La infidelidad perfecta
Escrito por Galloleus el Psiquiatra Mexicano (Desconectado Offline), el 30 de septiembre de 2007
La infidelidad perfecta
Mientras Dekarne estaba atrapado en la pasión por Carol, Ángela se encontraba apacible, tranquila, serena, orgullosa de su marido, de sus hijos, de su trabajo, con la autoestima alta, entregada a sus múltiples ocupaciones como mujer emancipada socialmente, que despliega sus potenciales laborales, espirituales y artísticos... quizá su paz era porque hasta ese momento Dekarne había sido un amante astuto e inmaculado, no había dejado rastro ni evidencia de que era infiel, o había logrado que estos fueran insignificantes o que pasaran desapercibidos (siempre he creído que los únicos que tienen derecho a tener amantes son aquellas personas que lo hacen de forma tan discreta que nadie se entera y de esta forma nunca se agrede a la pareja oficial porque no se entera, hacer "accidentalmente o por descuido" que tu pareja se de cuenta es una agresión independientemente de si hay intención o no de lesionarla, es una afrenta, un golpe bajo... aunque lo admito también hay quien lo descubren simplemente por pendejo, y pendejos hay demasiados, incontables en el universo, una forma más precisa sería preguntar ¿hay amantes suficientemente astutos?)... No ser descubierto representaba un gasto enorme de energía para Dekarne y para cualquier hombre que intente hacerlo, de entrada requería concentrarse para no equivocarse con los nombres de sus mujeres, acordarse perfectamente sobre que le contaba a una o a otra porque ambas le preguntaban de sus actividades diarias, no dejar huellas de arañazos, succiones, besos, mordidas, rozaduras, olores genitales, perfumes, cremas, machas de carmín en sus ropas, ni llevar cara de satisfacción o agotamiento sexual... No debía cuidarse solo con Ángela, también tenía que hacerlo con Carol porque es impensable que a una amante le entusiasme en un momento dado recibir a su pareja con arañazos en la espalda y que ella sepa que son de armas punzocortantes ajenas a sus garras...
Cuando un hombre logra que su esposa no se entere de que tiene amante, no se acaba su trabajo, también tiene que hacer lo mismo con su amante si desea conservarla un buen tiempo, para que a esta le afecte lo menos posible la otra relación formal y comience por envidiarla más de lo que ya en si mismo implica un antagonismo competitivo de su receptor vaginal con la otra concha por el mismo pene; pero el ser humano siempre desea ser lo contrario de lo que es... no es que sea mejor el estatus de casada que de amante, la esposa también desea los aspectos positivos de ser la amante, pues aparentemente son solo privilegios: te cojen con esmero, te llevan a bailar, a cenar, te hacen regalos... el caso es que las amantes también siempre envidian a la esposa, la lista de privilegios también hacen codiciable el puesto: habitas la casa que es por lo menos mitad tuya, los autos, y en general cuanto bien se tiene se comparte, por lo general lo disfrutan cómoda y públicamente, sexo seguro, vacaciones, compañía los domingos, navidades, días festivos, generalmente siempre duermes acompañada porque las amantes suelen dormir solas y no saben lo que es dormir estando acurrucada en el brazo de un hombre y despertarse abrazada... La situación es que, llevar un mundo en el que se ocultan actos es de lo más difícil, por eso tarde o temprano la mayoría de los amantes son descubiertos y las mentiras entre más grandes más rápido caen por su propio peso... parecería que este no era el caso del ilustre Dekarne, meticulosamente adquiría camisas en pares o mejor dicho gemelas idénticas, poco a poco sus guardarropas fueron lo mas parecidos por no llamarlos iguales, lo mismo sucedía con sus perfumes, desodorantes, jabones, shampoos, pastas dentales... hasta detergentes, enjuagues y por supuesto: la ropa interior (recuerdo que cuando Dekarne me contó esto solo atiné a decirle "gastas mucho comprando doble" y me respondió, abundan las ofertas de 2x1, ser amante cuesta, comprarte doble dotación de ropa es consentirte dos veces, ¡lo caro son los otros gastos! … En algunas sociedades el hombre podía tener tantas mujeres como pudiese mantener...
