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EL DULCE DESPERTAR.
Escrito por Leonardo De Castro (
![]() El aletear de una extraña criatura circunscribía órbitas lentas que obstruían como doseles los inertes
pensamientos que se originaban en una fuente que no era capaz de producir la energía necesaria para mantenerse en vida .Solo se percibía un extraño y ausente sonido el cual refería un sombrío universo esparcido en su conciencia, donde se libraba una feroz lucha entre el espíritu ,que se negaba a abandonar ese cuerpo y la siniestra criatura que procuraba su botín, abatiéndose sobre él, en rápidas y certeras escaramuzas en donde se realizaba una batalla legendaria pues ambos contendores gozaban de la experiencia de innumerables riñas que dictaminaron vencedores y vencidos. No obstante el espíritu carecía del sustento que le influía Morgan y la muerte descubrió el filón de su debilidad, por último acometió certeramente el centro de su voluntad consiguiendo al fin doblegarla y ganar la batalla final. Morgan invocó a la muerte un último deseo antes de entregarle su conciencia, y ella, consternada ante su victima, le concedió la petición, asombrada y confiada ante la naturaleza de tal ruego, ya que un recuerdo no era cosa de importancia pues el pasado era sólo el universo representado por la quimera que encarnaba su poderío. Morgan comenzó a vislumbrar el objetivo de su deseo gracias a la energía que le mediaba la muerte como concesión. Se inició la proyección de un rostro de naturaleza femenina, donde resaltaba una mirada acogedora, que le instauraba un bello sentimiento, unos labios perfectamente delineados emitían sonidos vivificantes, al transgredir las fronteras y penetrar lo desconocido con resonancia inspiradora de aliento vital . La sutil mirada lo consentía, llenándolo de gracia y ternura. Su rostro pálido la percibía con su mirada distante y advirtió tres lágrimas que fluían lentamente como fundidas por la llama de una lamparilla que instaba ávidamente por que él volviera, sorpresivamente sintió como una de ellas impactó su rostro produciéndole el estado de reanimación que él necesitaba y lentamente fue recuperando su energía y su conciencia se adueño de él restaurándolo en salud .Morgan quería expresar su agradecimiento con palabras, mas estas no fluían aun. La muerte observaba pacientemente el transcurrir de la escena que protagonizaban aquéllos dos seres unidos por la causalidad. Maria, la muchacha que años antes había socorrido a Morgan en su crisis infantil, acontecida en el Campamento de la selva amazónica, lo asistía, implorando a sus deseos para que él volviera. Lo sostenía entre sus brazos y le acariciaba su cabeza para reanimarlo, mientras le hablaba de cosas que le hacían tomar conciencia con el presente pues era la única senda en la que cuerpo, mente y espíritu se acoplaran para así restituirse en una unidad indivisible y expulsar a la criatura que le poseía su quebrantada voluntad .La muerte descubrió la intención de Maria y susurro al oído de Morgan que contemplara el rostro de la bella muchacha en el cual quedaban aun dos lágrimas resplandecientes ubicadas en su ojo derecho justo al lado de su lagrimal y la otra al lado de la comisura de sus hermosos labios, que emitían bellos destellos de coloración escarlatina. Aquel rostro lleno de esperanza, lucía iluminado, emitiendo fulgores diamantinos de inigualable belleza, que evocaban en él las noches de luna llena en la que se animaban las energías traviesas y curiosas de nuevas emociones. Morgan, confortado por esa visión y cumpliendo el mandato de la criatura le rogó a Maria su ultimo deseo y Ella en beneplácito le entregó su lagrima con un fogoso beso en profunda demostración de afecto. La muerte susurro de nuevo y le dijo “Pídele la otra lágrima y a cambio te doy la inmortalidad para que seas poseedor de todo el conocimiento”.Morgan quedó impactado por la naturaleza de la sugestiva dádiva que revolvía interiormente la totalidad de sus células que pedían a gritos tal concesión. La comunión de los dos seres bastaba para que la información se estableciera sin mediar palabras y solo quedaba de parte de Morgan la exhortación silenciosa para que cerrara sus ojos y dejara correr la última lágrima que lo llevaría a la eternidad. Mas un pensamiento intruso, nacido de una inexplicable fuente le dijo a Morgan “Fe, esperanza y convicción son los compañeros de Maria, si le quitas su ultima lágrima ella morirá”. El rechazó malcriadamente al intruso e invoco silenciosamente a Maria a que cerrara sus ojos e inmediatamente la lágrima se desprendió en proyección directa a su rostro, en tanto la muerte se revolcaba en sonoras carcajadas disfrutando orgullosamente del magistral final que ella orquestó a su comedia pero sorpresivamente una acción de Maria detuvo la alegría siniestra al interrumpir la caída con un certero y audaz movimiento de su mano, atrapando con su dedo índice la valiosa lagrima y llevándola de vuelta a su ser a través de su boca exclamó “Esta señora se pensó que yo soy cogida a lazo” y sonrió dejando escapar su carcajeo con un alegre Je Je Je en señal de satisfacción por el buen manejo de su sabiduría interior. En tanto Morgan convulsionaba con intensas y repetitivas arcadas a lo que Maria inmediatamente respondió con tres certeros golpes dirigidos al esternón haciendo expulsar de su boca una voluminosa araña de color sepia que inmediatamente emprendió su huida hacia la boca del ánfora india que reposaba acostada en el suelo del laboratorio. El se levantó inmediatamente para perseguirla pero Maria lo detuvo con un ademán en señal de espera a la vez que silenciosamente le preguntó si conocía esa extraña especie que se desplazaba con seguridad .Si acotó él , le dicen Monje Sepia ,no recuerdo ahora su nombre científico pero se que es muy hábil y una cazadora poseedora de un veneno extremadamente toxico el cual inyecta a su victima luego de saltar sobre ella. Maria y Morgan se quedaron un tiempo observando como la araña sellaba desde el interior del ánfora haciendo una exhibición de su habilidad como constructora de telas a la vez que dejaba un significado numérico al tejer 365 hiladas que describían un arco que se cerraba simétricamente y en forma circular. Maria y Morgan se vieron las caras sorprendidos y exclamaron al unísono “El Calendario Gregoriano” ambos sabían que la implantación de este calendario terminaría de fraccionar a la humanidad al romper con la sabia costumbre ancestral de coexistir bajo las benéficas fases lunares que marcan el ciclo de 28 días. Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia.
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