La guerrera de las sombras
Escrito por Javier valladolid (Desconectado Offline), el 12 de junio de 2008
La guerrera de las sombras
Nadie sabe lo que pasó en el flujo de su vida cómo vía de su amor y pasión pero, habiendo pasado muchas lunas, soles y eclipses en aquella ciudad, ajenas a la vejez, sin tratar de abrir el arca, Linda se marchó.

Doira encontró en el jardín un caballo y en las aguas el mapa hacia un sauce mágico se veía dibujado. Lo buscó, encontrándolo en poco tiempo.

La zona desértica de arena blanca era apesadumbrarte por la inmensidad de aire, espacio y la soledad de un sauce en medio de la infinidad visual de arenas y cielos. Era muy aburrido ir adherido a las crines de ese caballo picándolo suavemente y tratando de alimentarme de él mientras el calor no dejaba de picar. El sauce tenía un portal, a través del cual entramos diligentemente; qué nos llevó a otro lugar de ese mismo mundo; un lugar propio del no ser y del olvido más que del ser y el recuerdo pero irremediablemente ligado a este ultimo.

Fuimos a parar a las salas del espacio en el no espacio. Volvió a contemplar su reflejo en la figura de la amada que había buscado sin cesar desde el preciso momento en el cual se marchó. Aquel lugar era blanquecino a más no poder y tenía pocos objetos visibles, habiendo carencia de distinción entre el cielo y el suelo además de las paredes. Se veía un manjar bueno, bello y barato procedente de las aguas del mar, convertible en fuagrás, flotando.

Durante unos instantes aparecía Su Polemos, la guerrera de las sombras (Bajo el aspecto de la reina Brunilda de Islandia, que murió por la espada entre llamas y demás fuegos; viajera entre mundos en forma de espíritu), observando con los ojos bien abiertos en tristeza e inquietud, pero, pareciendo estatua congelada en su traje de guerrera. La guerrera desapareció y Su también.

Poderosas magias, ajenas a espirales o escaleras de plata, ayudaban a manipular la percepción, siendo la afectada Doira; quien no podía ver a su doble hasta en el vestir.


Tomó aquel alimento ambrosiaco que estaba sobre la mesa invisible. La magia del bonito la hizo ver en el extenso libro de su mente palabras borrosas ininteligibles ni con lupa que se veian en el fondo blanco.

 

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Escrito por Javier valladolid (Desconectado Offline), el 14 de junio de 2008
 1 voto · Leído 74 veces · Sin comentarios · Sin pasajes debajo
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Comentarios
Giussy dijo:
pero era bonito o fuegrás?
Escrito: 5 meses atrás
Bonito, un bonito que al dejarlo sobre una loncha de pan y pasarlo con el cuchillo se queda tan desecho que parece que se convierte en fuegrás pero bonito despues de todo.
Escrito: 5 meses atrás
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