Delirio de la pasión extrema
Escrito por Galloleus el Psiquiatra Mexicano (Desconectado Offline), el 05 de enero de 2008
Delirio de la pasión extrema
Dekarne estaba desesperado porque sentía como se desvanecía el amor de Carol, nunca había tenido miedo de competir con otro hombre por el amor de una mujer, pero es una competencia desventajosa que la mujer que amas esté interesada en una hembra porque una chica tiene atributos imposibles de poseer para el cuerpo masculino, se requiere un espíritu de transexual para tomar estrógenos, automutilarte aquello, implantarte silicones en el pecho, hacerte liposucción y desaparecer tus músculos, parece que el único método heterosexual para parecer un poco femenino es darles más suavecito… mucho peor situación es que el amor compita contra el sucio y enfermizo placer que dan las drogas, quizá por eso aquel hombre enamorado veía como Carol sacaba de no se donde yerba a montones y polvo blanco no precisamente para hornear pastelillos de cerezas y no podía ocultar su angustia… aún así llegó el día en que se quebró y le suplicó que no se drogara más, le insistió en que se internara en una clínica para adicciones, le explicó como toda la gente que la quería incluyéndole a él, de que forma esas personas que estaban en torno a ella como su familia estaban preocupados por su situación pero ella había depositado su voluntad en las manos del vicio, de nada valía que le jurase que no volvería a hacerlo porque al día siguiente era la misma historia.
-Si hay algo que yo tenga que hacer para que dejes de drogarte dímelo ahora por favor- llegó a suplicarle el hombre doliente
-¡deja a Ángela y cásate conmigo!- Le respondió Carol en una réplica instantánea.
En cambio Dekarne enmudeció muchos segundos y ni una sola palabra brotó de su boca, entendiéndose con esto que le estaban pidiendo un imposible. Ese es el típico imposible que le piden las amantes a sus parejas cuando estos llevan varios años de casados y cargan una dotación de hijos. Las mujeres no se entregan sin pedir nada a cambio como ocurre en la novela del amor en los tiempos del cólera... y si llegan a hacerlo no será esto por mucho tiempo...

A propósito de propuestas de matrimonio inesperadas, una vez me dijo un amigo muy galante que “todas las mujeres se querían casar con él”, que al principio entraban en su vida con la bandera de la amistad o de la aventura y que tarde que temprano escuchaba la exigencia de matrimonio, tras lo cual salía por piernas del asunto y no le veían ni el rastro, luego comentó que él solo se iba a casar con la mujer que durara un mínimo de dos años con él sin hacer esta petición que no era otra cosa que ejercer presión… eso me lo dijo hace más de 20 años y todavía sigue soltero… Le he dicho que no espere más y se case con la próxima que se le arrime porque el requisito que pide no es posible que lo cumpla ninguna mujer.

Y ahí tenemos a Dekarne, que por una parte ama a Ángela y por otra a Carol, y que si le agregas a una tercera lo suficientemente hermosa, con la adecuada administración del tiempo y del dinero también la amaría, esto es... como un simple acto islámico.... empero... así como tiene la envidiable ventaja de que cualquiera de las dos le puede proporcionar alegrías y placeres, resulta que también, ambas le pueden producir tristezas y dolores…

Pero es ingenuo considerar que Carol se drogaba por el estatus de amante, los que se drogan lo hacen porque es su decisión hacerlo, por lo menos al principio de la adicción... esa gente de personalidad dependiente que le gusta echarle la culpa a otros de lo que les pasa...

