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Vicente
Escrito por terceroalbero (
Al día siguiente, Dani, que estaba cansado de buscar información sin ningún éxito, quedó con varios amigos en la plazoleta, que se ubicaba enfrente de la Iglesia Santiago. Al llevar ya unos cuantos minutos jugando, Dani se percató de que a lo lejos se divisaba una casa medio derruida. Esta casa se caracterizaba por tener la pared amarillenta, la amarillez se iba acrecentando con el paso de los años, y por estar sucia, con grandes desconchones a uno y otro lado de la pared. Arriba, unas sesenta palomas, que discurrían a lo largo de toda la fachada, no dejaban muy limpia la acera. Dani se impresionó y se aceró un poco. Al ver qué era, se llevó las manos a la cabeza: ¡era el cuartel de la policía local!
Fue corriendo hasta ella y vio todo el destrozo que había. En la puerta estaba un guardia imponente al que había que mirar hacia arriba para verlo, éste se llamaba José María. Él estaba de guardia porque su jefe, el gran policía y reconocido internacionalmente Agu, lo había degradado quitándolo del caso por no haber sido capaz de atrapar a Pablo, el hombre que en la huida por la comisaría salió ileso. Dani le preguntó qué había pasado para suceder tal infortunio en esta comisaría. José María, como buen policía, se negó a contestar porque, según él, era secreto de sumario. Dani poco a poco fue sacándole cosas hasta que, sin querer, el policía le contó toda la historia que sucedió el día anterior. Dani se quedó un poco perplejo y pensativo, unos momentos de incertidumbre le rondaron por la cabeza hasta que terminó su reflexión y se fue corriendo a su casa para hablarle de este tema a sus compañeros. Recordando a José María y su historia, era un magnífico policía e investigador, pero no terminaba de darse a conocer. Él, como buen policía, buscó por cielo y tierra huellas dactilares de esa persona que entró e hizo desaparecer todas las investigaciones y pruebas de “El caso del bar”, aunque sólo encontró huellas dactilares del personal. Pero, cuando ya había terminado su jornada, fue a despedir a su jefe. Allí se tropezó con una pila de libros que se agolpaban en el suelo. ¡¡Bumm!! Al caer de boca al lado de la mesa del jefe se percató de que la mesa hacía años que no había sido limpiada. Entonces, fue a aclarar sus dudas pasando suavemente su dedo sobre la superficie de la mesa, pues se dio cuenta de que se encontraba una huella dactilar. Al momento la mandó a analizar a la forense llamada Melania, una mujer perfecta en su trabajo. Sin embargo, esta huella no se encontraba en la base de datos que tenía guardado los registros de todas las personas del país, sin excepción. ¿Cómo no lo podría encontrar en la base de datos? ¿Qué descubrirán nuestros amigos los alumnos de 3º E? Escoge el próximo pasaje
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1 Escrito por terceroalbero (
Yo, como Cronista, no siempre lo supe todo. Sin embargo, en esta historia intento que comprendáis todo, la situación en la que nos encontramos y por qué estamos así… Por tanto ha llegado la hora de contaros algo sobre Goliat y, de ... Leer mas
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