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Esperando el autobus
Escrito por Javier valladolid (
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Allora y Sofía permanecían en la parada del autobús lloviera o nevara, tronara o hiciera sol; cosa que pasaba cambiando con diligente celeridad. En el asiento ven una carta: Para Luna Oscura Segundo uno de futuro incierto Hola. Bienvenido a este paraje donde has de venir tarde o temprano. Cada pétalo y cada luna, cada sol y cada estrella, estarán a tu lado. En ti el futuro y el presente serán menos esperados y todo lo que ansíes en minudeces quedará. Una sola luz puede ocultarte todo, mas muchas luces te iluminarán. Nada de viajes ni caminos mas los que puedas guiar. Nieblas, formas, abismos; luces, nieves, cascadas y arcos iris encontrarás en cuanto te lego. Fuerzas caóticas aquí se han de unir. Largas penumbras en el vivir. Maravillas hendidas en matorrales; fuente de lo que verás. Libertades en pájaros que no se resisten a la gravedad. En el paraje te lego y poco más que te queda igual. Con mis peores deseos. Maravilla Malvadamente invertida. Alguien se sienta al lado de ellas. 2 El individuo que se sienta tiene algo familiar e inusual a la vez. Su piel es escamosa de color azulado o verde según se mire. Su cuerpo es humano pero posee algo parecido a las aletas en los pies y en las orejas. Se comunica con sonidos incomprensibles para cualquiera que no sepa mucho de lenguajes de comunicación biológicos marinos y con la escritura, escribiendo en el aire si es preciso (Lo que hace a menudo) aunque entiende los códigos no verbales que cualquiera emplea. Se asemeja mucho al personaje mitológico de Tritón pero lleva ropa de calle más una mochila y un bañador de estilo pantalón. Porta una lanza de metal que lanza rayos como la que llevaba en el combate contra Disieri y también un cuchillo alabardado que también se vio en esa ocasión y en la mochila lleva un curioso espadón con clavos de hierro adheridos a la zona en la hoja a varios centímetros del filo en ambas caras de la hoja y una empuñadura muy clásica de espada bárbara de peli holliwodiense. Allora le saluda diciendo hola pero él no lo oye. Se lo dice escribiéndolo en el aire y acaban comunicándose así. -¿Cómo te llamas? –Preguntan al misterioso. -Me llamó Attelón. –Contesta muy animadamente. -¡Una carta! De parte de mi creador. Es para mí. Son nuestros pseudónimos. –Comenta jubilamente. -¿Quién es? –Preguntan un poco extrañadas. -Vosotros le conocéis como Disieri. Su subconsciente me creo en la antigua Atlántida de sus sueños que se hundió y en las profundidades del mar nos adaptamos los talantes para crear una nueva Atlántida más utópica. Vengo de librarme con ayuda de un perro tricéfalo que no dejaba de perseguirme desde que me lleve la espada para dársela a mi creador; con ella tiene que extender el terror sobre algún soñador, confundirle o algo así por lo que me ha dicho. –Explica Attelón con inocente maldad. -¿Realmente es necesario que se la des? –Pregunta Sofía. -Se lo debo. Me ayudó a crear una nueva utopía para mí cuando me dotó de una nueva existencia más allá de lo indefinido o alguna versión anterior de mi mismo que estuviera en la literatura. Tengo que ayudarle a conseguir su nueva utopía. Soy parte de él por muy diferentes que seamos y no me queda otra que acatar sus ordenes. –Responde Attelón medio resignado. -¿Acaso una utopía merece la pena destruyendo otra o algo que se le acerca? –Pregunta Sofía críticamente y tremendamente afectada tomándose el tema como algo muy personal pues efectivamente es muy personal. -Yo no lo sé. Tengo la soga al cuello pues mi existencia depende de él. Solo soy una idea sin ningún motivo para existir sin servir a sus designios. Mi experiencia en este mundo es la que tuve con mi nacimiento en la ciudad de la Atlántida y mi posterior conversión en el ser que soy tras el hundimiento aparte de lo que he hecho en este mundo onírico tras aquello. –Responde muy desesperado Attelón. -Tu experiencia no tiene porque empeorar ni mantenerse igual sino mejorar. Eres una idea; pues otras persona puede darte existencia; como por ejemplo nosotros. Tienes un valor independientemente de la utilidad que se aplique a la idea que eres. Además, muchas ideas se pueden transformar para mejorarlas. Podemos mejorar tu existencia si nos dejas. Solo tienes que dejar de servir a los malvados designios de tu creador. –Dice Sofía comprendiendo lo difícil que es tomar una decisión así. -Solo tienes que darnos la espada. –Dice Allora. -El mal es lo único que conozco. No sabría como actuar en mi mundo sin él fuera de la utopía de la Atlántida. No sé que hacer. –Comenta Attelón confuso. -No confíes en ellas. Yo soy tu dueño, el único ser en quien puedes confiar y todopoderoso en lo que a ti respecta. –Dice Disieri mientras se aproxima en moto a la parada de autobús. Surge un tira y afloja argumental para que Attelón les ayude mientras este está cada vez más confuso. Finalmente coge la espada y la golpea contra el suelo, partiéndola después golpeándola con el cuchillo alabardado. El último comentario de Disieri no le gusta y le lanza un rayo que le electrocuta dejándolo bien frito y se esfuma en forma de sombra. Attelón lanza un remolinillo de arena y aire que deja a Allora y Sofía en el asiento, atontándolas un poco. Attelón se marcha en la moto y ellas cumplen su promesa. Nadie sabe que pueden esperar tras volver al sueño después de aquel lapsus imaginativo. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Javier valladolid (
Allora y Sofía comienzan a contemplar aquel lugar del que no parece haber escapatoria salvo dar la vuelta. Al principio no se achantan al reto viendo como la cama parece agrandarse e irse la luz en una tétrica atmósfera con una simpleza ... Leer mas
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