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Puertas y Ventanas
Escrito por Javier valladolid (
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Allora y Sofía aparecen en un lugar con paredes completamente negras, varias puertas y varias ventanas. A la luz de unas velas ellas contemplan a tres ancianas tejiendo tapices. Allora y Sofía reanudan la respiración y tosen un poco al estar mojadas de salir de la ola mientras hay charcos en el suelo. Las parcas tejen y destejen el tapiz y se pasan unas a otras unas tijeras de oro mientras escriben en unos papiros. Cuando ven a Allora y a Sofía les pasan las tijeras y se produce un intercambio de tijeras; primero de Sofía a Allora y más adelante en el tiempo de Allora a las parcas poseyendo un tapiz, una aguja, un pergamino y una pluma mientras poseen las tijeras. Allora y Sofía se aproximan a las puertas y ventanas sin saber cual abrir. Estas emiten luces de diferentes colores y brillos blanquecinos. Una de las puertas se abre y entran. 2 Sofía y Allora van a parar a un bar normal y corriente sin nada de particular. Están sentadas en una mesa de picnic (Por extraño que parezca) cerca de la barra mientras los encargados de la barra ponen mala cara ante ese hecho. Están tomando algo y miran unas cartas de jugar. Dibujan algo sobre una de ellas pero la imagen está enfocada dentro del sueño en dirección inversa a la que ellos ven las cartas. También las pintan de la misma con acuarelas usando pincel y con el mismo enfoque. Gente jugando al mus con barajas española, como es habitual (Aunque alguna vez he jugado a algún juego de naipes con la baraja no correspondiente, para el mus solo he jugado y he visto jugar con la española), les observan sin quitarles ojo con cara de no haber pegado ojo en una noche y sin intención de echar una mano a nadie en ese momento por muchos problemas que tenga. Allora y Sofía cogen las cartas y sin decir nada las ponen sobre un pulidor de metales viéndose solo la parte igual en todas las cartas. Tras eso las dejan sobre la mesa, boca abajo, y van al servicio temiendo que pueda estar en malas condiciones de higiene aunque no es lo habitual en bares. Una vez entran y cierran la puerta cambian de sueño. 3 Sofía y Allora contemplan un recuerdo de la primera de muchos años antes. Sofía tenía catorce años y Seda dieciséis. Se encontraban en la casa de Sofía en un cuarto amplio y cerrado junto a el calefactor de energía solar. Era la hora de la siesta pero como ni Seda ni Sofía dormían la siesta estaban haciendo un café literario. -Esta novela tiene puntazos muy interesantes. ¿No crees? –Comentó Seda. -Sí, el argumento de una persona indeterminada que explora los diferentes puntos geográficos, que antropológicamente se han considerado puertas al cielo y al infierno en diferentes culturas, para sus estudios de antropología es interesante. Me recuerda al relato corto que leí en que no se sabe si habla de la persona que cuenta eso o de otra persona ya que tampoco se sabe quien es el yo del relato e incluso deja más confundido con la oración “Era gemelo”. –Respondió Sofía. -Pero se enreda tanto cuando aparecen personajes con poderes y criaturas infernales que se hace un poco pesado en algunos momentos. Además de perderse el ritmo en algunos tramos que quedan como cortes amplios en una canción. –Comentó Seda. -¿Pero la vida no es acaso así? La armonía y la poesía se rompen frecuentemente en nuestra vida y ansiamos, entre metáfora y metáfora, que vuelvan mientras no pase demasiado tiempo en que buscamos la desarmonia con intención o sin ella. Es un poco necesario tal hecho a nivel simbólico aunque no siempre quede bien. –Dijo Sofía críticamente. -Vaya chorrada solté. Escuché demasiado a mi compañero de clase poeta de aquel entonces. –Comenta Sofía. -Tonterías, chorradas, meméces, gilipoyeces, estupideces, sandeces, pamplinas, voludeces, paridas, macanas, cosas baladíes; todos las decimos a veces. Eso no quita que guarden sentido más allá de eso y en este caso pienso que tenía mucho sentido eso que dijiste. –Dice Allora. -¡Que curioso! Antes ha habido un sueño con un recuerdo tuyo pasando después a un sueño corriente mientras que acabamos de estar en un sueño corriente para pasar después a un recuerdo mío. ¿Me pregunto que sentido tiene? –Comenta Sofía sin prestar mucha atención a sus palabras. -¡Sueños de espejo! –Dice sin más Allora al percatarse de ello. -¿Qué espejo sino hemos visto ningún espejo? –Pregunta Sofía no entendiendo bien que quiere decir. -El agua. –Responde Allora. -Será mejor que nos callemos que nos estamos perdiendo la conversación. –Dice Sofía. -En el libro el mayor puntazo, en mi opinión, es cuando el malvado con poderes envía al prota a su propio infierno para destruirle y este logra sobreponerse venciendo fácilmente a su adversario al no ser su verdadero enemigo. No sé para que tanto hincapié en la lucha cuando lo significativo así como definitorio de la historia es su estancia en su infierno personal. –Comentó Seda. -Ciertamente es muy significativo lo que ocurre ahí. La mayoría de nosotros sufriríamos en nuestros infiernos personales aterrorizados ante nuestros temores más profundos aparte de sentirnos atrapados en lo que hicimos mal. Él se reencuentra calmadamente con sus temores, su lado oscuro y pide perdón ante lo que ha hecho mal asumiendo que igual que está ahí podía estar en el lugar opuesto. –Añadió Sofía espontáneamente. -Seguramente el cielo y el infierno entendidos de la manera más humana son lo mejor y peor de nosotros mismos con las miserias además de las virtudes. Lugares donde el bien y el mal mundano no puede acceder puesto que están en un ámbito distinto. Eso es la reflexión con la que acabo. –Finalizó Seda. -Un día de estos tengo que presentarte a un chico que conozco. Presiento que os llevaríais muy bien. Vive en casa de mi amiga Neima. –Comentó Seda. -Como ha cambiado esta cultura. Hace un siglo lo principal para sobrevivir era saber relacionarse con los demás con los medios que se tuvieran al alcance pero ahora es el dominar la tecnología. –Piensa Sofía. Entonces cambian de sueño a uno que no viene al caso. Muchos más parecen quedarle todavía. Y en todo él su experiencia palidece ante quienes son y quienes desean ser. 6 Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Javier valladolid (
Allora y Sofía dejan un corredor con las paredes grises que va bien en línea recta. Allora sigue por el pasillo girando a la izquierda pero Sofía la pierde de vista en el segundo en el cual mira el pasillo que gira a la derecha. Sofía ... Leer mas
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