EL LIBRO DE JULIA
Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 18 de Mayo de 2008
EL LIBRO DE JULIA
Se encontraban en mitad del océano Atlántico y soplaba una ligera brisa que renovaba el aire de los pulmones produciendo una sensación de bienestar. En el cielo se dibujaban fragmentos de nubes diseminados al azar. Julia y Larson estaban disfrutando de un corto paseo por la cubierta bajo la mirada de uno de los guardianes que parecía estar aburrido. El sol brillaba en lo alto y el mar presentaba destellos que lo hacían resplandecer. Era difícil no sentirse atraído por aquella visión tan diferente al reducido mundo de la pantalla de un ordenador.

- ¿Sabes dónde estamos? - dijo de pronto Julia parándose junto a la barandilla de
estribor.
- He estado observando nuestra trayectoria, y como seguramente tú también te habrás
dado cuenta, nos dirigimos hacia el sur. Llevamos doce días navegando.
- Estoy segura de que nos llevan a Centroamérica - exclamó Julia
- No lo sé, pero tengo la sensación de que tienen mucha prisa.
- Eso me parecía á mí, además, han puesto los motores al máximo. ¿Crees que se han
dado cuenta de que ya has descifrado el mapa? - dijo Julia en un tono conciliador.
- No lo sé, son muy listos y deben sospechar que me guardo algo.

Pasearon por la cubierta un rato más, observando cómo el sol se iba ocultando en el horizonte y ambos sedieron cuenta de lo contradictorio que resultaba estar prisionero en mitad del océano.

Unos golpes sonaron al otro extremo de su puerta, alguien estaba llamando con cierta
impaciencia: era Larson.

- ¿Qué ocurre? - dijo Julia preocupada al ver a Larson nervioso.
- No lo he podido evitar.
- ¿El qué?
- Creo que saben resolver el mapa; debe de estar en una de las islas Galápagos,
aunque aún creo que tardarán un poco más en asegurarse.
- ¿Y ahora qué pasará?

Larson se quedó pensativo. Se acordó de María, su mujer. La barrera que había tejido
laboriosamente en torno a sus emociones no pudo contener la enorme frustración que sentía por haberla perdido yeso le hacía sufrir tanto que ni siquiera el Mapa de Isar con todo lo que representaba para él tenía ahora importancia. En realidad no le importaba ya nada de lo que pudiera pasar.

Julia identificó en su cara el mismo gesto que mostró en el restaurante; parecía que
algo le torturaba en su interior. Puso su mano en su hombro.

- ¿Qué te ocurre? - preguntó Julia.
- Nada. Cosas que supongo ya no tienen remedio.

Larson se quedó pensativo; la presencia de Julia le tranquilizaba, algo que al mismo tiempo le resultaba incómodo pues no le encontraba explicación lógica.

- ¿Con quién hablaste del libro? - dijo Larson.

Julia retiró su mano; no le gustaba que Larson le interrogara, pues en el fondo se sentía culpable ya que no había jugado limpio con él.

- ¿Y eso ahora qué importa? - Tú tampoco me cuentas lo que te pasa.
- Pero esto es diferente. Te conté lo del libro como una confidencia.
- ¿Cuándo me dijiste que no se lo podía decir a nadie?, no lo recuerdo. Verás, es mi
forma de trabajar; necesito contar historias interesantes y pensé que ésta era una. Nada más.

Julia se sentó en la cama y se apoyó contra la almohada. Larson se acercó hasta ella. Empezaba a sospechar de que Julia no le quería contar la verdad y eso le irritaba.

- Escúchame - dijo Larson - han matado a un amigo mío por esta información y todavía no tengo la menor idea de dónde nos hemos metido. No sé quién es esta gente, ¡Estamos en sus manos Julia! ¡Tenemos que confíar el uno en el otro si queremos sobrevivir!

Julia le miró durante unos instantes. Pensó que no tenía sentido seguir ocultando lo que sabía. Se levantó y cogió su cazadora. Para sorpresa de Larson, abrió una cremallera oculta en la espalda y sacó un diario.

- Es más complicado de lo que piensas - dijo Julia sacando un pequeño diario de su cazadora.
- Bueno, mi trabajo es descifrar cosas complicadas - dijo Larson con una sonrisa.
- Saqué un artículo el 4 de julio en el Daily Telegraph.
- ¿En el Daily Telegraph? ¿Pero por qué?

Julia le miró ahora con ternura.

- Perdóname, creo que deberías leer esto.

Julia le dio el diario que había sacado. Larson lo cogió entre sus manos y lo abrió. estaba escrito a mano.

- ¿Qué es esto? - preguntó confuso Larson.
- Tendrás que leerlo - contestó Julia - no te llevará mucho tiempo.

 

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Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 18 de Mayo de 2008
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Larson tomó el libro entre sus manos, se sentó y comenzó a leer la primera página. "Querido lector, la realidad aparente siempre ha sido para mí una fuente de sorpresas. Algunas de ellas se explican en este mensaje, aunque las ... Leer mas


 
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