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1. La cuna
Escrito por Miguelmora (
Felipe Aranda miraba con cierta incredulidad los diferentes colores que se dibujaban sobre la superficie del lago. En el mes de enero eran común las nevadas pero jamás las lluvias, y esta semana había sido peculiarmente humeda. Una tormenta caprichosa borró por completo el diminuto poblado de El Quelite reclamando la vida de las 23 personas que felizmente cultivaban su cosecha de tomate y cebolla. Lo triste es que nadie les lloró y nadie los recordará.
En un instante breve, la paz de la tarde se rompió con un estruendo monstruoso. Del lago Equinoccio brotó una esfera de madera de más o menos 30 centimetros de diametro, que ocasiono una marejada que mojó todo la diminuta figura de Felipe. Sus pequeños anteojos quedaron empapados y le hicieron difícil distinguir la esfera que se acercaba cada vez más y más a la orilla. —!Niño! —Se escuchó el grito de Magdalena Escutia, la madre de Felipe, que lo prevenía del proyectil que se acercaba rápidamente a él. Todo fue tan veloz que suguramente Felipe no sintió algún dolor. La esfera le atravezó la frente y se quedó incrustada dentro de su cabeza. Magdalena ahogo un grito. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Miguelmora (
Lo más peculiar de la situación es que el cuerpo del pequeño Felipe seguía aún de pie. Inmovil pero aun sobre sus dos piernas.
Magdalena se acercó lentamente al cuerpo de su hijo. Despacio, con una mezcla de angustia y curiosidad ... Leer mas
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