La Cita
Escrito por angelogoz (Desconectado Offline), el 17 de abril de 2008
La Cita
Desde los 9 años de vida, savia que ciertas cosas ocurrían, las cuales no le di importancia, mi abuelo me decía, ¿niño?, no mires en los rincones ni mucho menos en la rendija de la puerta, pues en la oscuridad nunca sabrás lo que se esconde.

De ese día, han transcurrido diez año, pues ya no soy un niño, y como siempre los adultos, olvidamos las enseñanzas, que nuestros abuelos no dan. Me encontraba yo en la Plaza Rivas de la ciudad de la Victoria, siendo las seis de la tarde, el cielo oscuro y nublado, las nubes cargadas de lluvia, el roció del invierno, mojando mi rostro, los arboles se saman y chaguaramos, movido por el estrepitoso viento, que sumba en los pasillos y rincones de las viejas casas de antaño, que conforman el casco histórico de la ciudad, sus techos sudados, por la tormenta que se avecina, coloca un tono lúgubre y penoso en el ambiente de la ciudad.

Ya es muy tarde, veo mi reloj, sentado en el mismo banco de siempre de un lado de la plaza, siendo ya las nueve de la noche, no muy tarde, pues para mi ya es normal; no me preocupa la lluvia, ni el mal tiempo que se avecina, ni mucho menos los ventarrones que flagelan a la estatua de José Feliz Rivas. Todo lo contrario a lo que la gente hacia, pues como siempre huyendo como hormigas, en plena tempestar, corriendo en de aquí y de allá, como si el mundo se fuera terminar, en medio del tumulto veo a una abuelita, vestida de blanco con la cara un poco, tapada con una túnica de algodón, en su mano un rosario, de piedras rosadas, con un pequeño cristo, que en la distancia, parecía un péndulo girando sin parar, en su mirada se notaba intranquila y sus pierna temblorosas mostraban lo desesperada y algo temerosa que esta, corriendo a refugiarse a la iglesia de la Guadalupe, huyendo del frió y de la lluvia.

Pues hoy no es es un día normal, quizás sea muy tarde y por lo genera a esta hora la iglesia no esta abierta, veo su frágil cuerpo entrar, hace una reverencia y desaparece de mi mirada, desconcertado por lo que veían mis ojos decidí entrar, me paro como siempre con pereza y melancolía, noto un olor suave y almizclado, el dulce azar, que invade la plaza y sus alrededores, el típico olor de mi ciudad. Volteo a mi alrededor con loca euforia, quiero buscar en los arbusto próximos su olor, el cual como llego desapareció, noto algo in regula , ya son mas de las diez y trato de ver mas allá en la oscuridad, veo la sombra de la viejita, en medio de la noche, la luna que apenas dio vida, se asoma y mostrándome perturbado, acelero mi paso, en dos zancadas subo los 12 escalones que hay en la entrada de la iglesia, comienzo a temblar sin razón, no ahí motivos aparente a tal excitación, me detengo a pensar, pues loco que fui, quizás sea el té o la falta de azúcar, me digo a mi mismo que hago en este lugar, por que tome esta decisión, que burro fui, son mas de las doce y este lugar no es el mas apropiado, mi abuelo me contaba historias de brujas y fantasmas que aparecían en esta plaza, me contó que un día un amigo suyo desapareció en este lugar, y camino mas de 1.000 kilómetros si encontrar, la salida cuando al fin, lo encontraron fue en el rió a cuatros cuadras de este lugar, cansado con olor a caña, y el cuerpo mojado por la corriente del rió, la gente no le creyó la historia que el les contó, pues mi abuelo como buen amigo, y muy conocedor de los secretos de la plaza, con la cabeza gacha y su mirada clavada a la suya, le decía que se quedara tranquilo, pues él le creía... Esa historia entro en mi mente y sentí que se repetía...

Asustado me pellizco en la cara, me repito a mi mismo mil y una vez que eso no iba a ocurrir, seamos lógico estamos en el milenio, en la era de la web, la Internet, el ipop y el mp3, esas viejas historias no pueden ocurrir ni mucho menos a mi, de pronto volteo a mi costado y las cosas no son las mismas, la plaza a cambiado ya no hay los mimos amanes, ni los mismo chaguaramos, es mas la plaza es un terreno sucio y frió, siento un escalofrió que sube por mi pierna, sacude mi pecho y ablanda mi corazón, en mis ojos, brota una lagrima de temor... No se lo que ocurre pero debe ser un sueño, inmutado, termino de atravesar la puerta grande de la iglesia, es la mismas catedral de siempre pero con un tono mas lúgubre y desdeñado, los bancos relucen, con las velas y candelabros encendidos, y los santos parecen mas antigua, al muy estilo barroco, me siento en el mismo banco de siempre me arrodillo, quizás por instinto, y cuando decido rezar, siento una débil mano que toca mi hombro derecho, asustado me paro algo extenuado, pues en este momento tan extraños no podría tener otra reacción, siento ese dulce olor azar igual pero mas fuerte que el de antes, era la viejita.

