|
Capitulo III Silva
Escrito por Javier valladolid (
El atardecer acabó llegando a la hora de comer algo. Bien aprovisionados contemplaron la estela morada de la marcha hacia la oscuridad habitual de las noche en un cielo sin estrellas salvo tres trianguladas con una en medio y dos en otra punta paralelas a estas. Nadie estaba ausente de hambre y sanguijuelas, ratas, piezas de benado, trozos de cordero, zanahorias, manzanas, panes, ramas de trunc (Una parte herbácea propia de la zona), un traneth (Un animal escamoso, rojizo con cuatro lomos unidos, dieciséis patas y diversos colmillos en los laterales, en la parte trasera y delante. Un manjar para los Karshars y bazofia para los gols) y cinco porciones de ambrosia (Una sustancia definible como vegetal y un manjar muy escaso además de apreciado por todas las razas. Se debió de llevar un buen disgusto aquel que lo dejó en su caballo robado poco después). Las peleillas por la comida se sucedieron junto a discusiones menos en mi caso no participé por ese miedo a que me vencieran o trataran de matarme.
Tras la cena hubo un momento de narración de historias. Algunas de ellas sobre mundo del reino de acuoniri con todas aquellas terribles criaturas y civilizaciones submarinas enterradas en el lecho bajo la protección de hechizos y fortalezas de cristal cerrado; cuando no vagaban por el océano sin más o en animales o barcos submarinos. Era famoso el poderoso demonio avatar (Gobernante supremo de aquel reino) que cambiaba de forma y se nutría del poder de sus seguidores submarinos para hacerse más fuerte o del leviatán o el sorge (Un ser con alas para ascender junto a una forma de globo bajo un pelaje amarillo a excepción de sus escamosas aletas y doce colas. Sin capacidad para ver ni oler. Con más de 20 metros de largo y ancho se comía a todos los seres vivos que encontrara en su camino; en especial los traid (Seres con cuatro bocas unas delante de las otras, cuerpo de caballito de mar pero verdoso, cabeza antropomórfica y doce pares de tentáculos partidos en tres especies de dedos) que son ruidosos además de un manjar). Entonces se fueron todos a dormir junto al claro del bosque. No había Carabeneth ni nadie que me pudiera ayudar ante cualquier percance más allá de mis compañeros de los que no me fiaba un pelo. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Javier valladolid (
La ausencia de carencia de luna por una luna llena en su lugar causaba una gran sensación de seguridad propiciándose el dormir a pierna suelta.
Eso sí, con las armas en medio entre cada uno de los miembros de la compañía. Tal ... Leer mas
|
Mensaje |
||
Exito |
||
Error |
||
Aviso |
||