Pasaje 1º
Escrito por modestoh (Desconectado Offline), el 31 de marzo de 2008

Aparece el ayer, cuando por el bosque te escondías de los reclamos que la luna y las mandrágoras te hacíamos para que te quedaras en la cueva de las oportunidades, junto a los duendes que presagiaban los hechizos de las hadas y las sílfides antes de hacer el amor con las estrellas.

No importa las veces en que dijiste ser mía en intervalos de veranos y primaveras cuando junto con Euterpe y Polimuia, escribías canciones para conjurar al amor. Hay otros momentos en que el paraíso puede estacionarse entre las rocas o en esos pequeños destellos en las noches solitarias.

Los reclamos del tiempo son también destinatarios, mensajes encubiertos, lenguajes cifrados para que el invierno y las hojas que se mueren en otra estación del año, no descubran que formas parte de otros mundos ajenos, diferentes,en que los caballos se confundían con los unicornios; es entonces cuando mas te necesitaba sin darme cuenta que ahí solías estar, pegada a las tardes en que los pájaros y las flores, las margaritas y los heliotropos siempre anunciaban tu presencia y las hadas nos prestaban su magia.

Ahora es tarde para poder quedar sorprendido en que avisas tu ausencia, sin embargo, en esos intervalos de memoria interrumpida por los gallos en una madrugada en que el sol se aparecía (y brillaba sin cesar para despertarnos), se encuentra la llave de los misterios que nos resolvían con un beso.

Habrá momentos en que la eternidad será el infierno de la espera presagiando que todas las criaturas encantadas por la noche en que hacíamos el amor como un juego de niños construyendo castillos, nos abandonan; pero tu y yo sabemos que los cuentos llevan cosidos en sus finales, con las gotas del rocío y los hilos de la telaraña, los secretos de los amantes suplicando por la esperanza.

También existirán otros relatos que podrán modificarse con eso que llamamos rutina, la vida diaria, las historias elaboradas en que la fantasía no es un personaje como la verdad, que solo habita en el país de los adivinos y los pequeños chaneques haciendo travesuras junto con los gnomos, primos hermanos en la historia que no está creada por los hombres, o al menos por los hombres que se cansaron de ser niños.

Sin embargo, solo nosotros cabemos en un pequeño cuento en que la botella encierra los milagros que se confunden con los deseos y las mariposas, con las encantadas tierras que no perdonan las distancias, países que no son lejanos, con idiomas en que el amor, junto con sus desinencias, es la única palabra de su diccionario.

Se que todo esto te parece un cuento de hadas como los personajes que nos abandonaron, pero es cuestión de abrir el cofre de las palabras que conducen a nuestro encuentro y no se pronuncian en el día; solo en los sueños te encuentro liberada de otras costumbres planetarias.

En fin, solo quise escribirte desde este país de soledades en que los habitantes mágicos del bosque y las criaturas marinas (las estrellas de mar y las sirenas) me acompañan, esperándote, mientras el mundo cambia de eje o se dispara al infinito, o el puente del océano en que nuestros sentimientos se ahogaron, se construya nuevamente entre ciudades acuáticas, bosques encantados y los lugares remotos en que el frío es el principal personaje.

 

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