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Escalerita de plata
Escrito por Javier valladolid (
![]() Sin su capa verde entró en una caverna o, para ser más exacto, apareció en una caverna. Había cierta oscuridad con tétrico aspecto pero lo más molesto era el ruido de una voz cantarina en una lengua desconocida.
Doira no pensaba en buscar tesoros sino en sacar su arma para enfrentarse a quien hablara con esa vocecilla tan femenina. A mi me pareció una voz venida del exterior, con un aroma semejante al de aquella humana según el olor que destilaba desde fuera de la caverna. Mas había otra voz en el interior que llamaba la atención. La caverna no dejaba de gotear agua por las estalactitas y algunas estalagmitas parecían elevarse metro y medio por encima del suelo de la caverna. No sabía que hacer para salir ni encontraba comida en aquel lugar. Examinó el suelo en busca de comida pero exclusivamente encontró una fogata con leños carbonizados y cenizas. Un reguero de agua pasaba en el subsuelo y se conectaba a esa parte por una pequeña brecha en el suelo. Vio en el suelo también unos raíles de carritos mineros que tuvo que esquivar cuando cayeron mina abajo contra ella. Los esquivó de un salto lanzados por unos niños traviesos que tenían ganas de jugar. Estos desaparecieron rápidamente entre la penumbra dejando ropajes caros, cuidados con esmero. Doira pasó de ellos y en un claro de la caverna vio un pasillo más oscuro, con una flecha y algo escrito que ella no entendía, entre tantas rutas . Lo siguió y fue a parar a otra sala oscura sin mucho que ver con caminos perdidos por ahí. Entonces se topó con un ser agoblinado de color verde que le dijo con una voz alegre y melodiosa algo que ella no pudo entender por ser dicho en una lengua desconocida. -¡Qué!-Exclamó Doira alerta. Entonces el Goblin le indicó la salida por una escalera de plata que iba hacia abajo. Ella bajó por ahí perdiéndose en la oscuridad y mientras descendía por esa escalerilla de plata veía en su imaginación una ciudad majestuosa de corte medieval, que se hacía llamar Roma, más allá del mar. Salió al exterior, topándose con una costa. Entonces vi una barca con remos. Se tumbó en ella y esta comenzó a moverse a la deriva hasta que el viento movió los remos navegando en dirección a aquella ciudad vista. Finalmente Doira había descubierto un nuevo mundo donde no entiende ni el idioma ni las extrañas costumbres de aquel lugar que durante algún tiempo sería su nuevo hogar. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Javier valladolid (
Mientras el barco iba a la deriva Doira recordaba las columnas con tiza en polvo de aquella caverna oscura y pensaba en porque no cogió un poco de aquel polvo de tiza mientras se preguntaba cómo habían acabado uniéndose la estalactita ... Leer mas
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