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LOS SONIDOS DE LA TIERRA
Escrito por Simon Hergueta (
![]() Julia sintió un escalofrío al escuchar aquel sonido e instintivamente se acercó a Larson. Los dos escucharon en silencio aquellos aterradores sonidos hasta que tras unos segundos interminables, cesaron.
- ¿Qué diablos es eso? - preguntó Julia asustada. - Debe de haber muchos corredores por aquí abajo - afirmó Larson - y no es raro que el sonido se deforme al rebotar contra las paredes creando efectos extraños. Larson inició mentalmente una serie de operaciones para calcular la velocidad de las ondas y medir así las distancias a través del eco producido por sus voces. Su mente volaba con agilidad cuando manejaba números. - ¿Qué estás haciendo? - dijo Julia preocupada por su excesiva concentración. - Nada, estaba pensando... los sonidos son una deformación de las ondas, nada más. No hay por qué inquietarse. A Julia le fastidió la seguridad que mostraba Larson en ese momento y le hubiera gustado a ella no ser tan miedica. - Bueno... - dijo Julia en tono práctico - ¿Buscamos una salida? - Espera un poco - contestó Larson que había estado observando la sala con detenimiento. Larson se situó en el extremo de la mesa y le indicó a Julia que hiciera lo mismo en el otro extremo. Entonces, empujaron hacia un lado y la parte superior de la mesa cedió y se movió un poco. Empujaron más fuerte y giraron la tabla rocosa quedando al descubierto una cavidad que contenía un pequeño cofre que llevaba inscrito el símbolo que ya habían visto en la pared. - Creo que hemos encontrado algo - dijo Larson. Larson abrió el cofre y observó que dentro había un extraño mapa. Aunque no era muy grande, el mapa contenía miles de símbolos entrelazados con figuras geométricas complejas, algunas de ellas en relieve conectadas entre sí por diferentes tipos de líneas que habían sido trazadas con metales. Además, estaba hecho con varios materiales como si se tratara de una especie de chip. Era simplemente maravilloso. - ¡Dios mío! - exclamó Julia - ¿Qué es esto? - No tengo ni idea - dijo Larson. - ¿Nos lo llevamos? - preguntó Julia. Larson no estaba seguro de qué es lo que debían hacer, pero al final le pudo la curiosidad y decidió que se lo llevaban. Después, abandonaron la cripta y comenzaron a caminar por otros corredores. - Esto es muy extraño, es como si las grutas hubieran cambiado de forma - dijo Julia. - O que nosotros nos habíamos hecho una idea falsa de la estructura de la cueva - razonó Larson. A Julia le volvió a fastidiar la observación tan lógica de Larson. - Sigo pensando que han cambiado de forma - protestó y Larson se quedó callado sin saber cómo reaccionar ante la tozudez de Julia. Tras caminar por diferentes estancias, consiguieron salir al exterior y se dirigieron hacia el coche. Larson estaba ansioso por estudiar el mapa, pero al mismo tiempo se sentía culpable de que Roberto hubiera desaparecido y era obvio que tenían que ir a la policía y dar el aviso. Se subieron en su coche y a los pocos metros se encontraron con otro vehículo que estaba detenido en mitad del camino impidiéndoles el paso. Larson frenó. Aparecieron entonces dos hombres de aspecto nórdico. Les preguntaron cómo habían llegado hasta allí a esas horas y Larson explicó que se dirigían hacia el pueblo a buscar ayuda. Aquella forma de preguntar resultó ser un tanto intimidatoria. Hubo un momento de silencio y los hombres del coche parecía que estaban dudando sobre lo que debían de hacer. Uno de ellos sacó un arma. - Salgan del coche - dijo encañonándoles. - ¿Qué? - exclamó Julia. - He dicho que salgan del coche - repitió. Julia y Larson hicieron lo que les pedía. El otro hombre se subió al coche y lo inspeccionó encontrando al poco tiempo el mapa que Larson había encontrado en la cueva. - ¿Dónde han encontrado esto? - dijo. - En la cueva - contestó Larson. - ¿Y qué coño hacéis aquí? - preguntó. - Volvemos a casa - repitió Larson temblándole la voz - nos metimos en la cueva y encontramos esto, no tenemos intención de robarlo. - ¿Ah no? Julia se inventó una historia sobre la marcha. Le contó al hombre que estaban haciendo trabajos de campo y que investigaban el comportamiento de los depredadores nocturnos, como era el caso de la lechuza. Uno de los hombres sacó una cinta adhesiva y se acercó a Julia. - ¿Pero qué están haciendo? - protestó Julia tratando de resistirse. Pero el hombre la agarró con fuerza y la inmovilizó. Les ataron las manos y les amordazaron a los dos; después les metieron en el otro coche. Uno de los hombres apareció con una jeringuilla y le inyectó a Larson un líquido en el brazo. Larson sintió un pinchazo y un líquido abrasivo se introdujo en su torrente sanguíneo. Una voz apareció en sus pensamientos. - El mal... Las fuerzas del mal... El mal está aquí... no... en todas partes... es una fuerza invisible... indestructible... Entonces perdió la consciencia. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Simon Hergueta (
Un hombre de cabellos oscuros y ojos negros caminaba al frente del grupo y lo hacía con gran determinación. Era joven, tan joven que aún no se podían distinguir en su rostro las huellas de la guerra. A su lado caminaba un hombre bajito ... Leer mas
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