Mis palabras
Escrito por Alexxia Guilmore (Desconectado Offline), el 08 de Mayo de 2008
Mis palabras
Cuando ni una palabra sale de mi boca, me preocupo. Cuando mis dedos se quedan tiesos, como mármol, sobre el teclado, y el blanco me espera, insolente…me desoriento. Las palabras, las mías, se niegan a recorrer el camino que las lleva hasta mis manos, para que ellas, con su escritura, las depositen amablemente, sobre lo no escrito aún. Pero, aunque aglutinadas, enmarañadas y cansadas de esperar, se niegan a no ser tratadas con amabilidad. No van a caminar, ni deslizarse, ni correr, ni nada, hasta mi primitivo instrumento. Una de ellas se dio cuenta, presintió el desastre, y dio aviso al resto, que, indignado, se detuvo. ¿Cuál de todas mis palabras fue la más lúcida? Seguro no fue amor, es una palabra tan vieja, tan usada, tan tontamente escrita cientos de millones de veces, que, supongo sin equivocarme, ya no distingue lo real de lo ilusorio. Ajá,…ilusión….no, tampoco. Es demasiado inocente. Dicen los que saben que es la última que se pierde, pero me declaro en franco desacuerdo. Conozco niños que no la pronuncian, porque la desconocen. Y haberla conocido no significa una ventaja, muchas veces. Significa…no, no creo. Significa es una palabra que aclara, no que avisa. Menos aún, podría adivinar mi estado de ánimo. Aclarar no es adivinar. Adivinar…esa es buena…Mal usada, pero buena. Creo que adivinar debe estar emparentada con suerte. Y suerte es una palabra inexistente. Como concepto, la suerte no existe. Es el destino. Simplemente, la suerte es una ilusión. Ah! Ah! Ah!, estoy en problemas. Apareció de nuevo. Ilusión, la inocente…no quiero llamarla tonta para que no se ofenda. No sea cosa que deje de visitarme, y a veces, la necesito para pintar la estupidez en la que me sumerjo. Inocencia y estupidez, bueno, bueno ¡!! Esto no me está gustando nada. Yo tratando de ver cuál de todas me organizó el piquete, y ellas apareciendo de a una, la cual más difícil que la otra. Inocencia (pienso en mi tía de Carhué, que se llama así, que absurdo… ¿y qué tendrá que ver?!!) Palabra para padecer, no para definir. Incapaz de avivarse de nada, nunca. Ahí anda, feliz entre las otras, casi indolente. Qué más le da…es inocente. Desconoce la imprudencia, jamás es culpable. No puedo afirmar que no se junte con la maldad, de tanto en tanto, a tomarse un cafecito. Pero para liderar al resto de las palabras no le alcanza. No es de cuidado. Cuidado, cuidar, cuidarme… ¿habrá sido ella, cuidado? Después de todo, es la más lógica para ser usada en caso de alarma. Hace tiempo no la veía. Me familiaricé con cuidar, y a cuidarme la archivé…no me acuerdo en qué carpeta. Actitud poco noble la mía…Noble, nobleza… ¿por qué justo ahora esta palabrota? Confieso: hice uso y abuso de ella. Confundí su significado, lo mal apliqué, lo regalé, lo traicioné. Pensándolo bien, tiene razones. Noble: palabrota por lo grande, no por mala. Mis ojos acaban de cruzarse con confundir…traté de evitarlo, lo admito.
Confundir. Esta sí que es difícil…permanece escondida detrás de otras, apenas asoma y ante la mínima invitación a marcharse que recibe, (unas veces amable, otras no tanto), desaparece. Desaparece es una forma de decir. De hecho aquí está, no dejó nunca de estar. Ella no se muestra y yo no la veo. Ese es el punto, o el pacto. Pacto de silencio entre las dos. Ahora sí, estoy perdida… Silencio…silenciado, silenciada… ¿silencio de sonidos o de escritura? …………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………Nada, silencio. Inevitablemente: Incertidumbre. Odio esta palabra: incertidumbre. No merece siquiera que la nombre, y cómo no suelo hacerlo, me ataca con la guardia baja cuando la oportunidad le cuadra. Prefiero palabras definitivas, aunque dolorosas, como muerte, adiós, nunca, (puedo seguir, pero las otras palabras definitivas, las más amables, también se niegan a venir). Pero no conozco ninguna tan dolorosa como INCERTIDUMBRE. Si hasta se escribió en mayúsculas la muy traicionera! Seguro!…fue ella. La maldita incertidumbre fue quien detuvo al resto, no les permite salir, no porque las esté cuidando de mí, de mis dedos fríos como hielo, que podrían no tratarlas con dulzura, respeto o ternura. Las detuvo porque incertidumbre es hija de indiferencia, que a su vez está casada con olvido, y todo lo que saben hacer es lastimar. En cambio, mis palabras son queridas, las necesito. A todas menos ésta: Incertidumbre. No la quiero. No es mía. Haciendo caso omiso a mi resistencia, se instaló entre las demás. Sólo para hacerme daño, por no respetar mi derecho a rechazarla. O sea, además de inoportuna, es irrespetuosa. ¿A quién le sirve una palabra así? Se sabe no querida, y se mudó. No existe en mi mundo. Se escondió en mi corazón. Y el ingenuo la dejó entrar…insana costumbre la del muy idiota. No aprende más, no mide consecuencias.

Después de todo, si todos los caminos parten del corazón y a él vuelven…Lo mismo han de hacer las palabras. No puedo culparlo. Fui yo la que le colgué el cartelito con la palabra Ingenuidad en la puerta.

Sólo agradezco que no haya aparecido REALIDAD
Hoy no quiero saber su significado

 

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