UNA CENA TRANQUILA
Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 19 de abril de 2008
UNA CENA TRANQUILA
Julia vivía muy cerca de allí, así que se excusó un momento para dejar al perro en el lugar en donde estaba hospedada, de hecho el perro no era suyo sino de la dueña del hotel.

Más tarde estaban sentados en un pub delante de una guiness. En el bar no había mucha gente, pero habían puesto una música country que animaba el lugar. Brindaron y en ese momento, los dos se sintieron felices.

- ¿Y tú nombre de dónde viene? - preguntó Julia.
- Mi padre era escocés, aunque he vivido durante muchos años en Madrid, por mi madre - dijo Larson.
- ¿Y en qué trabajas? - dijo Julia.
- Soy... - dijo dudando unos instantes - algo parecido a un programador. ¿Y tú?
- Yo soy periodista.

Se terminaron la pinta. Larson observó cómo bebía Julia y le gustó que hubiera terminado antes que él, pues eso no solía ser frecuente. Su mujer sólo bebía zumos de frutas y con el tiempo resultaba aburrido.

- He quedado con un amigo esta noche, vamos a cenar - dijo Larson - ¿Por qué no vienes?

Julia aceptó y Larson le indicó el lugar de la cena, un restaurante llamado “The white butterfly” que solía frecuentar.

Larson arrancó el coche y fue conduciendo hasta Eglwyswrw con la música a tope, se sentía animado pues había roto con la monotonía y había conseguido olvidarse del libro y del jeroglífico.

Después llegó al chalet y se quedó dormido. Cuando despertó eran las cuatro y media. Se metió en la ducha y permaneció más de media hora bajo el chorro. Mientras se duchaba recordó la conversación que había mantenido con Julia durante el breve encuentro al mediodía. La forma en que Julia le había mirado podía ser una clara señal de que podría pasar algo esa noche.

Después se fue a Pantygarn, muy cerca de allí, en donde vivía su vecino y amigo Roberto. Al llegar se lo encontró pintando la valla del jardín. Larson salió del coche y se saludaron.

- Entra dentro que ahora voy - dijo Roberto.

Entró en la casa y saludó a Brenda, la mujer de Roberto, que ahora se encontraba en cinta del quinto mes. Mientras esperaba a Roberto Larson trató de convencer a Brenda para que se viniera a cenar.

- ¿Dónde la has conocido? - le preguntó Brenda con una sonrisa.
- Esta mañana, en Newport Bay.

Brenda estaba un poco cansada, pero a pesar de ello, decidió ir con la condición de que no se prolongara mucho la cena. Llegaron tarde al restaurante y por un momento Larson pensó que Julia no estaría, pero se equivocó. Julia estaba allí, sentada en una mesa y al observarla, Larson pensó que era una mujer preciosa. Llevaba el pelo suelto y los ojos más intensos por efecto del maquillaje azul que los bordeaba. Larson se acercó y la saludó con una sonrisa. Luego le presentó a sus amigos y finalmente se sentaron y empezaron a pedir la cena.

- ¿Qué sitios me aconsejaís que visite? - dijo Julia.

Brenda le aconsejó varios lugares interesantes y en seguida trajeron la cena. Comieron una carne con hojaldre y bebieron un par de botellas de vino, a excepción de Brenda que pidió agua. Poco a poco, la conversación comenzó a centrarse en asuntos más personales, pero Larson no tenía ganas de hablarles de su reciente separación, así que se le ocurrió hablarles del libro.

- Hay una persona que te podría ayudar - exclamó Roberto - un vecino mío.
- ¿Quién?
- El señor Pendercudlip - dijo Roberto - Charles es un anciano adorable ya retirado que ha trabajado toda su vida en los Jardines de Kew.

Terminaron de comer y pidieron como postre la especialidad de la casa: una tarta de chocolate con frambuesas acompañada de nata líquida caliente que estaba deliciosa; después pidieron unos licores de hierbas y Larson se excuso un momento para ir al baño.

- ¿De qué os conoceís? - dijo Julia.
- Por un amigo en común - explicó Brenda - cuando Larson se vino a vivir aquí le ayudamos a encontrar casa.
- Tiene que ser agradable este sitio - dijo Julia.
- Bueno, a veces es un poco aburrido ¿Vives en Madrid? - dijo Brenda.
- Sí, pero viajo mucho, de hecho paso largas temporadas fuera.

Julia pensó que en casi todos sus viajes había terminado por sufrir lo peor de cada país y se preguntó por qué ser periodista resultaba tan estresante. Tenía la sensación constante de que el resto del mundo estaba relajado, mientras que ella tenía que ir corriendo a todas partes.

Larson regresó de los servicios. Repentinamente se acordó de su divorcio y aunque era el último pensamiento que deseaba tener en esos momentos, no pudo evitar ponerse melancólico, pues todavía la echaba de menos. Se sentó en la mesa y trató de esbozar una sonrisa, pero notó que se estaba poniendo cada vez más triste y no tenía ganas de contar sus penas a nadie. Además, el ver a Brenda y a Roberto tan felices, le generaba una especie de envidia que no podía reprimir. Pagaron la cuenta y salieron del local. En la misma puerta se detuvieron para despedirse.

Roberto le estrechó la mano y quedó en llamarle mañana “para lo del libro”. Julia le dio un par de besos y una sonrisa.

- Espero nos volvamos a ver pronto - dijo Julia.

Se fueron todos. Brenda y Roberto habían traído su coche, así que Larson se quedó solo. Caminó hasta el parking y sin querer empezó a reflexionar de nuevo sobre el libro que había recibido. La sensación de tristeza entonces desapareció y la computadora que llevaba dentro se puso de nuevo a funcionar. ¿Quién le podría haber enviado ese libro?

Llegó al coche y se metió dentro, entonces se acordó de Julia y creyó haberla causado una mala impresión. Estaba convencido de que ella pensaría en estos momentos que él era un tipo aburrido y deprimente.

- "No debería juzgarme tan duramente" - pensó.

Larson salió del coche y fue caminando hasta la parada de taxis pues no estaba dispuesto a conducir con todo lo que había bebido.

 

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Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 19 de abril de 2008
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Al día siguiente, Roberto le telefoneó por la mañana y quedaron en verse a primera hora de la tarde. Roberto le dijo que había hablado con el señor Pendercudlip y que estaba dispuesto a acompañarle para estudiar el asunto del jeroglífico. ... Leer mas


 
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Ya está hecha la corrección, a ver si así está bien. Gracias!
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