Juegos
Escrito por nalen_noise (Desconectado Offline), el 15 de julio de 2008
Examiné mi cuerpo y pude comprobar que toda mi ropa permanecía en su sitio: pegada a mi cuerpo. Por suerte, no me había tocado, al menos por ahora. Mis sucias zapatillas estaban tiradas en el suelo y no recordaba si me las llegué a quitar yo misma.
El tipo se levantó y empezó a subir todas las persianas y a abrir todas las cortinas de la casa. Estaba amaneciendo y era precios ver el sol reflejado en el mar, tan plano y tan reposado. Hacía un día estupendo. Las gaviotas sobrevolaban las aguas cazando su desayuno y las nubes rojizas se despedían del lugar para viajar a otros sitios más remotos. Cuando terminó su tarea se sentó a mi lado. La cama se tambaleó y me molestó.
- Lo siento.- se disculpó.
- ¿Y bien?- pregunté con impaciencia.
- Necesitarás ropa en poco tiempo. No se si tendré algo que pueda servirte...
Se dirigió a la puerta de entrada y abrió las hojas de un armario que había junto a ésta.
- ¿No has traído absolutamente nada de equipaje?
- ¿Me has visto con alguna maleta?- contesté preguntando.
- ¡Nunca subestimes al poder de la magia!
Escuchaba cómo lo revolvía todo dentro de aquel armario. A los quince minutos vino con un montón de ropa y la tiró toda sobre la cama.
- No se si te quedará bien...
- ¿Por qué haces esto?- pregunté mientras examinaba unos vaqueros que, quizás, me sirvieran,
- Una corazonada, ya te lo he dicho...
Bufé, no podía entenderlo. No sabía por qué tenía tantísima ropa guardada pero, tampoco me interesaba. Lo único que buscaba era poder vestirme y, al parecer, lo conseguí. La ropa podría servirme.
- Gracias.- dije por costumbre- Creo que necesito una ducha...
- A la izquierda tienes el baño.- respondió sin que me diera tiempo a terminar la frase- Tampoco es gran cosa pero, al menos hay agua caliente. Ahora mismo te busco una toalla.
Estaba siendo realmente cortés conmigo y, eso me asustaba. Seguramente quisiera algo de mí, violarme o, simplemente, matarme. Había mucho loco suelto aunque, para loca yo, ¿quién me mandaba meterme en casa de un tío tan sumamente extraño?
- Toma,- dijo sonriente- tu toalla. Y cuidado, no te resbales.
Esto último me sonó a amenaza. Entré en el baño temblorosa, con la toalla y una muda limpia entre los brazos. Elegí unos vaqueros rotos que me estarían algo grandes pero, en ocasiones así, no importan las tallas. ¿Quién me vería? ¿El psicópata? Cuanto más fea estuviera, menos ganas me tendría.
Me duché con rapidez y, por suerte, no me resbalé. El baño era de grés y tenía un inmenso espejo repleto de fotos por sus bordes. Pude diferenciarlo a él pero, no supe reconocer quiénes eran las demás personas.
- No te has resbalado.- dijo en cuanto salí del baño.
- ¿Es que querías que lo hiciera?
- En absoluto.- se disculpó con entusiasmo- Pero se que eres algo...
No pudo terminar de decir la frase y ya me había clavado el pico de la mesa en la pierna.
- Torpe.- finalizó.
Me senté en el suelo para examinar la herida.
- ¿Estás bien?- preguntó con preocupación
- No es muy profunda.- contesté sin inmutarme por el dolor.
Sin percatarme de que él estaba a mi lado, deslicé mi dedo índice por la herida y me lo llevé a los labios. Era algo que no podía evitar, adoraba el sabor de la sangre y aquella herida fue mi bendición. La sangre caía chorros y yo era feliz con aquello.
- Avísame cuando hallas terminado- dijo sosteniendo una venda en la mano- Tengo que curarte.
- No quiero que me cures.
- ¿Ah, no?
Se separó de mí y fue hacia la puerta del baño. Desde ahí, comenzó a caminar y se hizo un corte a propósito.
- Misma pierna, mismo corte.- dijo mirándome fijamente- Yo si me lo voy a curar. Te propongo un juego.
- ¿Crees que ahora es tiempo para jueguecitos?
- A ver quién se cura más rápido.- continuó sin haberme escuchado- ¿El premio? Ya lo pensaré pero, si se te ocurre algo bueno, no dudes en decírmelo.
- Créeme,- contesté- tengo mejores cosas en las que pensar que en un estúpido juego que no nos lleva a ninguna parte.

 

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Escrito por nalen_noise (Desconectado Offline), el 15 de julio de 2008
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