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Marcha sonada
Escrito por Javier valladolid (
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La convalecencia no duró mucho y el conflicto con Nabel estaba asegurado. Hubo cinco testigos del final del conflicto y el abogado estaba listo. Este se reunió dispuesto a comenzar el juicio o llegar a un acuerdo. Había un trulds en la sala que fosilizó al guardaespaldas del abogado con su abrazó entre sus alas y el juicio fue imposible. Decidieron llegar a un trato consistente en, o bien el destierro, o bien ser torturados uno a uno hasta desear cien veces la muerte. Ferigneo prefería la tortura pero la hechicera le convenció de lo contrario. Finalmente, eligieron todos, el destierro. -La salida es por aquí. Os presento a Jefi. Le encanta comer gols aunque admite cualquier ser de vuestro tamaño y su enorme lengua invisible os conducirá al ciudad sin el problema de la llanura. Marchaos ahora antes de que cambie de idea. –Dijo Nabel. Jefi era una especie de iguana gigantesca del tamaño de la mayor parte del castillo. Tenía una lengua perruna (Pero con capacidad de captura y elasticidad de la de un sapo) de 600 metros de largo por veinte de ancho que fuera del castillo era invisible saliendo por un portón ventanón de este y se ve en esa planta en un hueco rectangular de medio metro de alto en el muro en un lugar tipo fosa de miles de metros que lo ocupa con un fondo de cientos de metros de altura. El castillo se construyó durante su siesta de cincuenta años y desde entonces vive de los reos que le dan. Vimos que algunos seres se habían escapado de las mazmorras o nos fallaba la memoria; tampoco nos importaba. Ese portón con un hueco debajo para que pasé la lengua no nos supuso mucho problema ya que se abrió rápido y salimos. Nabel se marchó y al llevar cincuenta metros vino David equipado. -¿Qué haces aquí? –Pregunté. -He decidido venirme con vosotros. Me apetece una buena aventura y el señor de este castillo no tardará en enfadarse conmigo pidiendo mi cabeza. Mientras se iba le he robado su corona en un despiste. ¿A que me queda bien? –Preguntó David. -No me había fijado. Te queda muy bien. Pues bienvenido. Sip, Xufen, Ferigneo y Zuz te darán la bienvenida en la taberna ya que ahora no es un buen momento. –Respondí. -El actual rey del mundo está en un reino al norte llamado Ravenén. Deberíamos ir a buscarlo aunque yo no sé donde está exactamente esa ciudad. –Explicó David. Todos aceptaron y al llegar a la ciudad arreglaron el objeto, le dieron la bienvenida en la taberna. Se aprovisionaron. Visitaron el cementerio de las estatuas de piedra y tras hacerse con medios de transporte se marcharon rodeando las murallas de la ciudad. Todo hacia el norte, hacia lo desconocido y hacia su propio rumbo. - FIN -
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