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Pasaje 1º
Escrito por Fritzzie (
Como cada domingo, Manuel salió de su casa temprano. Bajo el brazo, la caja con las piezas de ajedrez hacía un ruido sordo.
Era una buena mañana, se dijo. Un sol invernal calentaba con desgana las calles mientras el viento, que durante la noche sopló con fuerza, amainaba ligeramente. Se llegó sin prisas al parque. Seguro que Santiago ya estaba allí, como siempre, esperando. Como todas las mañanas de domingo desde hacía veintidós años, esperando con el tablero que él mismo elaboró con una vieja madera y del que sentía un especial orgullo. Su pequeña obra maestra. Un viejo loco, se dijo Manuel. - Llegas tarde. Manuel se sentó en la banqueta, frente a Santiago, y depositó la caja sobre la mesa. - Es domingo, hombre, no te pongas así - respondió -. ¿A qué tanta prisa? Un viejo loco y gruñón. Colocaron sus piezas sobre el tablero de manera metódica. Hoy Manuel jugaba con blancas; el ejército débil, el pequeño David, era para Santiago. Pero eso daba igual. La semana anterior había ganado Manuel con negras; ese gruñón no pudo ni forzar tablas con blancas. Casi tres décadas jugando al ajedrez y todavía no sabía crear una buena estrategia. Se ve que el hombre ya no piensa igual. Antes, cuando era joven, parecía que se iba a comer el mundo. Ahora sólo juega al ajedrez con otro viejo jubilado, cada domingo. Aquello era como ir a misa. Ya podía llover, que algún bar encontrarían en el que pudieran sentarse un par de horas sin ser molestados. Y en verano, los altos pinos daban buena sombra. Y allí estaban los dos. Nunca habían sido grandes amigos; nunca habían tenido la suficiente confianza ni existía entre ellos la más mínima complicidad; aquello no era ir a tomar un café con un amigo. Aquello era una guerra. El ajedrez como símbolo de la lucha, de la barbarie. Un simple peón podía mutilar a una torre, o al mismísimo rey contrario. Eso es la guerra, la piedad como lo vergonzoso. Tras la partida, Manuel se iba por un lado; Santiago por el otro. Y adiós muy buenas. Escoge el próximo pasaje
Versión
1 Escrito por Fritzzie (
A punto de caer, la defensa de las negras trata de vislumbrar una salida.
¡Proteged al rey, a toda costa! ¡La dama, que permita su propio sacrificio! ¡Allí la torre, fiera y terrible! ¡Y aquel caballo, que surja de su sueño y acompañe ... Leer mas
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