mis comienzos públicos
Escrito por boca (Ahora online ¡Online!), el 18 de abril de 2008
Hoy las cosas cambiaron. El mundo cibernetico ha hecho dos cosas. Por un lado nos aisla en medio de un mundo de comunicaciones infinitas y así nos vuelve mas materialistas. Por otro lado las pequeñas cosas materiales han perdido su valor. Con estas historias a mi se me parte hoy el alma cuando pasas por una calle cualquiera y ves a todo el mundo hablando por el movil y la mayoria no van acompañados. Con los crios sucede algo parecido. Un entrenamiento por así decirlo. La moda son las consolas de videojuegos y porquerias por el estilo. Los bolsillos de mi epoca no tenían nada parecido a esas basuras modernas. Entonces lo que podias encontrar en los bolsillos de cualquier mocosete era un buen fajo de cromos. Era lo que nos hacía suspirar. Los cambiabamos frenéticamente. Los mas raros podian llegar a cambiarse por colecciones enteras. Era un mundo donde no valia ser hijo de un padre con más dinero. Era cuestión de suerte. Llegabas al estanco y comprabas tu paquetito. Lo que pudiese tener dentro era un autentico enigma. Lo pagabas y cruzabas los dedos. De lo que encontrases dependía el futuro de esa semana. Sin duda era un microcosmos apasionante. Pero llego el mundo virtual y todo se fue al garete. Sabe dios que cara te pondrian esos mocosos con biseras alreves si un día te acercas y les regalas un sobre de cromos. Ni siquiera se reirian de ti. Seguramente te escupirian en la cara mientras otro te graba con el móvil para luego colgarlo en internet. De verdad que se me parte el alma.
Pero en mis tiempos no funcionabamos asi. En un afan que hoy seguimos respetando nos buscabamos la vida para atesorar la colección completa. Lograrlo antes que los demás era todo un símbolo de poder en el patio del colegio. Era un mercado feroz donde las estrategias de cualquier calibre acababan por tener cavida. Desde la más inútil que consistia en ir comprando poco a poco más y más sobres con la esperanza de que al abrir el siguiente apareciesen los que aún no teniamos hasta todo un mercado de pujas al alza y a la baja como en una pequeña bolsa. Habia tambien las estafillas y las mafias. No era lo habitual pero si tenias que romperle los morros a alguien, puede que te apoderases de lo que hubiese en sus bolsillos. De todas esas tretas para conseguir cuantos más mejor, a mi se me dió por jugarme los mios con diferentes juegos. La mayoria de las veces los arriesgabamos en unas partidas que consistían en lanzarlos contra una pared. El que más cerca de la pared lo dejase se llevava la ronda. Era un juego quizás algo tonto pero parecía límpio y a mi me daba una cierta ventaja. Los juegos de magia habían dotado a mis manos de cualidades poco habituales para manejar cartas y otras cosas de formas pesos y tactos parecidos. Recreo tras recreo ganaba más de lo que perdía y mi poder se hacía palpable. El tiempo pasaba y mis pantalones ganaban bulto. Todo marchaba bien. Pero algo ocurría sin que lo notase. Los crios seran todo lo inocentes que digan, pero picardía tienen como cuando crecen. Los tontos tontos se quedan, pero los espabilados ya lo son desde que empiezan a mamar. Al menos es como yo lo veo.

 

Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.

 
Volver al
Pasaje 2º
Escribe tú el
próximo pasaje

 
Comentarios
Nadie dejó comentarios en este pasaje.
Escribe el tuyo
Te gustaría comentar aquí
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios
Obtén tu cuenta gratis | Ingresa
Leído 32 veces
Privacidad: Pública
Rating
Puntaje: Sin votos
Ideas
Personajes
Argumento
Comparte esta historia
LINK:
Para enviar por mensajería instantánea o e-mail.
HTML:
Para pegar en tu blog, foro o espacio web.
 
Tu cuenta
Ingreso
Obtén tu cuenta gratis
 
 
 
Mensaje


Exito


Error


Aviso