Como muñeco de trapo
Escrito por Isabel60 (Desconectado Offline), el 29 de febrero de 2008
Como muñeco de trapo
En primavera, los días eran más largos y daba para hacer muchas actividades. Raquel y Raúl, su nieto, salían al huerto a recoger las primeras fresas maduras, Raúl no esperaba a lavarlas directamente de la mata se las comía. Seguido se iba al corral a jugar con las gallinas y la cabra. Corría detrás de las asustadas gallinas sin lograr atraparlas. La cabra, estaba cansada de que él se subiera en su lomo como si fuera un caballo y, en sus movimientos, Raúl era lanzado al suelo. Una y otra vez trepaba para trotar encima y pasearse tan solo unos pasos, ya que el animal era algo tosco e irascible, respingaba como un toro bravo y Raúl partía de nuevo al suelo. Agotado por tanto juego, se iba en busca de su abuela y se enrollaba en su mandil. Un mandil que más de un día sirvió para limpiar su nariz, ya que la gran mayoría del tiempo ésta, estaba adornada con dos velas transparentes.

Su abuela lo cogió en brazos y enseño un nido de pájaros. La madre entraba y salía sin ningún temor y revoloteaba en las cabezas de ellos. Miraron dentro y vieron que había huevos, pensaron que lo que allí habían descubierto era un bonito hallazgo. Día tras días se quedaban embelesados mirando los minúsculos huevos a la espera de ver salir de ellos unos pajaritos. Pasaron algunos días y, por fin se llevaron la sorpresa al ver cuatro pequeños y rosados pajaritos. Aquél día fue muy feliz, compartieron cosas muy hermosas que nunca olvidaría ninguno de los dos.

Jerónimo, esa noche, llego por primera vez tambaleándose y disparando improperios a su suegra. De su apestada boca a vino rancio, salían palabras hirientes. Jerónimo comenzaba a tocar fondo e introducirse en un pegajoso fango que lo atrapaba sin oportunidad de darle unos minutos de descanso. Intentó ponerse en pié pero sus piernas temblorosas se doblaron de nuevo como si fueran las de un muñeco de trapo.
Estaba sucio, sudado, he incluso se había echo sus necesidades encima. Era igual que un guiñapo sin fuerzas físicas ni moral para soportar tanta perdida de dinero…

 

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Escrito por Isabel60 (Desconectado Offline), el 07 de marzo de 2008
· Leído 103 veces · Sin comentarios · 9 pasajes debajo
Raquel, aprovechando que Raúl ya estaba durmiendo, salió de la casa para acallar las voces que su yerno daba dentro del corral. Un corral limpio que ella, por la mañana, se había ocupado en recoger las bolichas de abono que ... Leer mas


 
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Comentarios
tony dijo:
Isabel, es una narración muy vívida y sentidaveo te cuesta pero es como una pendiente en ascenso, va bien, muy bien, llegaras a la cima...
saludos
Escrito: 4 meses atrás
Isabel60 dijo:
Hola Tony, gracias. Bueno me cuesta porque voy improvisando según voy escribiendo. Hasta que no comienzo las primeras lineas no sé lo que iré poniendo.
Gracias, veremos a ver lo que sale de este trabajo. Gracias por leerme.
Saludos
Escrito: 4 meses atrás
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