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Capitulo 37 Memoriae pasaje 18
Escrito por Javier valladolid (
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Llegué a la ciudad de merhaba algo estupefacta de estar allí y fue un sock comprobar como sentía perderse aquella sensación de conexión de especial conexión de esas partículas. Tras leer el periódico traté de advertir al vendedor de lo que iba a pasar pero no me creyó. Entonces aparecieron un hombre y una mujer de entre 20 y 40 años montados en Cornus para extrañeza de todos los presentes menos yo. Según me contaron, eran robots de unos 10000 años en el futuro cuya complejidad, lejos de ser como la humana, era fruto de 9500 años de evolución tecnológica induciendo fallos y mejorando todo tipo de robótica a pasos agigantados para que simularan emociones y una tercera parte de las formas teóricas de actuación en un ser humano bajo diferentes situaciones. Daban el pego entre la gente y podían aprender información procesada semejante en cantidad a la de un perro para mejorar, aplicándola como lo haría un humano. También poseía una macromemoria semejante al disco duro de un ordenador de 2 millones de gigas de espacio. Poseían cámara fotográfica y de video en las pupilas, visión nocturna y sensores de calor, así como zoom óptico. Se autoreparaban con nanotecnologia y esa misma nanotecnologia destruía nanomaquinas de destrucción. Provenían de un futuro un tanto incierto. Después de una catástrofe nuclear, que arrasó todo el planeta menos varios archipiélagos, la amazonia y Australia, la tierra estaba aislada con guerras interplanetarias. Tras ser devastado el planeta nueve veces con armas de destrucción masiva, la población en el planeta era de 6 millones de habitantes. En muchos lugares no quedaba nada salvo algunos monumentos que, gracias a barreras de campo dimensional (Colocadas milagrosamente bajo tierra y de manera indetectable hasta el descubrimiento de un aparato en Sydney después del cataclismo, que podía verlas y hacerlas volver) sobrevivieron. En su mundo, tecnológicamente, casi se ha vuelto al medievo (salvo las tecnologías ocultas en los edificios rehabilitados y las casas de la gente con sus comodidades). En ese mundo también se habían visto inmersos en una guerra de supervivencia junto a epidemias, bombas bacteriológicas, cataclismos, virus informáticos, robots asesinos de gran tamaño y nanorobots (Que esos robots combatían día a día). Usaban la ayuda de los cornus para combatir a sus enemigos. Protegían a sus creadores de los ataques de algún pieta asesino, engendro de su propia naturaleza, que por error se aficionaba a la carne humana. Eso sin contar la aparición de sierpes gigantescas del tamaño de montañas, que se alimentaban de todo lo que pillaban rondando así, África y América. Los robots servidores de los humanos poblaban la Antártida y su viaje aquí fue accidental. Me ayudaron a evacuar mi casa junto a varias personas que me creyeron, aunque no se me creyó para hacer una evacuación masiva. Gracias a la ayuda de los robots se paró una oleada de nanorobots asesinos que mataron 50 personas, pero que sin su intervención habrían matado a 350, siendo la primera oleada según contaron los robots del futuro. Debido a que esta vez no tuvieron mucho éxito, no lanzarían más. Luego el robot K-PAX fue capturado y reprogramado para trabajar para ellos. Se enfrentó con la robot Demie, provocando varios daños colaterales y destruyéndose mutuamente. (31-5-2007) Las bombas empezaron a caer. Los aviones y naves voladoras se introdujeron en la ciudad tras destruir los cristales calcinados. Estos cayeron desde cientos de kilómetros sobre los transeúntes que desgraciadamente no se apartaran a tiempo. Con todo lo que pasaba no quedaba un foco de esperanza y la impotencia por no lograr impedir el ataque ni evacuar la ciudad me invadieron definitivamente. -¡Vallamos a las alcantarillas de la zona sur! –Dijo una señora mayor. La zona de alcantarillado estaba a 500 metros, que se nos hicieron larguisimos para quienes tuvimos la suerte de sobrevivir al horror inicial. Los helicópteros entraron, enviando soldados a los edificios con sus helipuertos y hacer prisioneros, robar u ocasionar victimas. Nada más entrar en el metro, oímos una nueva oleada de bombardeos que asolaban la ciudad, provocando algún derrumbamiento en el túnel. Y fundamentalmente, un estruendo megachirriante, ensordeciendo los gritos de socorro de quienes estaban encerrados en el metro. Bajamos las escaleras que conducían a la red de alcantarillado. Una enorme laguna en un túnel semifangoso con miles de metros de aguas residuales en túneles de bóveda de cañón con unos 300 m de diámetro y un nivel de agua de 50 metros, aproximadamente, se alzaban ante nosotros. Había mini submarinos de lujo raramente usados pero los pequeños barcos que tenían ahí sí se empleaban habitualmente, al estar menos ocupados que el metro. -¿Puede sacarnos de aquí? –Preguntó un joven de la misma edad que tenía yo. -Puedo intentarlo pero no prometo nada. –Dijo el capitán. Observé a aquel joven que tenía multitud de cortes por todo el cuerpo que habían sido producidos, según descubrí más tarde, por una puerta de cristales que atravesó. -¿Qué te ha ocurrido? –Pregunté a aquel extraño joven. -Cuando veía la televisión un grupo de soldado robot atacaron mi casa y tuve que escapar rompiendo la puerta de cristal bloqueada. Malherido, fui al hospital, donde