La apuesta
Escrito por Isabel60 (Desconectado Offline), el 14 de Mayo de 2008
La apuesta
Adriano era un necio atolondrado y algo ñame. Tenía treinta y cinco años. Alto y como una especie de mastodonte abrutado. De pelo rizado y negro como el azabache. Su tozudez le hizo que un día hiciera una apuesta con su cuñado Álvaro, que le dejó la cabeza abierta, la boca desdentada y una cojera de por vida. La apuesta consistía en abrir un agujero con la cabeza para poder asomarse en casa de un vecino cuando estuviera en la cama con su mujer haciendo el amor. El día de antes dejaron conectado un micrófono que pasaron por un agujero que hicieron en el rodapié de de su habitación, y coincidía con la habitación de los vecinos. Este micrófono iba conectado a un altavoz, a través del cual escucharían los alaridos que ella daba. Querían darles la sorpresa justo en el momento más ardiente y de mayor sonido por los gemidos que ella emitía.

Los suspiros de gozo de la vecina se mezclaron con el aullido de dolor que soltó Adriano al
golpear su cabeza contra la pared: ¡¡Y ahí es donde se dejó la mitad de las neuronas!! Éstas quedaron aplastadas y nunca más se recuperaron. Justo la pared donde habían señalado que él metería la cabeza, no era de ladrillo sino de cemento puro y duro.
Los vecinos no llegaron a enterarse afanados como estaban en sus juegos amorosos: Ella siguió gimiendo incluso más fuerte que antes, justo en ese momento estaba sintiendo el mayor orgasmo de su vida, que unido al golpe de la pared la elevó al mayor de los éxtasis.

Fue una tragedia de la cual Álvaro su cuñado se arrepintió toda la vida. Adriano perdió la memoria y nunca más se acordó de lo que había ocurrido ni de la apuesta absurda que había cruzado con su cuñado. Su hermana ya no estaría casada con un hombre de treinta y cinco años, si no, con barbudo de quince, enfundado en cuerpo de hombre y más bruto que un mulo.

Las consecuencias del holgorio y el yerro, fueron para la mujer de Adriano y hermana de Álvaro. Para ella fueron las consecuencias del equívoco cometido al meter la cabeza por donde no había ladrillo y sí una mole de cemento armado. Era inminente que Adriano se iría deteriorando progresivamente y tendría que ocuparse de él como si fuera un hijo más. Él hacia el número siete. Su mente quedó en la edad del pavo. Actuaba como un chico de quince años. Se tiraba eructos en la mesa. Ventoseaba a cualquier hora sin respetar comidas ni comensales; se sacaba los mocos y los pegaba debajo de las sillas. A veces escribía el nombre de Roberta su esposa y dibujaba corazones impregnando su dedo en el zurullo sólido que había dejado caer en el water. Dejaba su firma olorosa en los azulejos con una dedicatoria infantil y perversa. Roberta quedaba extenuada ya que su marido estaba Ubicuo. Sus travesuras eran conocidas también por los vecinos, que les llama al timbre de la puerta y ponía un chicle pegado para tapar la mirilla. Otras veces les enseñaba sus órganos genitales en plena erección. Estaba en todos los lados y haciendo jugarretas a diestro y siniestro.

Jamás pensó que algo así la pudiera suceder a ella. Las horas del día para Roberta estaban exiguas. No le daba más de sí el tiempo para atender a sus seis hijo y a su esposo que hacía por veinte niños más.
Para los vecinos, sus juegos amorosos siguieron siendo tan redundantes: los gemidos se siguieron escuchando. Adriano con su mente quinceañera y pegando la oreja a la pared, movía sus manos afanosamente para aliviarse, aunque eso sí, los muelles de la cama vecina nunca más los volvió a escuchar: tal vez cambiaron de cama o Adriano con el golpe perdió audición y su oído no estaba tan fino.

 

Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.

