|
En un monte
Escrito por Javier valladolid (
![]() Xilófono de la imaginación ataulfica (7-10-2007)
Narradora: Aquel de quien hablaré caminaba lentamente. Tras mucho tiempo jugando a los dados retornaba al punto donde todo empezó. Con inquietud, al cabo de los años, se decidió a coger unos viejos legajos de papel anotado por él o, más bien, por quien fue. Estos decían así. Xilófono de la imaginación ataulfica Acto I Escena I Narrador: Ataulfo camina solo en medio del monte. Sus compañeros montañeros le han pasado varios kilómetros y los que van detrás de él distan lo mismo. Ataulfo: Este camino es muscularmente estruendoso. Y sigo solo a buen ritmo tratando de alcanzar a mis compañeros. Aun tengo el macuto soportándose sobre mis hombros y el tiempo es bueno. Herbi: Ataulfo, que nombre más feo. Ataulfo: Me lo dicen mucho. ¿Tú quien eres? Herbi: ¡No te acuerdas de mí! Tú me creaste. Soy el personaje de ese guión televisivo que nunca llegaste a escribir porque tuvo demasiado peso el que fueras un escritor pésimo. Y aquí estamos. En medio de una montaña a paso lento y disfrutante de quien busca no llegar nunca a su destino por qué otras cosas le entretienen. Ataulfo: No es que las cosas me entretengan, es que yo entretengo a las cosas inmiscuyéndome en ellas influyéndonos mutuamente a paso lento ya que a rápido se puede disfrutar demasiado o demasiado poco. Herbi: ¿Recuerdas mi historia? Yo era un joven normal y corriente malo en los estudios que tenía la habilidad de captar imágenes a nivel celular y de otras formas intercorpóreas de materia orgánica. Viendo así cuando comenzaba a producirse un problema, sintiendo y conociendo las células así como órganos del cuerpo del futuro enfermo; mucho más que él mismo, con lo que podía ayudarle; prediciendo el desarrollo de la enfermedad cuando no era nada fácil que me creyeran, teniendo el 90% de las veces la credibilidad de Casandra. ¿Por qué me hiciste con esa debilidad que me ocasionó tantos marrones? Ataulfo: No lo sé (Apoyó el dedo índice debajo de la barbilla en señal de reflexión). Un solo rayo de luz puede iluminar el ánimo de un ser humano pero no liberarle de cualquier metáfora acerca de lo que pueda o no sentir. Tanta incongruencia me está volviendo loco. ¡Dichosa sinestesia!… Herbi: No te estás volviendo loco. Simplemente eres tan imaginativo que creas historias mientras caminas y junto con la sinestesia te pasa lo que a la mayoría de la gente le pasa pocas veces o estando muy cansados; ves las imágenes de tu imaginación como ves a la gente e interactúas con ellas. Mucha gente creería que estás loco y otros darían un riñón por tener el don que tienes de dar vida a esas ideas de forma tan nítida. Ataulfo: Me temo que se me está haciendo tarde. Es hora de seguir. Escena II Narrador: El bosque se adentra en el sendero y lo rodea. Herbi: Un bosque frondoso y oscuro como otros tantos. ¿O quizás no? Resulta curioso ver la frialdad con la que pasas por aquí como nunca haces en tu vida diaria. Ataulfo: Hasta hace poco nunca pasaba por bosques en mi vida diaria y tampoco les prestaba demasiada atención con todo lo que hay por ver. Herbi: ¡Como que no! Cada día pasas por un bosque frondoso en el laberinto de la vida, recorriendo un camino entre la amplia red de relaciones sociales y obstáculos organizativos. Vives afectado por las múltiples circunstancias sin ver bien la senda ni la luz bajo el bosque de tus elecciones y posibilidades. Niove: Hola. ¿Te acuerdas de mí? Soy aquella joven del año 12000 D.N.E. que viajaba por las estrellas. ¿Me preguntaste alguna vez si yo quería ser una viajera del espacio? ¡No! ¿Pensaste que pasaría si mi historia tomaba un camino u otro? Me parece que tampoco. Ataulfo: Un escritor no puede adivinar cuales son los deseos de los