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Hija de papi
Escrito por luilommex29 (
![]() Fuí la última de seis hijas, dijo mi padre que ya no me esperaban, mi madre pasaba los 46 años cuando quedó en cinta, más que su hija parecí siempre su nieta, en cambio mi padre quien era 12 años más joven que mi madre (sólo tenía 17 años cuando se casó con ella), me daba todo tipo de atenciones, algunas veces me dijo que a mi madre ya no le salió leche y desde recién nacida me nutrió con fórmulas artificiales de soya, que el fue quien con gusto me cambiaba los pañales, me bañaba y hacía todos los cuidados que por lo común les corresponden a las madres, desde llevarme al colegio y recogerme, hasta a como vestirme y combinar mi ropa... entenderán que el amor más grande que he tenido en la vida es mi apuesto e inteligente padre, en mi opinión el hombre más brillante y amoroso que haya existido jamás. También mis hermanas me procuraban, más que como hermana como se le cuida a una muñeca, ensayaban a vestirme de una y mil maneras, me orientaban hacerca de las ventajas de ser mujer, se esforzaban en explicarme como ser seductora pero como les dije antes, yo solo tenía ojos para mi padre... el era mi confidente, mi mejor amigo y los mejores momentos de mi vida los había pasado en un columpio del parque mientras el apacible me mecía mientras me contaba un cuento o aquellas tardes interminables jugando baloncesto en el patio de la casa... La pasión de mi padre por las literatura me condujo a estudiar filosofía y letras, yo para él siempre fui la consentida, en todo momento dejaba ver lo importante que era para él mi felicidad, aún así no era egoísta y como veía que casi terminaba la secundaria sin tener novio, cercana la fiesta de quinceaños me propuso que eligiese los chambelanes que mejor me pareciesen para el evento...
Aquella vez me sorprendí a mi misma al darme cuenta que no me interesaba chico alguno, eso sí, me sobraban pretendientes atractivos, pero me parecían bobos y groseros, así que saliendo de clases cuando mi padre por algún imponderable no acudía por mí, me iba a toda prisa para encontrame con él y servirle pues mi madre vivía quejándose de achaques en la columna vertebral... Recién acababa de ingresar a la Universidad cuando ocurrió que mi padre murió en un asalto, ese día su automóvil no circulaba por las medidas de contingencia ambiental, subió a un microbús y mientras cruzaba la avenida central en esos nuevos puentes elevados, unos asaltantes le dispararon en el pecho cuando mi padre trataba de quitarse el reloj de pulsera y este se le atoró en el ojal de la manga, los impacientes delincuentes le gritaron que lo soltara y acto seguido le quitaron la vida. Para mi fue una tragedia que no es fácil de explicar, ir a reconocer el cadáver, verlo inerte, mi madre y mis hermanas se desvivieron para consolarme, luego el proceso de la autopsia durante interminables horas fue desgastante, el que pidiesen mordida para entregar "más rápido" el cadáver fue otro disparo para las emociones de la familia, no me cabía en la mente como en ese tipo de situaciones tan delicadas podía a alguien ocurrírsele esas villanías... Fue así como me encerré entre los libros y me volví taciturna, mi consuelo era leer los libros de la biblioteca de mi padre, sobretodo aquellos que estaban subrayados, encontrar anotaciones suyas entre las páginas eran joyas para mis ojos, me entregaba a sus reflexiones y sentía que lo podía casi escuchar en su bondad y sabiduría, terminé la carrera y dos años depués mientras seguía en esa meticulosa labor de lectura, bajé un libro de pasta verde que extrañamente no tenía escrito nada en el lomo. Lo desempolvé solo para comprobar que no tenía letra impresa en la portada sino un extraño símbolo de líneas blancas, lo llevé al escritorio, me serví una tacita de te de menta, lo abrí y me encontré con el diario de mi padre... lo cerré de un solo golpe como quien sabe que abre una cosa prohibida. Pasaron varios días y no hacía otra cosa que pensar sobre lo incorrecto de leer un diario, mi padre jamás me había hablado de él, si lo ocultaba era porque no quería que nadie lo leyese, pero por otro lado: ¿cual debería de ser el destino de ese gordo libro?, ¿tirarlo a la basura?, ¿quemarlo?... No, definitivamente era una oportunidad de acercarme más a mi padre y de recordarlo con amor. Entonces fue así que empecé a leerlo... Escoge el próximo pasaje
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1 Escrito por luilommex29 (
Con el diario en mis manos, aún indecisa, temblorosa, me dispuse a enterarme de los pensamientos de mi amado padre... no quise empezar por el inicio, desconocía cuanto tiempo había llevado mi padre se diario, quizá dos años, quizá ... Leer mas
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