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Pasaje 1º
Escrito por Melhina (
Ésta, es la historia del final que tuvo el tesoro común de dos personas, y que, como la realidad, puede verse desde muchos ángulos, tener en cuenta algunas divisiones, contar detalles, sintetizar, en fin… Así me sucedió a mí, según mí.
Bien, en toda separación hay que acordar lo que corresponde a cada uno, lo que se vende, y lo que ni siquiera vale la pena fragmentar. Pero antes me preguntaba, si el amor funde almas ¿Quién se la lleva? ¿Cómo se dividirá al corazón hachado en pedazos?; Según estudios recientes, casi siempre, huye uno; y al otro, le queda el regalo. Entonces, el pobre se lleva las partecitas, las come para ver si sirven de veneno, las escupe, las ignora, las intenta tirar, aunque se ve que en la fundición también adquieren fuerza magnética. Así caminas, con partecitas que como latas en auto de recién casado, uno las va arrastrando. Y después de todo, que importa ya si se rompen más; y que, encima vengan otros y las pisen, que llegue el propio dueño del legado, y ría ante la graciosa imagen: una persona con hilitos que salen desde la espalda y en el piso, los trocitos con ruido de sonajero. Si, la verdad, como diamantes, porque son pequeños, aunque cuando se rompen un poco más uno quisiera retorcerse y caer; ¡Pero No! ¡Estás loca! Vamos a la calle, dale, no puede ser que te quedes acá, tirada, hay tantas personas en este mundo. ¡Y cuántas con esas cosas raras colgadas! Quise cortarme esas piolas miles de veces y de todas formas, no sé que material serán. De tanto revolcarse están sangrando los pobres pedazos, hechos hilachas, pero como quien asienta la cara sobre el asfalto en la mejor caída de bicicleta, no duele al principio, adormecidos están. A veces pienso, mejor que las tengo, por si sirven para formar algo, o de repuesto para mi. O sea, “mis” trozos de esta mezcla, cuáles serán me pregunto; ¿Tendrán algo diferente? Estuve así, no funcionó nada, caminé tanto arrastrando el “tesoro”, hasta que decidí aplicar la Técnica Del Cayo; corté los pedazos feos, y a lo restante le sacudí un poco la tierra pegada, y me los guardé en el bolsillo. Para vivir con ellos. Claro, me di cuenta, por desgracia o fortuna, el amor no mata. Pero no sólo eso, depende del lado que se mire es la tajada del botín que queda, parece que no basta con fundir el alma a la del otro, sino que la quiera cargar de la misma forma que uno. Escoge el próximo pasaje
Hasta aquí llega lo escrito para esta línea narrativa de la historia. Si lo deseas puedes contribuir escribiendo el próximo pasaje.
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