Con el Corazón acelerado de tanta agitación, y la respiración trancada, siento su mirada clavada en mi. Tembloso le pido disculpa, al fin y al cabo era una señora mayor, le comento lo que me ocurre, y ella me dice que me quede tranquilo, que esas cosas ocurren muy seguido, y que esta plaza estaba maldita por un en acatamiento o algo parecido, y que un brujo al ser ahorcado, en los tiempos de la inquisición había lanzado una especie de hechizo a la plaza. Su voz era dulce y muy calmada, eso me tranquiliza un poco, pero no dejó de estar asustado, me pregunto: que aria mi abuelo en estos momentos, claro si mi abuelo estuviera aquí, pero ya no esta. La viejita sentada a mi lado reza el rosario de costumbre una serie de oraciones y padre nuestros, avemarías y credos, no comprendía su tranquilidad y por que estaba tan sola en medio de la nada, siento sus manos débiles y arrugadas por el pasar de los años, tocado y pasando cada cuenta, cada piedra de aquel rosario rosa que desde lejos en mi banco vi pasar. No se que tenia esa señora, pero era muy peculiar y sobretodo muy extraño, una mezcla de tranquilidad y terror, que no conocia, como si ella y yo estabamos destinado a vivir algo incierto.

Ha transcurrido mucho desde que comienzo su rosario, me siento cansado pero sin sueño siento que el corazón se me va a salir, por la garganta, y un respiro profundo recorre el lugar, me siento sofocado y los vellos de los brazo y todo el cuerpo se erizan, No lo puedo negar, la tranquilidad que sentía ha culminado, la lluvia se ha transformado en un diluvio y no tengo salida, quiero escapar, levantado con un poco de ira, me dirijo a ella, su rezo no culmina y su cara ya no la puedo ver, la ha tapado con aquel, manto blanco, de pronto la volteo con impotencia y miedo... Haber su rostro me doy cuenta que el momento ha llegado...

Veo la cara de la muerte, su rostro arrugado, se ha transformado en una calavera, sus ojos antes azules llenos de dulzura, son dos grandes cuencas, sin vida, sus labio dulces de madre y abuela, asoma una terrible carcajada, que se burla de mí. Me siento desvanecer en pedazo haber la cara de mi muerte, junto a la mía, los santos se transforman en demonios que persiguen, mi arma, tratando de esconderce en los rincones de aquella vieja iglesia.

Caigo despavorido, y siento culpa, por que no le hice caso a mi abuelo, vi detras de la puerta y ahi estoy frente a la muerte, quien lo podia saber, que esa noche cumpli mi cita... La Cita con la muerte...

hoy se que todos tenemos una cita, yo pude ver la muerte, y TU cual es tu cita...

Nota: En mi pueblo en la Victoria Estado Aragua, en Venezuela hay Una leyenda local, del Laberinto de la Plaza Rivas, hoy en día casi nadie le para a ese mito, y por ello he decidido hacer esta historia inspirándome en esa leyenda, "Del laberinto de la Plaza Rivas".

 

Escoge el próximo pasaje
Versión
1
div
Escrito por angelogoz (Desconectado Offline), el 18 de abril de 2008
· Leído 55 veces · Sin comentarios · Sin pasajes debajo
Siempre he tenido dudas, es verdad, no se lo que e querido, en mi vida siempre han pasado cosa, sin sentido, y sin importancia, siempre e sido un chico tranquilo, de buena familia, nunca... !Bueno¡, en pocas ocasiones, para ser ... Leer mas


 
Volver al
Pasaje 2º
Escribe tu versión del
próximo pasaje

 
Comentarios
Nadie dejó comentarios en este pasaje.
Escribe el tuyo
Te gustaría comentar aquí
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios
Obtén tu cuenta gratis | Ingresa
Leído 41 veces
Privacidad: Pública
Rating
Puntaje: Sin votos
Ideas
Personajes
Argumento
Comparte esta historia
LINK:
Para enviar por mensajería instantánea o e-mail.
HTML:
Para pegar en tu blog, foro o espacio web.
 
Tu cuenta
Ingreso
Obtén tu cuenta gratis
 
 
 
Mensaje


Exito


Error


Aviso