 
Volver al
Pasaje 3º
Escribe tú el
próximo pasaje

 
Comentarios
tony dijo:
Tus ejercicios
son toda una obra casi terminada solo que dejas para continuar...
Son textos fluidos, se dejan leer y en cada capitulo es como un algo terminado que da pie para ser continuado pero tambien para cerrar con dos o tres palabras
Feluicitacione

Escrito: 4 meses atrás
Isabel60 dijo:
Gracias Tony. Bueno son pequeños relatos. No voy a seguirlos era solo por hacer los ejercicios que los jóvenes pusieron. Me quiero centrar más en el relato de la ludopatía, lo tengo abandonado :-). Gracias.
Saludos.
Escrito: 4 meses atrás
Estoy de acuerdo con Tony aunque en mi caso particular no he logrado percibir la enorme intensidad de este relato aunque parece que sí la tiene.
Escrito: 4 meses atrás
Isabel60 dijo:
Hola Javier. Bueno yo no sé hacer una critica de un relato, ni de una novela, no sé, no te puedo decir.
Pero creo que hay una moraleja: A veces hacemos apuestas en la vida que traen consecuencias nefastas para quien las hace, y sobre todo para sus familiares más allegado.
Aquí hubo esta apuesta. Otras veces se hacen carreras con los coches poniendo en peligro la vida de uno mismo y lo que es peor de lo demás.

Nadie piensa que le puede suceder, pero no estamos libres de que a nosotros, hijos o familiares, se nos crucen los cables y hagamos una locuras en un momento de ofuscación.
Y si uno termina con su vida, pues fin, tal día hizo un año, como se suele decir aquí. Pero si queda en una silla de rueda o con la cabeza que no le hacen bien las conexiones para vivir como antes, eso debe de ser muy fuero.

No sé si he respondido a tu comentario o por el contrario te he creado más dudas.

Gracias, y saludos
Escrito: 4 meses atrás
Isabel60 dijo:
:-) :-) Perdón, quise decir: Pero si queda en una silla de rueda o con la cabeza que no le hacen bien las conexiones para vivir como antes, eso debe de ser muy duro :-)
Escrito: 4 meses atrás
Bueno, yo quería decir que, en este caso particular, por mis particulares experiencias y habilidades de lector no lograba percibir esa intensidad que el relato seguro que transmite cómo desde luego que lo hace pero no ha logrado conectar conmigo cómo lector a nivel subjetivo.

Eso no es para nada defecto del escrito ni falta de habilidad de ti cómo escritora sino una consecuencia de la conjunción de mi experiencia cómo lector con la historia que me cuenta algo. No se puede llegar a todo el mundo ni de la misma forma.

Lo que sí me parece muy positivo es que precisamente quede una huella latente en el propio relato aunque a veces no la perciba sensitivamente el lector al leerla.

Lo que me has dicho en los comentarios más que aclararme o no aclararme me ha dejado cómo estaba pues ya lo había visto en la historia aunque no lograra percibir su intensidad.
Escrito: 4 meses atrás
Isabel60 dijo:
:-) Tú mismo lo dices, no puedo llegar a todos. Y no tiene porque gustar a todo el mundo. Gracias por tu sinceridad.
Javier al menos no te he dejado peor con mi respuesta, a veces sucede que en lugar de aclarar, se embrolla más.
Saludos
Escrito: 3 meses atrás
Te gustaría comentar aquí
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios
Obtén tu cuenta gratis | Ingresa
Leído 69 veces
Privacidad: Pública
Rating
Puntaje: 9,0 (2 votos)
Ideas
Personajes
Argumento
Comparte esta historia
LINK:
Para enviar por mensajería instantánea o e-mail.
HTML:
Para pegar en tu blog, foro o espacio web.
 
Tu cuenta
Ingreso
Obtén tu cuenta gratis
 
 
 
Mensaje


Exito


Error


Aviso