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Pasaje 3º
Escrito por PUIG SANTA MARIA (
En el bulevar de palmeras manchadas de civilización hay una pequeña iglesia de los años 60. Blanca y elemental, la preside la estatua de un santo vestido con los hábitos de un fraile. Se trata del saleciano San Juan Bosco, un santo italiano que se dedicó a la enseñanza. En la parte interior de la iglesia, que da una pequeña plazoleta de arboles desvaídos, se erige una escuela de primaria y secundaria de alumnos activados como las cotorras argentinas. De la escuela ha salido un grupo de niños y niñas con sus mochilas para irse de excursion. Una profesora de media edad, regordeta y enérgica, se esfuerza en agruparlos y pedirles que dejen de perseguir a las palomas y la tórtolas turcas, que con sus picos están buscando cualquier cosa que flote por el suelo para embuchárselo. Algunos le hace caso; otros, hasta no sentir la amenaza de un castigo, un parte o un cero patatero, continúan persiguiendo las palomas bajo el regocijo de sus compañeros. ¡Estaros quietos! Es la ultima vez que lo repito... Pero todavía queda otra vez, como en la vida, hasta que se acaba esa ultima oportunidad y castiga a los dos más revoltosos: perdón, no lo haremos más, era una juego para caer bien a las chicas... Nada, un parte y una semana sin recreo, y soy buena, porque sino os quedabais en casa y santas pascuas! ¡Buena soy yo cuando se me cruzan los cables! Risa de unas y lloros de otros, como en la vida.
El hombre sentado en el banco se licencio en económicas. Durante un tiempo trabajó en las oficinas de unos grandes almacenes de ámbito nacional, más de administrativo que de economista. Era un trabajo fácil pero aburrido. Hasta que se cansó y se buscó otro trabajo. Está vez en una asesoría empresarial que se dedicaba a montar y gestionar nuevas empresas. Fue cuando conoció a Carmen, visitas a catedrales de ciudades pequeñas y noches de champán en hoteles de 5 estrellas y el sacerdote y amigo de Carmen y otra vez el ¿quieres por esposa... y bla, bla, bla.... Cinco o seis meses de luna de miel. La rutina, un aborto que tal vez hubiera salvado una mar entre dos playas cada vez más alejada: Carmen alta y fría volvió a sus clases llenas de alumnos con caras de estatuas medievales y el hombre sentado en un banco a sus viajes con trajes de corte y confección, comidas y cenas hasta altas horas con copas y mujeres que se levantaban de su cama antes del amanecer, y un vacío que paradójicamente cada vez ocupaba mayor espacio en su alma vacía. Y Rubén, cada vez más presente en su realidad irreal. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por PUIG SANTA MARIA (
Por fin llega el autobús que ha de transportar a los alumnos a su excursión. El hombre sentado en el banco lo agradece. Pero la tranquilidad dura un suspiro. Otra vez retornan los graznidos irritados de las cotorras que vuelan en ... Leer mas
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