-¡deja de drogarte y hablaremos!- finalmente pudo responder el amante…
-y después me dirás: “¡te dije que hablaríamos, no que me divorciaría!”- con esta estocada fue como amordazar a Dekarne que intentaba abrazarle desconcertado, aún así intentó un lance más…
- entre dos personas que se aman no hace falta papel alguno, quien cree que una relación se fortalece con un documento eso es porque es poco el amor que se siente y se tiene…
-¡Si no te quieres divorciar de esa vieja que le gusta hacerse la mosca muerta, que se hace pasar por monja aunque es más puta de lo que crees, eso, es un cosa!, pero no me digas que cuando se ama no es necesario casarse, yo quiero casarme contigo para poder ir a todas partes a tu lado, no tener que ocultar que tengo algo que ver contigo, yo también quiero tener una familia y no quiero que mis hijos se escondan de nada ni de nadie!... siempre soñé con el día de mi boda, con una gran fiesta, mi vestido blanco...
-lamento no poder ofrecerte matrimonio y una familia, si no estuviese casado, pediría tu mano, pero no puede un hombre ir por la vida desintegrando una familia y tratando de integrar otra dejando los hijos a la deriva, yo no podría hacerlo…
-lo que sucede es que te gusta tener a las dos, ¿tú crees que no me duele saber que te vas, que no duermes conmigo y vas y te cojes a esa pinche vieja?, yo aquí mamandote la verga, dándote el culo y te vas llevándotela parada para metérsela a ella... ahí si te vienes...
-pero tu sabías cual era mi situación desde el principio, yo en ningún momento te mentí o prometí cosa alguna…
-si, pero no se trata de que soy una mujer que no tiene palabra, se trata de que te amo y no me está gustando compartirte, me está doliendo… las cosas cambian, mis sentimientos cambian... he llorado imaginando que le dices igual que a mí : "mi amor, mi reyna, mi cielo, viscochito, pequeña... que se yo..."
-mira mi amor, yo no quisiera ser un obstáculo en los propósitos que tú tienes en esta vida, ni impedir ninguno de tus deseos, cierto que lo que quisiera es que estuvieses conmigo para toda la vida sin usar droga alguna, pero si crees que no podrás ser feliz conmigo puedes dejarme, no te preocupes por mí, tu sabes que te amo, pero yo soy fuerte, y aunque llegue a sentir mucho dolor, se que al final me sobrepondré…
Entonces Carol se metió una dosis más de cocaína y le exigió al espectador inmóvil:
-¡ahora ven y hazme el amor!-
Y entraron en otro ritmo sexual desmedido, frenético, rebasando todo asomo de moral, la lujuria era con ellos como las nubes al cielo, Dekarne tenía que acceder a complacer sus demandas femeninas porque ella amenazaba con irse con otro si no le complacía, no había reposo para pensar nada, no había espacio para lamentos, y tenían relaciones en cines, bares de mala muerte, azoteas, elevadores, baños, taxis, hoteles diversos, en el auto, en callejones, delante de terceros, en el piso, en el pasto, detrás de unos árboles de cualquier parque, bajo los puentes malolientes, entre la fuerza de las olas… se la metía por un lado y por el otro, por aquí, por allá... y eso de lavarse simplemente no era para ellos...
Liberina con unas cuantas dosis fácilmente convenció a la adicción de Carol y agregar a Dekarne solo fue un diminuto trámite, finalmente conseguía lo que quería y lo trataba de perpetuar filmando películas pornográficas con sus propios cuerpos, le encantaba verse montada por aquel hombre y ver sus propios gestos en expresiones primitivas de satisfacción hasta acabar rendida tirada en el piso con el cuerpo maltrecho y las ganas muertas, enfocar a Carol drogada semianestesiada mirándolos mientras ella tenía entre sus labios la ocupación que encanta a algunas mujeres, se podría decir que solo quedaba de aquel par de enamorados amantes invadidos en su espacio por la sensual Liberina, una que otra frase de amor tras los orgasmos, como: “mi amor, mi cielo, mi vida y te amo”…
Pertinente es aclarar que los apasionados no tienen abundante lenguaje de uso exclusivo para ese tipo de relación que sea del dominio popular, ya por lo prohibido o por la pobre difusión, y es por eso que en su interacción surgen palabras como las recién mencionadas: “te amo”, “te quiero”, “te necesito”, que son usadas incluso hasta en relaciones superficiales, pues no falta el individuo que en un levantón de una sola noche le diga a la que se fornica cuyo nombre puede desconocer sin tener el menor deseo de llegar a saberlo: “¿te gusta mi amor?”. Por demás es curioso como no suele escucharse en cama alguna frases como: “me apasionas” o “me enardeces”, y las más cercanas son frases como: “me vuelves loco” o “acabo de conocerte y lo dejaría todo por ti”…
Estando los tres cuerpos esparcidos a todo lo largo de una enorme cama, sillones y alfombra, con el éxtasis plantado en el rostro, una mano de Dekarne se deslizaba con ternura sobre la piel de su amada, ella le señaló una delgada línea que restaba en el buró, ella le dijo: -“¡anda, pruébala!”- el enderezó lentamente su cuerpo, se arrastró hacia el sitio de la raya de nieve, acercó su nariz e inhaló una sola vez… luego hecho un demonio se levantó de un brinco, se vistió en un par de movimientos, sacó a empellones a una Liberina semidesnuda del departamento que no salía de su asombro y se plantó frente a Carol, ella perdida de la serenidad y calma que algunas veces suelen dar los narcóticos apenas le alcanzó a preguntar: -“¿y ahora que te pasa?, ¿qué mosco te picó?”… el no respondió, sacó ropa de vestir y un abrigo de su armario, la vistió tembloroso con el rostro desencajado en la desesperación, la tomó entre sus brazos, la subió al auto y sin detenerse ante los semáforos, metiéndose en algunas avenidas en sentido contrario a la circulación, a toda velocidad llegó hasta una clínica de rehabilitación para adictos, abrió la puerta con su hermosa carga en sus brazos… -“por aquí”- le dijeron, la colocó en una cama mientras ella dormía plácidamente y se despidió de ella con dos besos, uno en los labios y otra en su frente, una de sus lágrimas resbaló y cayó en la cara de Carol y se deslizó por la gracia de su cuello hasta su seno. Lo llevaron hasta una recepción donde aportó los datos de la chica a la que refirió como su pareja, mostró sus credenciales, firmó documentos y relató el problema de adicción de su amada con la voz entrecortada por el dolor contó sin mencionar que solo eran amantes, le explicaron que tenía que quedarse un mínimo de tres meses internada como se hacía con cualquier otra persona adicta a la cocaína que pisaba ese lugar, que la iban a retener contra la voluntad de ella en una área exclusiva para mujeres donde se le iba a desintoxicar, que este primer periodo de tratamiento era solo para valorar si la podían dar de alta o iba a requerir más tiempo. Preguntó como trataban a los internos y le mostraron cartas de agradecimiento de personas que se habían rehabilitado en el lugar en las que elogiaban el trato humano y sensible que habían recibido. No dijo más y se dirigió angustiado y deprimido al departamento de donde apenas hacía unos minutos había salido a recoger algunas prendas para su amada…

 

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Escrito por Galloleus el Psiquiatra Mexicano (Desconectado Offline), el 21 de enero de 2008
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