Volvamos con Dekarne, que si cuidaba lo que decía a cada mujer porque el contexto que rodeaba a la amante era diferente al de la esposa, por ejemplo con Ángela procuraba hablar sobre las actividades de los niños, sobre las visitas a su suegra y sus padres, las reuniones familiares con sus cuñados, sobre sus amistades... A Carol le preguntaba sobre sus actividades de arquitectura, la universidad, sus amigos, las cosas que le gustaban... el problema principal que representaba estar en la cama sintiendo un orgasmo y emitiendo palabras sin control, lo resolvió con facilidad: a ambas les decía las mismas palabras, los mismos calificativos, si llamaba "¡así, golosa!" a una, podía hacer lo mismo con la otra, tenía un vocabulario amplio al respecto y seguro que cada mujer pensaba que eran frases exclusivas de cada una, aunque en realidad no era esto así... "cosita pequeña y sabrosa", "mójame loquita", "putita caliente", etcétera, eran frases para ambas. Cuando no había sexo también procuraba llamar a las dos de la misma manera: "mi cielo", "princesita", "muñequita"... Claro que sería mortal que una de ellas le escuchase decirle a la otra por teléfono justo como le dice a ella misma...
En otras palabras: Ángela ni se las olía y ella continuaba su vida cotidiana feliz (me gustaría que todos los amantes tuviesen la suficiente inteligencia y capacidad para no lastimar a sus cónyuges, ¿se imaginan?, no habría mas asesinatos pasionales porque nunca se sabría del tercero en discordia (aunque hay cada persona paranoide celotípica presta a emular a Otelo y matar sin justificación externa alguna a su masoquista Desdémona, eh!, Desdémonas conozco muchas, también Desdémonos, son esas personas masoquistas con minusvalía que eligen de pareja a alguien asfixiante, que inicialmente les dice "tu lo eres todo para mí" , los Otelos tratan de controlar tus movimientos, los van reduciendo en franca constricción como una anaconda, y después si quieres salirte de los anillos te acusa de que quiere abandonar la pareja y al final cuando ya estás inmovilizado te engullen... es requisito indispensable ser masoquista para echarte sal y pimienta para que te engullan...
Ángela no era Otela ni Desdémona, no hace por enterarse porque una mujer sana siempre tiene cosas agradables que realizar, quizá eso sea conveniente para la misma Ángela porque en vez de dilapidar energía en celos y depresiones se daba gusto acudiendo a los aeróbicos, salía con amigos y amigas a tomar el té, incluso a bailar, acudía a sus clases de francés, se le veía con frecuencia en una alberca olímpica luciendo su hermosa figura en unos diminutos, pero de muy buen gusto bikinis de tonos pasteles (un bikini de buen gusto es el que porta una mujer escultural, uno de mal gusto es la que se lo pone alguien solo para enseñar sus miserias y lastimar los ojos de los buenos hombres) ... entonces podía concentrarse en darles todo su amor a sus lindos hijos o bien tener su propio amante... ¿Cómo podía Ángela sospechar que era engañada si su esposo siempre llegaba cansado de trabajar, de muy buen humor, amoroso, con un ramo de rosas para ella?, ¿debe acaso una mujer desconfiar de su esposo si este llega tumefacto del glande, erecto, y le hace el sexo oral y la penetra fogoso?, ¿puede una mujer sospechar que viene de la entraña de la otra?
Dekarne amaba a las dos, se necesita ser un imbécil para creer que no se puede amar a más de una persona al mismo tiempo.

 

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Escrito por Galloleus el Psiquiatra Mexicano (Desconectado Offline), el 14 de noviembre de 2007
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Si tienes 4 hijos, pues los amas a los cuatro, si tienes cuatro mujeres, ¡también las puedes amar a las cuatro! Dekarne no tenía el corazón pequeño, perfectamente se acomodaban en el sus amores, su adorada Ángela, su apasionada Carol... ... Leer mas


 
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