personajes a los que da vida durante un determinado espacio de tiempo. Como mucho, busca lo que le parece que desearían si fueran tan reales como él en la realidad de él y busca la trama que más pegue con el conjunto. No es nada fácil tomar la decisión de que los personajes tomen tal o cual camino pero al final la responsabilidad y el criterio son tan importantes como que no resulte demasiado calculado ni inadecuadamente espontáneo. Niove: De acuerdo. Hay algo que me inquieta un poco. Yo siempre he querido ser una joven normal de tu tiempo y nunca te planteaste siquiera que pudieras escribir sobre tu tiempo. ¿Por qué no? Ataulfo: ¿Cómo introduces una metáfora dentro de la metáfora que ves? Es algo sumamente complicado que implica conocer el mundo que te rodea con una nitidez del 70%. Yo no consigo llegar al 20% y por lo tanto, no puedo hacer una descripción fehaciente de este donde introducir metáforas. Si lo intentara sería como intentar hacer un mapa del tamaño de un país para representar ese país como en aquel cuento de Borges muchas veces citado y sin saber la escala adecuada. Herbi: Bueno. Esta historia no tiene gran cosa que contar durante los próximos segundos que pasan a cámara lenta (Los actores se mueven rápido en una improvisación en medio de la montaña de atrezo). Escena III Narrador: Ataulfo se quita el abrigo y lo guarda en la mochila. Descansa cinco minutos y saca la botella de agua. Herbi: ¿Puedes pasarme la botella por favor? Ataulfo: ¿Los personajes ficticios pueden beber agua y la necesitan? Niove: ¡El prisas de Herbi se me ha adelantado! Realmente no necesitamos beber agua ni la bebemos pero donde fueres has lo que vieres. Como personajes lo apropiado en esta historia es que actuemos como montañeros. Narrador: Ataulfu... cogió la cancantimplorada de su mochila y se la pasó a Niove y ellos bebieron de una cantimplora irreal… Desde luego menos real que la cantimplora con tequila que me he bebido (El narrador lanza una risa de borrachera). Narradora: Ya está bien. Es hora de que te sustituya que con lo alegre que estás escalas las rosáceas enrojecidas cortinas del telón y adelantas el argumento. Niove: Herbi, en la próxima historia soy yo la prota buena y tú el villano aunque no será una historia de la vida cotidiana de su tiempo. ¿Os parece bien? Herbi: A mí sí, que pasar de bueno poco creído por alguien a villano hay casi un paso natural. Ataulfo: Trato hecho. Herbi: ¿Alguna vez te has parado a pensar en lo metafórico que resulta la vestimenta por capas? Ataulfo: No me había fijado ¿Por qué? Niove y Herbi: Es una metáfora de los diferentes aspectos de ti mismo y cosas que muestran tu identidad. La gente, a medida que te conoce, va viendo nuevas capas, volviéndote a la vez más conocido y desconocido para ellos. Además hay aspectos de ti mismo que ni tú conoces y capas que te creas para que ciertas emociones no te afecten mucho o no te afecten aunque quizás fuera mejor que lo hicieran. Ataulfo: ¡Ah! De eso sé un poco. Herbi y Niove: Aunque, con todo, si te pones un disfraz solo complicas más las cosas. Ataulfo: Bueno, parece que las cosas van marcha atrás en esta novela. Niove: Aun ni hemos empezado. (Suena la música “jojeto tontento toutestou toteto. Oiaita toustasta tontonton toistaistois” con la melodía de “Soldodolasisi…” y todos repiten las ultimas escenas del acto sin hablar y marcha atrás). Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Javier valladolid (
Acto II
Escena I
Narradora: Rato después de su marcha atrás, Ataulfo permanece en un valle, comiendo el bocata y ha avanzado varias decenas de metros.
Herbi: Un valle inmenso con se muestra ante ti y tu vida tal vez es así. ¿ ... Leer mas
Comentarios
Te gustaría comentar aquí
|
Mensaje |
||
Exito |
||
Error |
||
Aviso |
||