EL DESPERTAR DE UN SUEÑO
Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 20 de abril de 2008
EL DESPERTAR DE UN SUEÑO
Hay momentos en los que uno despierta de un sueño y no tiene la más mínima noción de dónde se encuentra. El despertar en esos casos es como una vuelta a la realidad y durante unos segundos la desorientación es total y el sentido del paso del tiempo se ha perdido.

Larson empezó a despertarse lánguidamente de su letargo producido por la droga que le habían inyectado y poco a poco fue tomando consciencia de que se encontraba en una pequeña habitación. Notó bajos sus pies un extraño movimiento, como un suave vaivén y entonces oyó la voz de Julia.

- ¡Larson ! ¡Larson!

Se oyeron unos pasos al otro lado de la puerta y un hombre vestido con un traje de camarero les abrió la puerta. Julia y Larson permanecieron en silencio y sin poder moverse pues estaban atados. El hombre se acercó y les quitó las ataduras; después les preguntó si querían beber alguna cosa. Larson tenía la boca seca así que pidió un vaso de agua. El hombre que iba vestido de camarero se acercó a un armario y les dio un vaso de agua.

- Pero...¿Qué estamos haciendo aquí? - preguntó Larson.
- Es un poco complicado - dijo - si me permiten ahora se lo explicarán. ¿Se encuentran ustedes bien?
- Estamos fenomenal - contestó Julia irónicamente.

Unos minutos más tarde se encontraban en un camarote junto a un hombre elegantemente vestido de tez blanca, nariz pronunciada y escaso pelo. Su voz resonaba de tal forma que parecía que acababa de beberse una botella entera de algún licor bien graduado.

- Quiero pedirles disculpas por todo lo que han pasado - dijo el hombre.
- ¿Quienes son ustedes? - preguntó Larson.
- Soy el capitán Walter Dawson de la Royal Navy y esta es la fragata de misión especial Roxane.

El capitán les señaló hacia uno de los cristales desde donde se divisaba la bandera de la marina inglesa. Julia no se creía nada. Estaba segura de que aquel individuo era un ser detestable y que todo lo que estaba contando no era más que una gran mentira.

- Le ruego que nos perdone por nuestro comportamiento, especialmente por haberles
tenido que suministrar una droga - prosiguió - ¿Usted se llama?
- Soy Larson Gimbert
- ¡Larson Gimbert ! ¿El célebre criptógrafo?
- Sí así es - dijo molesto.
- Vaya, esto sí que es una casualidad, la última persona que me esperaba encontrar
aquí - dijo - ¿Y usted es?
- Me llamo Julia.
- ¿Qué estaban haciendo en la cueva?

A Larson le fastidió la pregunta, pero hizo un esfuerzo por no ponerse nervioso.

- Capitán, Pues mire, estábamos visitando las cuevas y...
- ¿Visitando las cuevas? - dijo el capitán - llevan años cerradas.
- Por eso mismo - reaccionó Larson - nos encantan esos sitios, pero verá, un amigo mío sufrió un accidente y habría que avisar a la policía.
- No tiene usted que preocuparse por su amigo, le encontramos y le ayudamos a salir. Se rompió una pierna, pero ahora está ya a salvo.
- Me gustaría ponerme en contacto con él - dijo Larson aliviado al oír estas noticias.
- Verá... - añadió el capitán con amabilidad - por qué no me acompañan al comedor y les explico exactamente la situación en la que nos hayamos.

Salieron de la habitación y atravesaron un pasillo largo lleno de camarotes muy parecidos entre sí. El barco era un antiguo carguero reconvertido y equipado con equipos tecnológicos que Larson no supo reconocer. Subieron unas escaleras y llegaron a un amplio comedor en dónde un amable camarero les atendió de inmediato.

- Dígame - dijo Julia - ¿Por qué nos han drogado?

- De momento no les puedo decir mucho, ya que estamos llevando a cabo una operación secreta - dio un largo sorbo de vino - Pero les puedo decir que corrían ustedes un gran peligro.
- Muchas gracias entonces por... ¿Salvarnos? - añadió Julia con sarcasmo.
- No sea tan desconfiada señorita, otros estarían más agradecidos en su lugar, no sabe
del tipo de gente que estamos hablando.

Hubo una breve pausa. Larson miró a Julia. De algún modo le asombraba el aplomo que estaba mostrando en toda esta situación. El capitán continuó hablando sin importarle si le escuchaban o no. Se sirvieron más comida de una enorme fuente que tenía solomillos, patatas asadas, brécol y zanahorias cocidas.

- Sepa - dijo mirando a Larson como si fuera un fanático - que a bordo se encuentran varios especialistas en criptografía, aunque he de decir que ninguno de su talla señor Gimbert.
- Entonces, ¿se han quedado con el mapa? - dijo Larson.
- Sí - contestó el capitán sin dar más explicaciones.
- Pero ¿A dónde vamos? - preguntó Julia, mientras Larson se concentraba en el solomillo que tenía ante sí pues se había dado cuenta de que estaba verdaderamente hambriento.
- Eso es algo que no les puedo decir, lo lamento, pero tampoco se pueden ustedes marchar ahora, saben demasiadas cosas y esta es una operación totalmente secreta, su vida podría correr peligro simplemente por habernos conocido - volvió a beber vino de su copa, pero esta vez la apuró casi de un trago.
- ¿No podemos abandonar el barco? - exclamó Larson sin atreverse a alzar mucho la
voz.
- Yo no lo diría así, señor Gimbert, es una simple cuestión de seguridad. Deberán ustedes permanecer a bordo hasta que nos permitan dejarles en un lugar seguro, mientras tanto relájense, tal vez incluso usted quiera ayudamos con el mapa ¿Le interesaría? - le preguntó a Larson, aunque en realidad a quien no paraba de mirar era a Julia y de una forma que empezó a irritar a ésta.
- Usted sabe que no me podría negar - respondió Larson mientras cortaba un trozo de
carne.
- ¡Entonces fabuloso! Le presentaré al resto del equipo tan pronto como empiecen su turno, me alegro mucho de haberle encontrado, el destino nos ha querido ayudar - exclamó alegremente por no decir borracho.

Después del almuerzo, el capitán les dejó solos en sus camarotes para que descansaran. Larson se reunió con Julia que estaba en la habitación contigua. Ella no se creía la historia que les habían contado y se lo comunicó a Larson que en esos momentos empezaba a sentir una gran curiosidad por empezar a trabajar en el estudio del mapa.

- Por nada del mundo me perdería ver qué dice ese mapa, pero lo que voy a hacer es ayudarles a mi manera.
- ¿Qué quieres decir?

Larson había tenido una idea. Algo que en una ocasión hizo con un grupo de
estudiantes de criptología y que funcionó a las mil maravillas. Se lo intentó explicar a Julia, pero el método era tan complicado que cualquiera que no estuviese muy metido en la materia no lo habría entendido.

 

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Escrito por Simon Hergueta (Desconectado Offline), el 20 de abril de 2008
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Los días transcurrieron pausadamente a bordo de aquel barco y Larson accedió a colaborar con el equipo de investigación que estaba analizando el mapa. Todos los demás especialistas lo conocían y le admiraban, pues el reconocimiento ... Leer mas


 
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