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Descuida
Escrito por pepa (
![]() Era lo mismo cada mañana. Despertaba con sus ojos cerrados, mientras su madre le otorgaba los preciados cinco minutos inactivos de cada día. Idolatraba aquellos instantes en que la realidad se confundía con sus sueños, y la imaginación la llevaba a casi sentir sus mayores fantasías, que por desgracia ya prácticamente no recordaba al finalizar su jornada.
Pero esta fluctuación de quimeridades tenía una esencial connotación. Pues esta gama de ilusiones se venía formando tan sólo hace algunas semanas, donde se apreciaba las inherentes actitudes de una joven enamorada. Muy a pesar de haber pasado innumerables veces por las mismas sensaciones de rebundante idiotez, en que se pierde hasta el más mínimo control de cada rutina, ella sentía que esta vez sería "distinto", pues creía fervientemente en un gran principio: Si el amor, la pasión y la locura no pasaran alguna vez por las almas... ¿ De qué valdría vivir ?. Aunque a estas siempre las acompañara, más temprano que tarde, las tristes horas a oscuras en algún ricón de la casa, y si la presión se excedía, tal vez, ni siquiera alcanzara a llegar algún rincón a ahogar sus lágrimas dejándose llevar así por la traicionera desilusión que queda tras haber amado tanto. Era el camino de otro día. Para el positivo, una nueva oportunidad. Para el realista, tan solo un nuevo día, quizás igual al anterior, quizás no. Ella decidió. Ponía un pies delante de otro, los miraba mientras jugaba con sus uñas, a un paso más lento del que debía para cumplir un horario, pero eso que importaba. Sin darse cuenta lo que hacía y el inconciente como guía, se dirigía al colegio. Cualquier persona que la rebasara veía a una joven, quizás más bien una niña, distraida como cualquiera; y es eso lo que uno siempre ve, pues muy poco se dejan llevar e interpretan los gestos de desconocidos ambulantes. Diez minutos más tarde llegó. El día anterior habían sido quince, mas que más da. Entro sin enterarse de los prácticamente gritos del inspector para sancionarla. Venía pensando en alguna nueva historia que si su receptor de sentimientos llegaba a captar telepáticamente, era muy probable su concretización. Al llegar al aula, se sentó, dejó su bolso encima de su mesa y apoyó su cabeza sobre él, mirando hacia su compañera de puesto , sonrió. - Vaya, vaya. Si que te tiene mal - le reprochó Javiera. - Es que no puedo evitarlo... y ya sé que siempre es lo mismo. Pero al menos se que tú estarás para mi después, ¿no? - le decía aduladoramente Sofía. - Mmm... si, ahí como endiablada estaré tratando de animarte después - Respondió de mala gana su amiga. Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.
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