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Jesús. El último día de verano
Escrito por terceroalbero (
Un día 15 de septiembre de 2007 estaban todos reunidos en el Albero para comenzar un nuevo año lectivo, unos mejor y otros no tan bien como sus padres hubieran querido. Los nuevos rostros que los ya veteranos veían por los pasillos no eran más que su reflejo cuando entraron. Se mostraban nerviosos en ese ambiente pero, a su vez, protegidos por estar junto a sus compañeros. Sin embargo, ya distaban de esa imagen de sí mismos los alumnos de los cursos superiores que, abatidos por la fuerza imperiosa -pero a su vez no tan mala- de la obligación de volver un año más a las aulas que ya parecen axfisiantes y que con el tiempo parecen hacerse más pequeñas. Tan pequeña como el aula partida de 3º E, no rota por la melancolía de abandonar el verano que tan buenos y malos recuerdos les han dado, no, un aula dividida literalmente por un muro para hacer de un antiguo laboratorio dos clases donde habitarían nuestros protagonistas y otros personajes de menor importancia.
Allí en el aula partida se encontraron aquellos que marcarían el futuro de lo ahora devastado y que llevarían muchas vidas, desgraciadamente para familiares y amigos, por mal camino. Aquellos que marcarían el porvenir de aquello que yace demolido son nada más y nada menos que adolescentes de catorce y quince años que, aparte de albergar en sus entrañas remolinos de inquietud, ansias de cargar contra el profesorado y otros sentimientos sin importacia, albergaban en sus entrañas el desayuno y mucho sueño. Allí nuestros pequeños -y de otros tamaños- personajes conocieron a aquellos que se llevarían su alegría por delante, los profesores. Conocieron a aquellos a los que los profesores se llevarían tambien sus alegrías, sus nuevos compañeros. Entre ellos uno en particular sería quien acometería contra el instituto y, en fin, todo lo demás que sigue destruido. Escoge el próximo pasaje
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1 Escrito por terceroalbero (
Al llegar a la clase todos los alumnos vieron que había gente nueva, hablaban y hablaban hasta pasar como unos cinco minutos, entre tanto, se gastaban bromas y se conocían. Momento en el cual se olía algo extraño y no era ningún olor ... Leer mas
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