me curaron las heridas. Tras los ataques aéreos que atacaron el hospital con destructividad mastodontica, fui a buscar una salida segura, yendo a las alcantarillas de la ciudad. –Respondió tranquilo. (1-5-2007) -Una experiencia dura, por lo que me cuentas. ¿Cómo te llamas? –Pregunté. -En efecto. Me llamo Nick. ¿Y tú? –Me preguntó. -Yo, Allora. –Respondí un poco inmersa en mis pensamientos. -Alora, ¿Qué te pasó? –Me preguntó expectante. -No me creería si te lo dijera. –Respondí rápidamente. -Prueba. –Me dijo con convicción. -Me encontraba en un pueblo con mis padres, dos días después de que esto ocurriese. Al cabalgar sobre un animal parecido al caballo, este se teletransportó y aparecí aquí. –Le conté temerosa de que pensara que estaba loca. -¡Huau! ¡Parece una locura! Pero si lo que dices es cierto, increíblemente; estás cambiando las cosas para bien o para mal. Aunque dudo mucho que esto pueda ir mucho peor de lo que fue o de lo que va ahora mismo. –Me respondió de una forma indefiniblemente compleja. El barco seguía su curso y Nick avisó de que el nordeste (Donde estaba su casa) había sido invadido por el enemigo y que el aeropuerto estaba siendo atacado, siendo el primer frente de lucha. En el ala noroeste, había unas noticias sobre una ciborg que, además de enfrentarse a soldados armados con metralletas, luchaba contra los terribles ejecutores (soldados psicópatas, tropas especiales que combinan la destreza de la lucha abierta con el dominio de la tortura de un torturador profesional y gran habilidad para extender el terror, las ejecuciones y el poder, de forma que los pocos prisioneros que hacen desearían no serlo). -Haciendo cosas así, no me extraña que la vida sea un error que no pudo darse por casualidad. –Dijo indignado un científico, llamado Miquelle, ante lo que estaba pasando. -Quizás la vida sea un error por ser contraria a las leyes de la química y ser imposible (según las leyes químicas conocidas) a nivel aleatorio, pero el valor de la vida no es medible por los actos de unos pocos seres vivos así como su mayor o menor contingencia. Lo que sí me pregunto es. ¿En que entorno se han criado muchos de ellos para convertirse en tales psicópatas si la psicopatía es una enfermedad cuyo origen es una interacción concreta entre el entorno y la genética? –Se preguntó Nick. -Alrededor del 1% de la humanidad son psicópatas independientemente de que maten o no. Los factores llevan investigándose desde hace más de un siglo(como comprobé en una edición de una antigualla que vi en Internet llamada “CARA A CARA CON LA VIDA, LA MENTE Y EL UNIVERSO”), sin mucho éxito pero sin duda, los que nos atacan no lo pasaron muy bien. –Respondió Miquelle. Así siguieron charlando sobre si el arje es materia o información, como sostenía Miquelle. El barco paró en la salida de la alcantarilla. Desde allí salimos de las fueras de la ciudad donde había un coche volador que varias personas usaron aunque otras como Miquelle, Nick y yo no. Fue una suerte ya que había una bomba en el coche y esta explotó al empezar a elevarse. Luego fuimos corriendo en medio del camino. Un soldado nos vio y disparó a Miquelle en el tronco, haciéndole prisionero más tarde. Yo me separé de los demás al ver uno de los cornus de los robots. Este, a diferencia de los que conocí, nació con dos ojos y parecía bien dispuesto a salvarme la vida llevándome a otro lugar en cuanto me subiera a su blanco lomo. Apenas me separé quince metros del grupo en otro camino y mi vida dio un vuelco insospechado. Estaba a punto de subir al cornus cuando alguien con una granada la tiró junto al cornus, que murió por la explosión. Una joven de 16 años, mortalmente herida por una bala del de la metralleta, manipuló el seguro del mechero que llevaba y se lo tiró al soldado. Este estuvo ardiendo hasta tirarse a un río. Luego salió con una pistola, atacando a los que estaban allí pero fallando la mayoría de los tiros. Una soldado lanzó una granada que mató a la gente mientras el combate alcanzaba proporciones inusitadas. Un joven de la misma edad que la moribunda que quemó al soldado apuñaló a este en el corazón con una navaja multiusos. Tras esto, el otro soldado le atacó con una pistola, haciéndolo incomprensiblemente a un metro de distancia. El joven le clavó unas llaves en el cuello para sorpresa suya. Forcejearon y yo golpeé al soldado con un pequeño paraguas extensible, noqueándolo. En ese preciso instante la soldado sacó un machete, a falta de otra arma mejor. Fue a decapitarme pero por casualidad le cayó un rayo, matándola en el acto. La derivación de este nos hizo pasar un mal rato pero milagrosamente estábamos a salvo. Caminamos trescientos metros hasta una carretera desierta reservada para el uso de autobuses y caminos, al no haber medios de transporte aéreos de masas para la vida cotidiana. En medio de la carretera, llegó un obsoleto coche que solo usaban abuelos centenarios nostálgicos, desconfiados de los coches voladores y lunáticos. Desde él, lanzaron una bomba de humo. Oí disparos y la gente se empezó a separar, incluyendo Nick. Para mi sorpresa, alguien me golpeó en la cabeza. -Un relato interesante. Tanta muerte, destrucción y horror debieron de afectarte mucho. La búsqueda de sentido a lo que no lo tiene nunca acabará y será peor para ti si no se lo intentas dar. –Dice Alhaja. Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.
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