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Capítulo 1: ¡Shhh!
Escrito por javierrmartinezm (
Shhh.... Una expresión, un sonido, una comunicación misma del alma que grita imperativamente: ¡Silencio!
Eloy Mich era un empleado de una compañía de seguros, su vida era... ¿Cómo decirlo? una vida corriente, de esas que se encuentran por doquier. Una de esas vidas que carecen de todo tipo de sentido, de esas que reclaman a cada momento a su portador diciendo: "¿Porqué exístes?" Es en esos momentos cuando el alma sacude y recuerda que estamos vivos; llevando a nuestra memoria el concepto que la sangre aún circula por nuestras venas, que los pulmones aún se inflan, y que el estómago gruñe cuando hace días que no le arrojamos algo sólido. Día tras día era su rutinario trabajo de ingresar información al sistema. Sus interrelaciones en el trabajo sólo se limitaban a una pila de papeles que ingresaban en su bandeja de entrada y que él mismo vacía al final del día. Como es de verse Eloy Mich aún no había logrado convivir consigo mismo. Sus fantasmas lo acosaban, su pasado era como un ancla atado a su cuello. Frustraciones, fracasos y el constante planteamiento del "Que hubiera sido si... ". El cigarrillo y el Whiskey, sus habituales compañeros nocturnos, no habían logrado llenar su vacío y cada vez se hacían menos efectivos como alternativa para acallar la conciencia. ¿Quién daría es Shhh? definitivo - Si es que existiese tal cosa para él. ¿Alguien bajaría del cielo? pues muchos mensajeros ya habían subido del mismo infierno. El amor - ¿quizás? - ¡No! No habría mujer capaz que brindar alivio a semejante corazón cauterizado, y ¿qué tipo de varona con complejo de masoquista emocional desearía estar ante semejante bomba de tiempo emocional? La crisis emocional, volvía, las lágrimas volvían a emerger de sus rostro. La presión en el pecho. Esa punzada en el corazón. Todo su organismo volvía a conspirar contra él. Pero sentado en su sillón - como él estaba en ese momento- y entre los lentes cristalinos que creaba su angustia: observó hacia el biblorato. Había algo extraño. Algo que no se podía percibir con los sentidos, pero que a su vez se sentía. Mmmm.. ¿Que sería eso? Maravillado como él estaba no dudo en escurrirse su llanto, erguirse y caminar ante el lugar donde reposaban los libros. Y fue allí, donde lo vio por primera vez. Un viejo tomo estaba en el estante más alto. Jamás lo había tenido en cuenta y ciertamente ignoraba como este podría haber llegado allí. ¿Haberlo observado? En ese caso lo recodaría. Pese a no cuestionarse un motivo que satisfaga su intelecto y conmocionado ante esta maravilla, no dudó en tomarlo en sus manos. Definitivamente era desconocido, él no lo había ubicado allí, ¿visitas? ¡No!, hacía mucho que no recibía alguna y quién obsequiaría secretamente algo y más de esta clase, y era obvio también que tampoco se trataba de una herencia. Era hora de revelar el secreto. De esta manera, volvió a su anterior centro de llantos, y bajo una lámpara sin estrenar destinada a la favorecer la lectura comenzó a husmearle con detenimiento. Era un volumen como ya dijimos entrado en años, tapa de cuero, de esas encuadernaciones que ya no se ven, sus hojas habían acumulado ya varios otoños y llamativamente carecía de inscripción tanto en el lomo como en la tapa. Desahució con un soplo el polvo que ya se había hecho inquilino su nuevo descubrimiento. Y prosiguió a abrirlo. Obviando el título y el prologo de dignó a intentar reconocer su contenido. Descubrió que se trataba de una peculiar narración. Una simple historia- o quizás- no tan simple. No porque fuera difícil entenderla, sino por el impacto que provocaría en su lector. Así fue, durante esas semanas, evitando la compañía del alcohol y del tabaco. Se decidió a emprender el viaje propuesto por las anónimas letras. Se relataba los hechos de un fantástico y extraordinario mundo. En él había dos especies. Una especie tenía algo especial y admirable. Era pacífica, piadosa, y de un buen conducir. Y la otra barbara, vil y cruel. Donde sus integrantes vivían la desorganización, y hacían conforme y tal cual se les antojaba. Extrañamente llega un sus tierras un Extraño - un peregrino - que contempla con asombro tal diferencia. Dándose cuenta que le es necesario - para su supervivencia - Comenzar a integrar y hacerse parte de una. Y ahí comienza una lucha dentro de sí para determinar cual era su lugar de pertenencia. Fue así como las páginas corrían deslizándose una tras otra sobre el extenso libro. Hasta que llegó al siguiente pasaje: "El extraño, confundido, subió la mirada para ver más allá. Y así, contempló la selva en todo su esplendor, pues el barranco se lo permitía. Una alfombra verde, bajo un cielo cristalino, a lo lejos. A un lado un río que formaba una cascada al enfrentarse con la gravedad, pero... ¿Qué sería aquello que estaba detrás de él? Brazos gruesos con una vestimenta verde, torso de piel oscura que exponía su piel cortajeada y numerosos callos, sin rostro. Sus pies desnudos que el suelo había expulsado de su superficie, creando un soporte vegetal levantándolo de la tierra. El árbol más grande que puedas imaginarte." Algo extraño comenzó a ocurrir entonces, algo que hizo que Mich levantase la mirada. Las paredes comenzaban a moverse como gelatina. Mich se paró, el piso comenzó a sentirse inestable. ¿Un terremoto? ¡No!, Nunca había habido uno en esa zona. De pronto, la habitación comenzó a bañarse de los colores del ocaso - como el que había transcurrido hacía unas horas - El libro corrió de sus manos y cayendo abierto como estaba comenzó a desprender halos de luces saltando a todo rincón. Ahora también su cuerpo estaba siendo víctima de una especie de gravedad que le presionaba y estiraba a todas las direcciones. Su corazón latía en sus tímpanos, sus intentos de gritos eran opacados por la falta de oxígeno en el ambiente. La realidad ya no parecía tan realidad. Repentinamente la sombra de unos corpulentos brazos se aproximaban por detrás -como para retenerle o inmovilizarle quizá- preso del pánico que todos hubiéramos sufrido en ese entonces él decidió salir directo al vació, saltando a través de las rocas por la cascada. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por javierrmartinezm (
Mich se encontraba inmóvil a un costado del depósito que formaba el agua. Los pájaros cantaban y era un excelente día en la selva. Nadie podría opinar lo contrario, bueno, nadie excepto Eloy que se encontraba inconsciente y lejos ... Leer mas
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