Silva
Escrito por Javier valladolid (Desconectado Offline), el 20 de marzo de 2008
Silva
La ausencia de carencia de luna por una luna llena en su lugar causaba una gran sensación de seguridad propiciándose el dormir a pierna suelta.

Eso sí, con las armas en medio entre cada uno de los miembros de la compañía. Tal barrera simbólica y utilitarista con un arma encima de la otra podría parecer una tontería pero ha sido uno de los medios principales de evitar la autodestrucción de las diferentes civilizaciones por luchas internas o entre sí y antes de eso ha sido el medio que permitió el desarrollo de las civilizaciones. Como señal de tregua con las armas cruzadas en ángulo de 90º o de esa otra manera era la única ley que todos los seres de ese mundo admitían y se obligaban a cumplir. Los vampiros, la única raza que no la cumplió, fue exterminada sin piedad por Sax como bien dije y los guardianes, encargados de mantener el equilibrio entre ese mundo y los otros mundos “malvados” (Como luego sabría había muchos mundos donde no existe solo el bien pero los guardianes impedían que viniera nadie de ellos ni que fuera para allá. Mi caso fue la excepción) podían perpetuar su legado. Además, era la mejor opción para no dormir con un ojo abierto y otro cerrado.

Todos dormían apaciblemente menos yo y fue una suerte porque un gusano volador vino con hambre a comer. El terror se apodero de mí y saqué la única pócima explosiva que tenía a mano. La lancé pero la empujó con sus alas a unos árboles donde explotó y unas ramas con hojas comenzaron a arder.

Como no tenía nada más, lancé las figuras decorativas huecas de arcilla sobre la cabeza del ser, a diferencia de los gusanos de seda comunes, carnívoro con dos brazos y un ojo. Entonces le eché valor y le clavé la daga cerca de su ojo además de su estomago entre otros lugares en rápidas estocadas a vida o muerte.

El grito de dolor provocado junto al riesgo de sangre chorreante rebosante hasta bañar su piel despertó al torsus que se convirtió en gigante.

La gols también se despertó manteniéndose alerta. El gigante agarró al ñeñoso y este comenzó a echar seda dirigida a la cara.

-Zuz ¡Cúbreme! –Pidió Palafrén con sequedad.

Palafrén se convirtió en un gigante de 100 metros que cogió al demonio con los dedos de la mano para interrogarle.

El demonio echaba seda contra la gols puesta de espaldas cuya coraza ósea amarillenta a rayas negras cubría su espalda, siendo estos esfuerzos inútiles. El doloroso interrogatorio dio sus frutos pues les confesó la existencia de un tesoro en una cueva y la gols supo mágicamente que no mentía.

Entonces Zuzzzewdze clavó su aguijón en el ser que pudo sentir como su piel se hinchaba y el veneno penetraba en su ser, Este era visto invasor sin ser invitado ni con posibilidad de resistencia por parte de su debilitado cuerpo hasta afectar al sistema nervioso con una corta agonía finalizada con la muerte.

-¡Diantres! He olvidado la señal de barrera entre mi persona y las suyas. ¿Cómo he podido olvidar cosa semejante que permitió que mi pueblo y el de los nallares construyera la primera catapulta, la primera ballesta de asedio y el primer ariete que son tan importantes marcas de nuestras culturas como las caracteristicas hachas de media luna recurbada en la enana? –Se quejó Zuz.

-Descuida que andas muy despierta . –Dijo Sarcásticamente a Zuz Palafrén.

-Y tú sí que has estado cobarde so gallina y pazguato. Te ataca un simple gusano volador y tú quemando árboles. Don No tengo la bolsa a mano. ¿Le hicieron mucho daño las figuritas? –Se burló Palafrén muy perspicaz también.

(20-3-2008) En aquel momento sentí mi ego herido y decidí aplicar la idea del ojo por ojo. Mi venganza se haría notar de una manera inocente pero mordaz. Encontré poco después la manera perfecta sin imaginar la que se iba a armar.

 

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Escrito por Javier valladolid (Desconectado Offline), el 20 de marzo de 2008
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Llegamos al poco rato a la zona de la caverna que decía el gusano volador. En la parte de arriba había una esfinge, raras de ver en esa zona a esa época del año, haciendo de guardiana de los secretos de aquel lugar. Iba a preguntarnos ... Leer mas


 
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