EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 20 de abril de 2008
EN EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS
Roberto y Larson gateaban por la cueva alumbrando con la linterna las deformadas paredes. Avanzaron una distancia aproximada de unos doce metros dibujando varias eses, hasta que dieron con una puerta oculta.

La entrada tenía el símbolo del libro, un cetro con dos medias lunas, y señalaba la posible puerta de la cripta. Larson comenzó a palpar la pared buscando algún resorte oculto, pero no encontró nada.

A poca distancia de ahí había otros dibujos y un poco más allá una pequeñísima apertura. Se acercaron.

- Por favor - dijo cortésmente Roberto cediéndole el paso a Larson.

Larson caminaba angustiado, pero la curiosidad le impulsaba. Se arrodilló frente a la
diminuta entrada y comenzó a reptar por el suelo. Sus ropas se empaparon al entrar en contacto con el húmedo suelo de la roca.

Respiraban un aire denso, sin ventilación, con un olor parecido al yeso. Roberto le seguía sin articular palabra alguna, haciendo un esfuerzo por no quedarse atrás y procurando no mancharse las ropas con el barro del suelo hasta que comprendió que todo esfuerzo en ese sentido era inútil.

Entraron en una gigantesca bóveda subterránea. Larson se puso en pie el primero y alumbró la estancia con su linterna. Avanzaron unos pasos y observaron que había muchas grutas cuyo recorrido se asemejaba a los tentáculos de un laberinto.

La cueva se había transformado en un precipicio interior bajo el suelo, pero no se veía el fondo, incluso alumbrando con la linterna. La visión era un tanto espectral. El camino de roca se iba estrechando peligrosamente y cada vez era más difícil avanzar. Roberto caminaba con torpeza, mirando todo a su alrededor con los ojos muy abiertos.

Tras un tiempo así, se dieron cuenta de que no podían continuar por lo que decidieron dar la vuelta y regresar, pero al girarse, Larson perdió la linterna y ésta cayó en el abismo.

La más absoluta oscuridad les invadió.

- ¿Qué ha pasado? - dijo Roberto intentando mantener la calma.
- ¡Se me ha caído la linterna! - dijo Larson inmóvi.
- ¡Lo que nos faltaba! - exclamó Roberto.

Entonces, al girar un poco más, Roberto resbaló y se precipitó al vacío. Lo más que pudo hacer Larson fue oír, aterrorizado, sus gritos de dolor al chocar contra las paredes.

Después se hizo de nuevo el silencio. Un silencio espantoso.

- ¿Roberto? - chilló a la oscuridad - ¡Roberto! ¡Contesta!

Larson permaneció gritando durante un tiempo que le pareció que todo intento era inútil. Dudó entre bajar y buscarlo o ir al pueblo a pedir ayuda. No sabía qué hacer.

- ¡Roberto! - siguió llamándole - Y sin querer empezó a pensar que tal vez Roberto habría muerto. Y todo por culpa suya.

No hubo ninguna respuesta.

Lasrson estaba aferrado a la pared con todos los sentidos puestos en ello; tímidamente empezó a desplazarse, pero no veía nada y los lugares en donde se podía agarrar eran muy inseguros ya que la piedra se deshacía en guijarros.

Finalmente reaccionó y encendió una cerilla. Intentó iluminar el lugar y descubrir algún indicio que le delatara la presencia de Roberto, pero no halló nada. Siguió avanzando por el camino que ahora se ensanchaba y se bifurcaba en algunos pasajes diferentes que serpenteaban en varias direcciones dificultándole la orientación.

Se había extraviado y eso le angustió terriblemente ya que las probabilidades de encontrar el camino de vuelta en una cueva como aquella se le antojaron más bien escasas. Una súbita certeza se apoderó de él. La sensación de haberse introducido en una nueva realidad se hizo más patente y las frases que había estudiado en el libro resurgieron con fuerza en su conciencia como si fueran dictadas por una energía invisible que le estuviera susurrando al oído.

- Las tinieblas me han rodeado por adentrarme donde no debo - pensó.

 

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Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 20 de abril de 2008
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Cuando Larson atravesó la puerta se quedó literalmente sin respiración. La cámara en donde había entrado no era excesivamente grande, pero sus paredes estaban llenas de figuras geométricas talladas en la roca. En el centro de ... Leer mas


 
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