel60 dijo:
Hola Tonny y Montse. Gracias, mira a la vuelta de las vacaciones me paso por tus escritos. Aqui donde estoy va muy mal internet y se corta mucho. Graciassssssssss
SAludos
Escrito: 5 meses atrás
Te gustaría comentar aquí
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios
Obtén tu cuenta gratis | Ingresa
Leído 207 veces
Privacidad: Semi-Pública
Rating
Puntaje: Sin votos
Ideas
Personajes
Argumento
Comparte esta historia
LINK:
Para enviar por mensajería instantánea o e-mail.
HTML:
Para pegar en tu blog, foro o espacio web.
 
Tu cuenta
Ingreso
Obtén tu cuenta gratis
 
 
 
Mensaje


Exito


Error


Aviso