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I
Escrito por magoomanazr (
![]() Antonio ingresó a la casa por la parte de atrás, justo por la ventana que queda sobre el tinaco de su casa, revisó minuciosamente la cocina: abrió la alacena y husmeó cada uno de los frascos y latas que encontró a su paso; ingresó al refrigerador junto al lava platos, ahí tomo unos trozos de jamón que comió solos, pues supuso que no encontraría pan en otro lugar que no fuera la alacena; revisó la zona de verduras y encontró dos aguacates, tres jitomates, algunos limones y, escondida bajo las verduras, una cerveza oscura que descubrió estaba amarga después de destaparla rápidamente con los molares, -“ya es vieja”- dijo en silencio, mientras el amargo trago recorría su garganta vio dos cartones de leche en la puerta al lado de una enorme botella de refresco dietético, no se explicó como alguien podía estar a dieta con tanta cantidad de refresco, -“pinches puercos”- reflexionó al momento de cerrar el aparato.
Saltó la barra del desayunador y descubrió que en el comedor no había nada importante, salvo la vajilla de plata que encontró en los cajones del trinchador y las copas de cristal cortado que el licenciado había usado en la cena de navidad a la que Flavio, hijo mayor del mismo, lo había invitado. Ascendió al segundo piso, ahí se encontraban las habitaciones según podía recordar de su ultima visita a la casa: La primera, la grande, es la del licenciado y su esposa, al frente esta la de Mariana, hija menor de la familia Paloalto Del Campo, y al fondo asoma la puerta sicodélica del primogénito, Flavio, el amigo de Antonio. La casa no parece muy grande por fuera y ya estando adentro todavía parece más pequeña. La habitación del licenciado esta perfectamente ordenada: al fondo se encuentra la cama, es amplia con edredones acolchonados y blancos, estampados con flores que a primera impresión le parecieron rosas, con almohadas que, pudo constatar al acostarse, eran demasiado suaves para su gusto –“debe ser joto el viejo”-; escupió dentro de los ropones de las almohadas y revisó minuciosamente las cajoneras al lado de la cama, encontró un libro que creyó sería de la señora Del Campo pues el título versaba algo así como "mujeres que aman demasiado" de un autor de nombre gringo, también se topó con una cigarrera chapada en oro vacía, un encendedor dorado, un peine y varios tipos de maquillaje en diferentes presentaciones, -“nada de importancia”- pensó; dibujó una mueca de disgusto y se dirigió al otro lado de la habitación, hacia el escritorio que se encontraba al frente de la ventana, observó la computadora del licenciado y pensó en desconectarla en ese momento por si alguien llegara de repente y tuviera que salir de prisa, algo lo detuvo y ya ni siquiera intentó abrir los cajones del escritorio que, de haberlo hecho, se hubiera dado cuenta que estaban cerrados con llave. Más bien centró su atención en la puerta que lleva al pasillo, olvidó súbitamente la valiosa computadora sobre el escritorio, la puerta de la habitación de enfrente parecía interesarle más que cualquier cosa que pudiera robar de la casa, dio unos cuantos pasos para llegar al pasillo, el corazón parecía estallarle mientras llevaba su mano hacia la cerradura de la puerta, dio vuelta al cilindro sigilosamente como si creyera que al terminar de girarlo lo esperase una sorpresa superior a sus expectativas. Nació de una aventura caliente de su madre, quien, en ese momento, apenas y tenía diecisiete años y se enamoró de un hombre abundante en dinero y pasiones mezquinas, que incluían el sexo voraz y una rutilante obsesión por “desvirgar” muchachas. Escoge el próximo pasaje
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1 Escrito por magoomanazr (
Antonio estudiaba en la misma escuela que Flavio Paloalto. Eran compañeros de grupo desde la secundaria, misma que su madre pagaba con lo que le dejaba una bien cultivada profesión de acompañante fugaz de hombres solos, desesperados ... Leer mas
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