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Pasaje 1º
Escrito por Alexxia Guilmore (
Me gustan las perlas…Me gusta su brillo que combina opacidad. ¿Qué recuerdo evocarán en mi memoria estas diminutas pero bellísimas lágrimas del mar?
Algo en ellas me fascina, tal vez pueda ver al mundo reflejado en la esfera nacarada y suave, y poseerlo. ¿Para qué querría yo al mundo entre mis manos? ¿Qué haría con él? No sé…una idea. Quizás piense que de ese modo también tendría la vida en mis manos. La mía y la de los demás. Y si así fuese, cambiaría destinos. Y si cambiara destinos, haría del mío uno más amable, sin dudas. Haría rectas las curvas de tantos caminos, sólo por no tener que doblar en ellas. Podría saltar en el tiempo, evitando años de mi vida. Porque no creo que sea verdad esto de “toda experiencia tiene una enseñanza en sí”, o, el famoso, “lo que no te mata, te fortalece”. No quiero aprender, no quiero ser fuerte. Mi alma llegó a esta vida con cierta carga de conocimiento, la suficiente como para que haya podido sobrevivir hasta hoy. Y no soy fuerte, sin embargo aquí estoy, dibujando la idea en mi mente de sostener al mundo entre mis manos, como si fuera una perla. Si fuera sabia y fuerte, seguramente no tendría este tipo de fantasía, y mis ojos se verían privados de esta imagen terriblemente atractiva, de una perla, perfecta, exacta, en mis manos. Una o más perlas. Adoro el color de las perlas. ¿Aprender y crecer van de la mano? ¿Seguro? Quizás me niegue a crecer, sistemáticamente, tozudamente, naturalmente… ¿quién puede saberlo? No creo que mi problema de vista sea casual. No veo bien…veo poco. Preciso ayuda para ver. Qué simbólico. Si no usara lentes, ni siquiera podría ver las facciones de mis rostros, los más amados. Mis hijas, sus gestos, sus miradas. Sin ayuda, es decir, por mí misma, no distingo “miradas”. Veo, escasamente, ojos. Ojos sin miradas. Nada más vacío. En cambio mi alma siente las miradas. Mi privilegio. Ver a través de mi alma, sentir con sus/mis ojos. ¿Y si me gustaran las perlas porque mis ojos son como perlas? Al principio dije que las perlas son lágrimas del mar. ¿Lágrimas de quién son mis ojos? ¿De qué?... En realidad, mi alma llegó a esta vida con ojos perlados, y con la sabiduría suficiente como para no ver. Porque tomé atajos, y siempre me equivoqué. Porque crucé los puentes que me llevaron a ninguna parte. Porque, ante una bifurcación, caminé por la senda errónea, cada vez que pude. Y hasta me lancé desde gran altura a profundos precipicios…Obvio. No quiero ver. No veo. Extraña sabiduría, pero mía. Y este asunto de crecer…me fastidia. La madurez me privaría de escribir este tipo de cosas, porque desde la madurez, mis ojos, aunque perlados, me juzgarían duramente, como se hace con alguien que equivoca sus pasos. Ya me juzgaron otros ojos, más claros, más oscuros, pero no perlados. Me juzgaron los ojos de los que “ven bien”, sin problemas para distinguir los caminos correctos. Igualmente equivocados en su ruta, pero sin problemas de visión. Es una elección, definitivamente, de mi alma y su antigua sabiduría. Por ahora estamos bien así, ella y yo. Y mis ojos perlados, sin color. Vemos cuando decidimos ver , y observamos sólo lo que amamos. El resto…pasa por delante nuestro, sólo pasando. Y nos valemos del privilegio de sentir. Me gustan las perlas…creo que me gusta más su opacidad. Las zonas de brillo están rodeadas de sombra. De igual modo, ese pequeño espacio, el que brilla, vale la pena. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Piltrafilla (
Para mirarte me hacen falta los ojos, para dejar de verte y sentir tu ausencia, para llorar y acumular perlas de soledad con las que un día, en el reencuentro, podamos llenar nuestra bañera... Leer mas
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