Silva
Escrito por Javier valladolid (Desconectado Offline), el 20 de marzo de 2008
Llegamos al poco rato a la zona de la caverna que decía el gusano volador. En la parte de arriba había una esfinge, raras de ver en esa zona a esa época del año, haciendo de guardiana de los secretos de aquel lugar. Iba a preguntarnos un acertijo para decidir si entrar en combate o no pero el enano con sus botas lanzó un rayo de electricidad por sus manos que frió al pobre demonio. La roca la movió el gigante y se pusieron a cubierto porque Ferigneo vio que iba a llover.

Ello obligó a pasar la noche dentro de la cueva y entonces alguien le quitó las botas a Palafrén. Entre nosotros fui yo con intención de gastarle una broma burlesca hasta que suplicara clemencia. Pero al día siguiente el ruido de un taraxino (Una especie de troll alérgico al ácido y con una piel muy vulnerable al sol o al fuego. De metro y medio de altura, aspecto antropomorfo, telequinesis y paso lento pero ruidoso precede a algo peor) despertó a todos auspiciando la llegada de un montón de gols antes de que una flecha flamígera lo destrozara. Ya sé que suena a repetido porque cosas así pasaban en algunos libros de vuestro mundo pero aun así no pierde emoción todo lo sucedido.
- FIN -

 

 
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Pasaje 2º

 
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