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Vicente. El cruce
Escrito por terceroalbero (
Miriam, Jesús, Dani, J.J y Marta estaban de camino al Instituto, sin embargo, tuvieron que dejar atrás al resto, entre ellos, Zuleia, que estaba en la cárcel y Ale, el pobre convaleciente de su caída. Ya llevaban unas cuantas calles recorridas en el coche de Miriam, cuando hablaban sobre lo que iba a ocurrir, nerviosos y ansiosos por llegar y desactivar la bomba. Notaron un olor no común, todos pusieron una cara de asco al recordar qué olor era. Dani, que estaba encima de J.J., se percató de que ese olor tan significativo procedía de su derecha, es decir, de Jesús. Todos lo miraron de nuevo con unas caras raras y de asco. Pero ahí estaba Miriam, que aunque sabía que ese olor a meado venía de Jesús y que había sido Jesús, dijo que era su gato que siempre le da por hacer sus necesidades allí.
Todos siguieron en paz y concordia, hasta que J.J. se dio cuenta de que alguien los perseguía. "¿Quién?", preguntó alguien. "Dos coches con tres gorilotes en cada coche." Eran unos Cadillac Sixteen, negros e imponentes, que se acercaban sinuosamente y con un propósito que para nada era protegerlos. -Ve más rápido, que nos cogen -dijo J.J. Miriam metió tercera, luego cuarta y cuando ya cogió una cierta velocidad llegaron a un cruce que por desgracia estaba en rojo. -Sáltatelo, es nuestra oportunidad -gritó Dani. -Para nada, este es el coche que me han regalado por mis buenas notas y no quiero ensuciarlo ni que me den un porrazo. -Dejaos de gilipolleces -dijo Jesús-, ya se han ido. -Uffff, qué alivio. Al cabo de dos minutos se puso el semáforo en verde, Miriam acarició con su pie el acelerador y al estar pasando el cruce, por otra calle, uno de los coches anteriores que habían desaparecido salió de las sombras, se pasó el semáforo en rojo e impactó con el morro. -¡¡Paffff!! Empezaron a dar vueltas como una peonza. Al finalizar este trágico choque, se vio un panorama desolador: los airbags no habían saltado. Para ser exactos, habían saltado 30 segundos más tarde y discurría la sangre por todo el coche. Todos estaban magullados y doloridos. Después del reconocimiento de todos nuestros personajes y de comprobar que todos estaban bien, Miriam intentó arrancar el coche. -Bufff…, buffff…,buff… Parecía que no iba, todos intentaron abrir las puertas para escapar, pero al mirar atrás se dieron cuenta de que otro coche venía hacia ellos, y no era la ambulancia ni nada por el estilo. Pasó por su izquierda y disparó un cargador entero, pero, ¿daría a alguien? Un segundo antes J.J. había gritado. -¡¡Todos al suelo!! ¿Pero todo el mundo le habría hecho caso? Pues sí, por suerte estaban todos como antes, magullados y doloridos, pero vivos, que eso es lo que cuenta al fin y al cabo. Todos estaban tumbados, unos encima de otros, y un coche a la izquierda y otro a su derecha. No podían hacer nada, tenían miedo y hasta alguno que otro estaba también llorando. Cada gorilote cogió a dos, y los dispuso en la pared más cercana. Los puso en hilera y dijo: -Disparen a la de tres. 1, 2, 3… Pero en ese momento sonó el teléfono, lo cogió alguien de entre los gorilotes y estuvo hablando durante un rato. -Jefe, ya los iba a matar a todos, ¿qué quiere ahora? -Sí, mátalos, menos a uno, llévalo a donde tú sabes. Todos estaban llorando como niños chicos. Pero en ese instante, se escuchó un sonido como si se abriese un contenedor. Ahí estaban Alberto y Pablo, que divisaban todo esto, veinte metros más allá, porque se habían escondido en un contenedor y por eso no los habían encontrado. Uno de los ocupantes del Cadillac Sixteen salió y cogió a uno de los chicos, a Jesús. De inmediato, subieron al coche y se fueron. -¡¡Mátalos!! Y deja los cuerpos en las alcantarillas, donde nunca los podrán encontrar. En ese momento, comenzó la cuenta, 10…,9… -Pablo, ¿qué podemos hacer por ellos? -preguntó Alberto-. -¡¡A salvarlos!! ¿Qué pasará con Jesús?, ¿con nuestros amigos a punto de morir?, ¿dónde estará el resto de personajes?, ¿quién habrá contratado a estos gorilotes?... Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por terceroalbero (
Alberto y Pablo salieron de los contenedores rápidamente dispuestos a salvar a sus amigos. Salieron pegando voces y con cara de pocos amigos. Cuando estaban muy cerca de los gorilotes Alberto dijo:
-Pablo, ¡ahora!
Entonces, Pablo ... Leer mas
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