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Divagaciones / Segundo canto
Escrito por modestoh (
Me despierta el jolgorio de los pájaros
lo que es vida se abre ante mis ojos reflexiono en su rival la muerte la ausencia de colores y sonidos (sobre todo) ¿Es normal que me pregunte una vez más sobre la nada? los pájaros son emisarios permanentes de la vida ruidos pequeños, picos diminutos en que emergen los pinceles que pintan la mañana, idiomas que bordan el cielo de promesas. (pienso en los amigos que se fueron y los pájaros se ausentan momentáneamente o se quedan callados) hay mucho gorjeos y silbidos, hay mucho ruido en el silencio hay una ausencia de otras cosas parecidas a la vida y cercanas a la muerte y sin embargo hay rostros que se fueron para siempre. Esto es un continuo transcurrir de soledades contrastes bruscos que se esconden en los días que ahuyentan las verdades solo hay sol – días de mar- pájaros cantando a diario despertando a los que dormidos soñamos otros lugares del silencio en que no hay palabras que se encuentran agitadas una con otra, son los intentos de un estado parecido al del nirvana o la energía que se transforma en águila. Los amigos que se han ido me recuerdan el segundo la unidad de tiempo mas simple, en pocas palabras me recuerda al tiempo y el tiempo me regresa a las palabras y la palabra me conduce al sentimiento y el sentimiento me lleva de la mano nuevamente al pensamiento, pero entonces hay vacío de tiempo hay quizá la no parte del espacio y (eso) a veces alcanzo a vislumbrar que es el verbo quien también duerme. Está bien, a veces lloro y a veces me confunde el egoísmo. ¿es por la ausencia de ellos o de mí? O son lágrimas que deja en el camino la parte en mí que busca su destino, el camino del guerrero. La ausencia, primero es un vacío que se llena (¿de palabras?) en un largo pasillo en que nos hablan los espejos. Vacío, ausencia de algo Ausencia, lo contrario a permanencia; luego es la parte paralela de la nada la convergencia de la estática el verbo congelado pero es contradicción no hay frío ni calor, no hay conciencia, solamente no hay conciencia. II Los sonidos lejanos de las máquinas la brisa que trae el mar el movimiento de las hojas en los árboles y las palmeras, la convivencia del concreto con el viento y las palomas, el miedo a la historia la evocación temprana de la noche, las cigarras y la selva donde los cuentos se construyen con los hilos de la araña en la esperanza de romper la dualidad y ser uno es no ser nada. Hoy me despierto con la vida y en otras ocasiones la muerte es la que acecha, entonces hoy también sin estar desprevenido me levanto con la muerte, como la reina blanca y la reina negra en un tablero de ajedrez jugando una partida interminable. No me salva un dios ni mis creencias, solo el impulso de no ser importante no ser nada ni todo en esta sinfonía oximorónica de colores y contrastes, siempre las alas presagiando la partida, querer percibir el infinito, borrar por un instante la palabra y seguir elaborando la poesía. “recordar al que sin sexo y chocolate no es nada, de que sirve la vida” Entender que ser brujo es solamente aquel que elabora el artificio, el que gana por instantes la carrera al infinito y en ese instante detenerse en el instante para sentir que la ciencia es otro camino de la magia. Ser brujo, aprendiz de historiador, Yerbero profesor, cuentero o sacerdote no es solución para poder enfrentarse a su destino, ser humilde ante lo que es irremediable. Ser poeta también es fantasía, pero es no sentir ese peso implacable del intento ni cargar todas las metáforas del mundo. Ser poeta es otro camino del silencio, elaborar una muralla con palabras despoblar el sentimiento, llenar el vacío salir del laberinto, buscar el orificio en que los cuentos se fueron construyendo viajar con ellos, repetir las historias de otra forma; entender que el punto y coma es regresar con pautas al inicio, ser paciente con todas las respuestas que no encuentran la salida, tolerar las estrellas y esa sensación de soledad en el momento de luchar con las palabras. Ser poeta finalmente es poder decir al final que no decimos nada, pero también es olvidar a la palabra, abandonarla y en esa paradoja construir una trampa de palabras en que no se atrape a nadie. Ser poeta es otra forma del intento. III No quiero plantearme nada que sea una condición de permanencias; no quiero ser el que finalmente, despoblado ante el abandono indiferente del tiempo, deserte a sus recuerdos. Tampoco creo que el amor pueda ser una especie de mapa adherido a mi cuerpo marcado por las estaciones de la vida. No es que sea viejo para ello, solo el verano en su final me anunció que la vida en su pensar es algo mas que sexo y fantasía, algo mas que bodas, nacimientos, travesías, desembarcos, abandonos y partidas. Es la reflexión en esas puertas que detienen a la señora ausente, la que reclama en cada instante con mis dudas, es decir, la que nos llena constantemente de preguntas y nos invita a la aventura del no ser en este universo donde muchas veces el vació se confunde con esas preguntas que no tienen respuestas. Quiero pensar de igual forma que en dos estaciones, dos paradas antes de la muerte, ese destino que irremediablemente a todos nos alcanza, no es un final rotundo, si no una parte crucial de la existencia, la introspección, el retroceso, el punto en que el inicio se pierde en la respuesta de la nada, esa metáfora que se esconde en el silencio. No me salva el amor para morirme, ni el verso que reclama por tus besos, ni aquellos momentos locos de esperanza; no me salva el tiempo ni tu silencio o la resignación de la paciencia. Me salva el recorrido, el camino hacia ninguna parte. Dejé de ser Ulises buscando Ítaca para dormir en los brazos de Penélope, pero sigo siendo el Ulises en su viaje, el de Circe la hechicera, el cíclope de nadie, el que no se deja atrapar por las sirenas. Un albañil para tapar el orificio por donde se cuela el universo, un oficiante de las letras y las cábalas, los pasos sin pensar al infinito en los momentos que se inicia el rito, un artesano de cometas y poemas que no intentan decir las mismas cosas y al final, un costurero, un sastre, y en ocasiones especiales, el hacedor de sonajas con ruidos de la nada. Espero ser el viejo que sigue siendo niño cuando juega con esas cosas que los grandes juegan a que son serias; saber que el poder es un pedazo roto de mi cuerpo, es ir desnudo al mismo punto en que salí desnudo, enfrentarme con valor a mis fantasmas, mojarlos, desprenderme de ellos, convertirme en ellos. Es por eso que no quiero permanencias, soy alguien que camina y pretendo deshacerme en cada uno de mis pasos de todas mis ausencias y presencias. Hay muchas cosas para ahuyentar al pájaro nocturno: criaturas, duendes, hadas, gnomos, elfos y un sinfín de cuentos mágicos, travesías de soledades compartiendo sus temores, aunque al final todas son una al intentar engañar a sus imágenes; al final no es tu presencia, ni tu ausencia, ni esos juegos de verano y primavera, al final no es la muerte en si la que nos gana, sino la vida. Al final, solo el espejo refleja el sonido de la nada. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por modestoh (
"... entonces ¿quienes somos los que somos
si no es lo que somos
que sin ser no somos nada?"
No puedo sustraerme de tu encanto, me tienes atrapado
en medio de dos corrientes de agua en esencia diferentes
ambas son anáforas, ... Leer mas
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