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María Pozo
Escrito por cuartoalbero (
En el instituto (o en lo que quedaba de él)l reinaba silencio. Un sepulcral silencio. Parecía tan desierto, solo y peligroso si observabas el instituto desde allí... Y, sin embargo, !era tan seguro!
María, Fátima y Marta se auparon con pesadez y, algunas, con un leve gesto de dolor. Miraron alrededor: Mujeres, niños y familias enteras abrazándose, parecían dormir bajo el gris cielo cargado de la contaminación de la pólvora que había terminado con el edificio que se había encontrado bajo sus hogares. Andrea seguía tumbada en el suelo: estaba muy malherida y su vida corría peligro. -!Andrea! -gritó María, arrodillándose junto con Fátima alrededor de su cuerpo. Marta se quitó su chaqueta vaquera y le rompió una manga para hacer con ella un nudo sobre el costado de Andrea, por el que se veía gran parte de una costilla. -Andrea, escúchame, no te duermas, no cierres los ojos... -dijo Fátima, con lágrimas en los suyos, viendo cómo Andrea sonreía. Una sirena se escuchó a lo lejos y siete ambulancias pararon frente a ellas, listas para recoger a cualquier persona con un atisbo de vida en sus facciones. -Vamos, María, Fátima. Van a cuidar de Andrea. Ahora -susurró Marta sacando un revólver ME 38 de su bolsillo trasero- nos toca a nosotros. Mientras tanto, en aquella desolada ermita donde los cuerpos de tres alumnos eran aparentemente calcinados por completo, Álvaro, Adán y Marcos ni de lejos podrían imaginar lo que se les avecinaba, ciegos de poder y satisfacción. Aquellas podrían ser sus ultimas carcajadas antes de un trágico final. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por cuartoalbero (
...segundos después de la granada...
Cristian corrió hacia la granada y, de un puntapié, el explosivo salió despedido, saliendo de la ermita por entre los barrotes.
-¡Alejaos! -gritó el muchacho mientras corría hacia el fondo ... Leer mas
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